ÓSCAR BENAVIDES RESPONDE A VICKY DÁVILA, FRANCISCO BARBOSA
ÓSCAR BENAVIDES RESPONDE A VICKY DÁVILA, FRANCISCO BARBOSA Y ERNESTO MACÍAS POR LA POLÉMICA DE LAS DONACIONES PARA EL CHOCÓ
🇨🇴⚠️ Una colecta para los damnificados por el terremoto terminó convertida en un fuerte enfrentamiento político.
Mientras unos cuestionaron la forma en que se estaban recibiendo los aportes, el congresista Óscar Benavides defendió su gestión y mostró facturas, centros de acopio y compras destinadas a las zonas afectadas.
La disputa apenas comienza.

La tragedia provocada por el terremoto que sacudió a Colombia el 10 de agosto de 2026 abrió, además de la emergencia humanitaria, una nueva controversia política alrededor de la manera de canalizar las ayudas hacia las comunidades afectadas.
En el centro de la discusión quedó el representante a la Cámara Óscar Benavides, quien promovió una campaña de donaciones privadas para enviar alimentos y artículos de primera necesidad al Chocó y otros territorios damnificados.
Benavides pidió a los ciudadanos aportar agua potable, alimentos no perecederos, cobijas, colchonetas, pañales, productos de higiene, elementos de primeros auxilios, linternas y comida para animales.
También anunció centros de acopio en Bogotá y Cali y divulgó mecanismos para recibir contribuciones económicas.
La respuesta ciudadana, según las cifras divulgadas por el propio congresista, creció rápidamente.
Primero aseguró haber superado los 300 millones de pesos y posteriormente afirmó que la recaudación había superado los 400 millones.
En una de sus publicaciones explicó que los recursos serían utilizados para comprar mercados y otros suministros destinados a las víctimas.
«Hemos recaudado más de 400 millones de pesos y estamos comprando todos los productos que vamos a enviar al departamento del Chocó», manifestó mientras mostraba las operaciones de compra.
En otra grabación aseguró haber adquirido aproximadamente 18 toneladas de alimentos por unos 113 millones de pesos y mostró una factura como respaldo de esa compra.

La iniciativa, sin embargo, fue cuestionada públicamente por dirigentes y figuras de la oposición.
El exfiscal Francisco Barbosa sostuvo que la recolección de grandes cantidades de dinero por parte de un congresista podía plantear interrogantes jurídicos y reclamó controles sobre el manejo de los recursos.
La discusión jurídica tiene un punto que conviene precisar.
El artículo 316 del Código Penal colombiano sí contempla el delito de captación masiva y habitual de dineros cuando se reciben recursos del público bajo determinadas condiciones y sin la autorización correspondiente.
Pero la existencia de una colecta para una emergencia no permite concluir automáticamente que se haya cometido ese delito.
Para determinar una eventual responsabilidad penal sería necesario establecer las características concretas de la operación, su habitualidad, el destino de los recursos y el cumplimiento de las normas aplicables.
Por ello, las afirmaciones según las cuales Benavides habría cometido captación ilegal, estafa, lavado de activos o concierto para delinquir deben tratarse como señalamientos o hipótesis, no como hechos probados.
Hasta donde se ha podido verificar, no existe una condena que permita presentar al congresista como responsable de esos delitos.
La periodista Vicky Dávila también entró en la controversia y cuestionó el mecanismo empleado para recibir las donaciones.
«No, congresista Óscar Benavides, a usted no hay que donarle nada.
Creo que hay que hacerlo por canales seguros y oficiales», afirmó.
Su principal preocupación fue quién vigilaría los recursos y quién controlaría las compras anunciadas.
Dávila añadió: «¿Quién va a controlar esa plata? ¿Quién la va a vigilar? ¿Quién va a estar encima de las compras de las cuales él habla?».
Su argumento se centró en la necesidad de que las ayudas destinadas a los damnificados tengan mecanismos claros de trazabilidad y supervisión.

Benavides respondió con dureza.
«Las donaciones que los colombianos y personas en el exterior nos han confiado no son una colecta personal.
Todo lo está gestionando una fundación.
Todo se está registrando, todo se está mostrando y se mostrará públicamente», sostuvo.
El representante también negó que los recursos estuvieran llegando a sus cuentas personales y aseguró que la operación estaba siendo gestionada mediante una fundación y su representante legal.
«A mi bolsillo no ha entrado ni un peso», afirmó.
La confrontación con Dávila fue todavía más directa.
«¿Cuál es la clase de ayuda que merece mi pueblo negro? Explíqueme.
¿Cuándo la veré en el Chocó haciendo la mitad de lo que estamos haciendo nosotros?», le preguntó públicamente.
A Ernesto Macías, Benavides también respondió en términos contundentes: «Usted es experto en criticar, desinformar y sobre todo en no dejar hacer».
El congresista insistió en que los recursos no eran para su patrimonio y aseguró que el proceso sería sometido a controles.
En los días posteriores, Benavides mostró imágenes de las compras, voluntarios y camiones preparados para transportar los suministros.
También aseguró que personalmente acompañaría la entrega en el Chocó y que las ayudas llegarían incluso a zonas rurales alejadas.
El debate, por tanto, tiene dos dimensiones distintas.
Una es política: la confrontación entre Benavides y sus críticos, en medio de una tragedia que ha generado fuertes tensiones sobre la respuesta institucional.
La otra es administrativa y jurídica: garantizar que cada peso recibido tenga un origen identificable, un destino verificable y soportes suficientes.

La solidaridad ciudadana no está en discusión.
Lo que sí exige escrutinio es la manera en que se administran cientos de millones de pesos entregados voluntariamente por ciudadanos que esperan que sus aportes terminen efectivamente en manos de las familias afectadas.
Benavides ha respondido que está dispuesto a ser auditado.
«Si por esto que estoy haciendo me van a demandar, bienvenida sea la demanda», afirmó, antes de insistir en que continuará trabajando por las comunidades afectadas.
Mientras avanzan las labores de atención y reconstrucción, será la documentación de las compras, las transferencias, las facturas y las entregas finales la que permita determinar con precisión si la operación cumplió con los estándares de transparencia exigibles.
Por ahora, las acusaciones de delito no están judicialmente demostradas y las cifras de dinero y ayudas corresponden principalmente a información divulgada por el propio equipo de Benavides, por lo que deberán ser contrastadas mediante registros independientes y verificables.
La emergencia del Chocó convirtió una iniciativa de solidaridad en una disputa política de alto voltaje.
Y, en medio de la confrontación, la cuestión fundamental permanece: que la ayuda anunciada llegue, sin intermediarios indebidos y con absoluta transparencia, a quienes perdieron sus bienes y necesitan asistencia urgente.
Descargo de responsabilidad: Este contenido puede haber sido creado por IA con fines de entretenimiento.
Cualquier parecido con personas, eventos o lugares reales es pura coincidencia.