La avioneta de Jason Jiménez sí despegó.

Aunque las investigaciones están en curso.
Autoridades y testigos confirmaron que permaneció en el aire durante 2 a 4 minutos.
Pero, ¿qué sucedió realmente? Este es el relato de los últimos minutos antes del despegue, el momento exacto en el que una alerta apareció en el panel de una avioneta y fue ignorada.
Las imágenes de los instrumentos grabadas por uno de los ocupantes y difundidas en redes sociales muestran mensajes de alerta que, según especialistas, configuran un escenario de alto riesgo en aviación.
De acuerdo con el especialista, la alerta VADPRB indica una falla en la sonda de temperatura verdadera del aire, un componente esencial para que el sistema de vuelo calcule la altitud y la velocidad de sustentación necesarias para el despe.
Los aviones dependen de sensores externos llamados tos pitot para medir la velocidad y de sondas de ángulo de ataque.

Estos sensores ofrecen datos críticos para calcular la oposición respecto al viento, la altitud y la velocidad.
explicó el especialista para Infobye.
El experto añadió que cuando surge la alerta PRB es probable que el sensor se haya congelado o esté enviando datos erróneos.
Con base en este análisis, la presencia de la alerta BAD PR BRB, que aparecía en la avioneta y todos ignoraban obligaba a cancelar la maniobra.
El especialista detalló que despegar con una falla activa en este sistema pone en riesgo la vida de los ocupantes.
En resumen, no se despega porque sin datos precisos de aire, el avión no sabía a qué velocidad va ni a qué altura está.
convirtiendo el vuelo en una situación que es extremadamente peligrosa.

Fue lo que sucedió en este caso.
Las imágenes analizadas por el conocedor mostraron además que las agujas de los instrumentos indicaban ausencia de potencia en el motor al momento previo al despegue, lo que convertía cualquier intento de vuelo en una acción de alto riesgo.
No corre nada.
Por otro lado, un video compartido por el fotógrafo de Jason Jiménez también evidenció que instantes antes de lo sucedido, el piloto utilizaba su teléfono celular, un elemento que ahora forma parte de la investigación de las autoridades.
La Fiscalía General de la Nación de Boyacá asumió el caso para determinar las causas exactas.
El experto consultado enumeró otros elementos que pueden favorecer la entrada en pérdida: el balance de peso, el centro de gravedad mal ubicado, la sobrecarga y la presencia de hielo en las alas que altera su forma y dificultad el flujo de aire.
Aunque inicialmente la ministra de transporte, María Fernanda Rojas, había afirmado que la avioneta chocó tras no lograr despegar, el director de la Aeronáutica Civil, Luis Martínez, confirmó posteriormente que sí despegó.

Esta información coincide con las declaraciones que dio el administrador de la finca, donde cayó la aeronave.
Lo que pudimos observar es que el avioneta venía a una baja altura.
Hizo un giro hacia la derecha totalmente en U.
Cuando hizo el giro, se siente un golpe duro, un primer estruendo.
Hay una aceleración que vuelve y levanta vuelo y de ahí sí ya tiene una picada”, declaró el testigo.
A raíz de las declaraciones del especialista y las imágenes donde se ve que el piloto usaba su celular hizo que se genere todo tipo de reacciones en redes sociales.
Muchos culpan al piloto por su distracción y otros se hacen muchas preguntas.
Entristecidos por el final de Jason Jiménez.

Dios mío, qué dolor esto.
Padre celestial, gracias por todo, amigo Jon.
Santo Padre.
Tras lo sucedido, al lugar llegaron bomberos, policía, defensa civil y personal de la aeronáutica civil, quienes acordonaron la zona para iniciar los procedimientos de rescate y peritaje.
Cuando los organismos de socorro arribaron, la aeronave estaba envuelta en llamas y la intensidad del fuego dificultó las labores de intervención, impidiendo cualquier posibilidad de rescate de los ocupant.
El 10 de enero, horas antes de lo sucedido, Jason Jiménez se encontraba cumpliendo compromisos de su gira musical.
¿Dónde pondríamos tantos pensamientos que a veces dejamos en la almohada? ¿Qué sería de mi vida sin la música? ¿Dónde estaría mi alma? ¿En qué momento me hubiera ido? No sé.
Este fue el último concierto de Jason Jiménez.

Sobre el escenario, se le vio como tantas otras veces, sonriente, entregado, agradecido, agradecido con su público, con la música y con la vida que, según él mismo decía, le había permitido cumplir sus sueños que alguna vez parecían imposibles.
cantó, saludó, abrazó a su gente y se despidió sin saber que esa noche quedaría grabada para siempre en la memoria de sus seguidores.
Muchas gracias, encantado de venir a su tierra.
mucho tiempo.
Horas antes del vuelo, una cámara de seguridad captó una escena cotidiana, pero que hoy resulta profundamente simbólica.
Jason y su equipo fueron grabados comprando en una bodega, conversando con tranquilidad, deteniéndose para tomarse fotografías con algunos fanáticos que lo reconocieron.
Entre ellas, una fotografía destaca con fuerza la última imagen que Jason Jiménez se tomó con sus fanáticas.
Una sonrisa más, un recuerdo más, el último.
A veces me pregunto tantas cosas y siempre llego la misma conclusión.
La música.
La música salvó.
Tras lo sucedido, la noticia se propagó con rapidez.
Las redes sociales se llenaron de incredulidad, de mensajes de despedida, de canciones compartidas como forma de homenaje.
Fanáticos llegaron al lugar, encendieron velas, dejaron flores, fotografías, cartas.
Muchos no podían comprender cómo alguien que horas antes había estado cantando, riendo y posando para fotos ya no estaba.
Colombia amaneció distinta.
La música popular perdió una de sus voces más representativas y miles de personas sintieron la ausencia como si se tratara de alguien cercano.
Esta historia no es solo una noticia más, es la historia de las señales, de esas alertas que a veces aparecen en sueños, en luces, en instantes que parecen pequeños, pero que pueden cambiarlo todo.
Las investigaciones continuarán y las responsabilidades se determinarán, pero más allá de los informes y los peritajes, queda una pregunta suspendida en el aire.
¿Qué habría pasado si alguien se detenía un minuto más? Hoy Jason Jiménez vive en su música, en cada canción que sigue sonando, en cada fan que lo recuerda.
Y su historia nos deja una lección silenciosa.
Escuchar, detenernos y no ignorar nunca aquello que intenta alertarnos.
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