TERREMOTO EN COLOMBIA PONE A PRUEBA AL NUEVO GOBIERNO Y DEJA EN EL AIRE LA DIRECCIÓN DE LA UNGRD
TERREMOTO EN COLOMBIA PONE A PRUEBA AL NUEVO GOBIERNO Y DEJA EN EL AIRE LA DIRECCIÓN DE LA UNGRD
🚨 El terremoto que sacudió a Colombia el 10 de agosto puso al nuevo Gobierno ante su primera gran emergencia apenas tres días después de asumir el poder.
Mientras los equipos de rescate se desplegaban en las zonas afectadas, una decisión administrativa pendiente volvió a colocar a la UNGRD en el centro de la polémica.
¿Qué ocurrió durante la transición y por qué Javier Pava seguía al frente de la entidad? 👀

El terremoto de magnitud 7,4 que sacudió Colombia el 10 de agosto de 2026 se convirtió en la primera gran prueba para el Gobierno de Abelardo de la Espriella, apenas tres días después de su posesión.
El Servicio Geológico Colombiano confirmó que el movimiento ocurrió a las 7:34 de la mañana, tuvo epicentro en San José del Palmar, Chocó, y una profundidad de 103 kilómetros.
La entidad lo calificó como el sismo de mayor magnitud registrado en Colombia en el siglo XXI.
La emergencia activó rápidamente los sistemas nacionales de respuesta.
El SGC informó inicialmente de 18 réplicas, con magnitudes entre 1,4 y 4,8, mientras los reportes de daños se extendían por diferentes departamentos.
El propio director del organismo, Julio Fierro, explicó que se trataba del sismo que se había sentido con mayor fuerza en el país durante la última década.
Pero mientras los organismos de socorro atendían la emergencia, comenzó otra discusión: la capacidad del nuevo Gobierno para asumir el control institucional de la gestión del riesgo.
El punto más delicado estaba en la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), que al momento del terremoto continuaba bajo la dirección encargada de Javier Pava Sánchez.
Pava había sido designado por Gustavo Petro el 16 de junio, mediante el Decreto 0611, después de la salida de Carlos Carrillo.
Ingeniero geólogo, especialista en evaluación de riesgos y prevención de desastres y magíster en planeación territorial, ya había dirigido anteriormente la entidad.

El nuevo presidente había anunciado semanas antes que David Santiago Tamayo Roldán sería su elegido para dirigir la UNGRD.
El nombramiento fue anunciado públicamente el 21 de julio, pero Tamayo todavía no había asumido formalmente el cargo cuando ocurrió el terremoto.
Ahí aparece uno de los principales cuestionamientos a la transición.
De acuerdo con un análisis publicado tras la emergencia, los gobiernos saliente y entrante no realizaron un proceso de empalme completo en la UNGRD.
Carlos Carrillo, antiguo director de la entidad, advirtió sobre las dificultades que esta situación podía generar: «El problema de no hacer empalme es que no saben lo que reciben, no saben qué está funcionando».
La crítica no significa, sin embargo, que el Gobierno careciera de mecanismos de respuesta.
La estructura institucional de emergencia continuó funcionando y se activaron equipos especializados de búsqueda y rescate.
Además, el Ejecutivo instaló un Puesto de Mando Principal en Bogotá y articuló la respuesta con puestos de mando en otras ciudades.
La ubicación del presidente también generó controversia.
De la Espriella se encontraba fuera de Bogotá cuando ocurrió el terremoto y modificó su agenda para atender la emergencia.
Posteriormente aseguró que asumiría personalmente la conducción de la crisis: «Yo estaré al frente de esta emergencia nacional, recorriendo el país sin descanso para tomar las decisiones inmediatas que protejan la vida de cada ciudadano».

El mandatario también hizo un llamado a la unidad nacional y prometió que los afectados no quedarían solos.
«Frente a la adversidad que hoy golpea a nuestro pueblo, el Estado no se dobla ni titubea», afirmó durante su intervención.
La polémica sobre su agenda personal, incluida la acusación de que estaba «de fiesta en Medellín» y que por ello no habría reaccionado a tiempo, no está suficientemente acreditada con pruebas públicas concluyentes y no debería presentarse como un hecho demostrado.
Lo que sí está documentado es que el presidente se encontraba fuera de Bogotá al producirse el terremoto y que posteriormente canceló actividades previstas para concentrarse en la emergencia.
La discusión sobre la UNGRD, por tanto, va más allá de una disputa política entre el Gobierno de De la Espriella y la administración Petro.
Se trata de determinar si una transición sin empalme completo dejó vacíos administrativos precisamente en una institución cuya función exige capacidad de reacción inmediata.
El terremoto ha colocado esa cuestión bajo el foco nacional.
Tamayo estaba anunciado para asumir la dirección, Pava permanecía encargado y la nueva administración tuvo que afrontar una emergencia de enorme magnitud antes de completar la reorganización de sus instituciones.
El reto inmediato ya no es quién tiene la responsabilidad política del pasado, sino garantizar que los equipos, recursos y autoridades encargadas de salvar vidas funcionen sin interrupciones.
Descargo de responsabilidad: Este contenido puede haber sido creado por IA con fines de entretenimiento.
Cualquier parecido con personas, eventos o lugares reales es pura coincidencia.