Ana Rosa Quintana arremetió contra la ministra Mónica García por la gestión del crucero MV Hondius y denunció contradicciones del Gobierno durante la crisis sanitaria del hantavirus

 

thumbnail

 

La crisis sanitaria generada por el brote de hantavirus detectado en el crucero MV Hondius ha escalado del ámbito médico al político y mediático en cuestión de horas.

En medio de la creciente tensión institucional entre el Gobierno de Canarias y el Ejecutivo central, la periodista Ana Rosa Quintana lanzó durísimas críticas contra la ministra de Sanidad, Mónica García, durante su programa televisivo, cuestionando la capacidad del Gobierno para transmitir seguridad y coordinar una respuesta clara ante la emergencia.

“Solo con escuchar a la ministra de Sanidad dan ganas de salir corriendo a abastecerse de papel higiénico”, afirmó la comunicadora en pleno directo, en una frase que rápidamente se viralizó en redes sociales y que desató una nueva oleada de debate político en España.

El comentario llegó después de varios días marcados por contradicciones públicas entre distintos miembros del Ejecutivo sobre los protocolos previstos para la llegada del barco afectado por el virus a Canarias.

El crucero MV Hondius, de bandera neerlandesa y procedente de una expedición científica en Sudamérica, permanece bajo vigilancia sanitaria tras confirmarse varios casos de hantavirus, incluidos contagios relacionados con la variante Andes, una de las cepas más agresivas conocidas.

La Organización Mundial de la Salud coordinó junto al Gobierno español un dispositivo de emergencia para gestionar el desembarco de los pasajeros, entre los que viajan ciudadanos españoles y turistas de diferentes países europeos.

 

El PP agita el fantasma de la pandemia para atacar al Gobierno por el  hantavirus

 

La llegada del barco provocó un fuerte choque institucional con el presidente canario, Fernando Clavijo, quien rechazó inicialmente que el buque atracara en Tenerife y acusó al Ministerio de Sanidad de actuar con “deslealtad institucional” y sin informar adecuadamente al Ejecutivo autonómico.

Finalmente, tras una reunión de urgencia en Madrid, se acordó que el crucero no tocaría puerto y permanecería fondeado frente a la costa mientras los pasajeros eran evacuados mediante embarcaciones auxiliares bajo estrictos protocolos de seguridad sanitaria.

En ese contexto, Ana Rosa Quintana endureció su discurso contra Mónica García y criticó lo que considera una gestión “improvisada” por parte del Gobierno central.

“Estamos otra vez viendo mensajes contradictorios, descoordinación y sensación de caos”, señaló la presentadora, comparando el clima actual con algunos de los momentos más tensos vividos durante la pandemia de COVID-19.

La periodista puso especialmente el foco en las diferencias públicas entre miembros del propio Ejecutivo sobre las cuarentenas previstas para los pasajeros españoles.

Mientras Mónica García aseguró que los ciudadanos repatriados serían trasladados al Hospital Gómez Ulla de Madrid para cumplir aislamiento epidemiológico, otras voces del Gobierno matizaron posteriormente que algunas medidas podrían aplicarse de forma flexible dependiendo de la evaluación clínica individual.

 

La Junta de Andalucía se ofrece a "ayudar" en la crisis del hantavirus y arremete  contra la gestión de Sánchez:"Todo es improvisación"

 

“Se llama falta de coordinación o improvisación”, insistió Ana Rosa, cuestionando la capacidad del gabinete de Pedro Sánchez para ofrecer un mensaje único en una situación de emergencia sanitaria internacional.

La polémica se amplificó además por las declaraciones realizadas por expertos y trabajadores portuarios en Canarias.

Un sector de empleados del puerto de Granadilla llegó incluso a amenazar con movilizaciones si el barco atracaba directamente en tierra firme, denunciando la falta de información clara sobre los riesgos reales de contagio.

El temor social aumentó debido a la elevada letalidad asociada al hantavirus, aunque epidemiólogos españoles han insistido en que el riesgo de transmisión comunitaria sigue siendo muy bajo.

El epidemiólogo canario Amós García trató de rebajar la tensión pública afirmando que “el riesgo para la población es bajísimo” y recordando que la transmisión entre personas requiere un contacto extremadamente estrecho y prolongado.

Sin embargo, las imágenes del crucero aislado frente a las costas canarias y las continuas comparecencias institucionales alimentaron una sensación de alarma que terminó dominando el debate mediático.

Ana Rosa Quintana aprovechó además para vincular la actual crisis sanitaria con el desgaste político que atraviesa el Gobierno por los casos de corrupción relacionados con las mascarillas y el caso Koldo.

“Mientras el país vive otra situación de incertidumbre sanitaria, seguimos descubriendo episodios muy graves relacionados con contratos públicos”, afirmó durante su intervención.

 

El PP agita el fantasma de la pandemia para atacar al Gobierno por el  hantavirus

 

Desde el Ministerio de Sanidad se ha intentado responder a las críticas defendiendo que todas las decisiones se han tomado bajo criterios científicos y en coordinación permanente con la Organización Mundial de la Salud y el Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades.

Mónica García aseguró públicamente que Canarias estuvo informada “desde el minuto uno” y rechazó entrar “en polémicas políticas” durante una emergencia sanitaria.

La ministra insistió además en que España cuenta con “instituciones fuertes y capacidad técnica suficiente” para gestionar una situación de estas características.

“Todos los protocolos están activados y la seguridad sanitaria está garantizada”, afirmó tras una reunión de seguimiento celebrada en Moncloa.

Pese a ello, el episodio ha dejado una imagen de enorme tensión política y mediática.

Las críticas de Ana Rosa Quintana reflejan el creciente clima de polarización que rodea cualquier crisis nacional en España, especialmente cuando se mezcla salud pública, gestión territorial y confrontación política.

Mientras el operativo sanitario continúa desarrollándose bajo máxima vigilancia, el Gobierno trata ahora de contener no solo el riesgo epidemiológico, sino también el enorme impacto político y social provocado por una crisis que ya ha reabierto viejas heridas sobre la gestión de emergencias y la confianza ciudadana en las instituciones.

 

Sanidad prepara un informe jurídico sobre la cuarentena del hantavirus y  sigue definiendo cuánto durará el aislamiento