Abascal elogia el discurso histórico del Papa pero denuncia que las Cortes amparan a “una mafia corrupta”
El líder de Vox desvincula las llamadas a la acogida de León XIV de la “política práctica” y defiende que la doctrina migratoria de la Santa Sede coincide con la firmeza de su partido.

La histórica visita apostólica del Papa León XIV a las Cortes Generales ha derivado, de forma inmediata, en un nuevo y encarnizado cruce de reproches en la primera línea de la política nacional.
Al término de la sesión solemne en el hemiciclo, el presidente de Vox, Santiago Abascal, compareció ante los medios de comunicación en el Congreso de los Diputados para ofrecer una valoración del discurso papal.
Aunque el dirigente conservador calificó la intervención del Pontífice de “histórica” y “tremendamente elogiosa” para con la identidad y el devenir histórico de España, declinó sumarse al clima de distensión institucional, aprovechando la presencia de los medios para lanzar una severa acusación contra el Ejecutivo presidido por Pedro Sánchez.
Abascal lamentó de forma explícita el contexto político en el que se ha producido este hito institucional.
Según el líder de Vox, el actual Parlamento de la nación está sosteniendo a lo que definió sin ambages como “una mafia corrupta instalada en el Gobierno”.
En su declaración, el dirigente acusó al bloque gubernamental no solo de haber malversado fondos públicos y generado perjuicios irreparables, sino de implementar una estrategia deliberada desde las estructuras del Estado para encubrir supuestos ilícitos penales mediante el amordazamiento y la coacción sistemática a miembros de la judicatura, la fiscalía y los cuerpos de seguridad del Estado, en referencia a la Policía Nacional y la Guardia Civil.

Interpelado de forma directa por los periodistas respecto a las reflexiones de León XIV en materia migratoria —donde el Pontífice apeló al amparo de la dignidad del extranjero y del refugiado—, Abascal rechazó la existencia de cualquier tipo de contradicción entre el magisterio de la Iglesia católica y los postulados programáticos de su formación.
El dirigente constitucionalista argumentó que resulta fundamental diferenciar el plano de los discursos morales propios de un líder religioso de la ejecución de la “política práctica” que compete de forma exclusiva a los Estados soberanos.
“La necesidad de acogida al débil, al inmigrante o al extranjero es perfectamente compatible con las leyes de los Estados, tal y como reivindica el propio León XIV”, defendió Abascal ante las preguntas de la prensa.
Para fundamentar su postura, el presidente de Vox recurrió a una comparativa con la propia normativa interna de la Santa Sede.
El líder político alabó la rigidez de la política migratoria del Estado de la Ciudad del Vaticano, recordando que el acceso ilegal o violento a su territorio conlleva sanciones de multa, penas de privación de libertad y la prohibición de entrada.
“A mí me gustaría una política migratoria igual para España”, apostilló, señalando además que el discurso del Santo Padre también incorporó elementos clave como el combate frontal a las mafias del tráfico de personas y el derecho intrínseco de los ciudadanos a permanecer con dignidad en sus tierras de origen.

La comparecencia también registró momentos de fricción con los informadores cuando se le cuestionó por la actitud de su grupo parlamentario dentro del hemiciclo.
Ante la afirmación de una periodista que apuntaba a que el diputado de Vox, José María Hernández Quero, se había abstenido de aplaudir la intervención de León XIV, Abascal desmintió de forma tajante la información, instando a los profesionales de la comunicación a cotejar los registros audiovisuales de la sesión antes de verter acusaciones infundadas.
Finalmente, el líder de la oposición derechista fijó su postura sobre las constantes apelaciones del Papa a reducir la polarización en la vida pública.
Abascal se mostró favorable a rebajar la tensión, pero acotó dicho principio exclusivamente a la relación “entre los políticos honrados” con el fin de alcanzar acuerdos de Estado dirigidos a combatir la delincuencia.
En una última advertencia, sentenció que ninguna llamada a la concordia institucional debe ser interpretada como una exigencia de silencio civil o parlamentario frente a las presuntas corrupciones del sanchismo, ratificando que Vox mantendrá su estrategia de confrontación total contra la gestión del Ejecutivo central.
