NUEVAS HIPÓTESIS SACUDEN LA INVESTIGACIÓN
NUEVAS HIPÓTESIS SACUDEN LA INVESTIGACIÓN DEL CRIMEN DE AGOSTINA MIENTRAS SE AGRAVAN LAS ACUSACIONES CONTRA BARRELIAR
🚨 El caso Agostina suma nuevas teorías, declaraciones explosivas y versiones que dividen a investigadores, abogados y familiares.
Mientras la Fiscalía fortalece la acusación contra el principal sospechoso, otras hipótesis hablan de deudas, encubrimientos y una trama mucho más compleja.
¿Qué hay de cierto detrás de estas versiones? Un detalle clave podría cambiar la interpretación de uno de los crímenes más impactantes de los últimos años.
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La investigación por el asesinato de Agostina continúa generando conmoción en Córdoba y sumando interrogantes que mantienen abierto el debate sobre lo que realmente ocurrió.
Mientras la Fiscalía sostiene una acusación cada vez más sólida contra Claudio Barreliar, han surgido nuevas hipótesis impulsadas principalmente por algunas defensas y por testimonios de personas vinculadas al entorno de los acusados.
Sin embargo, gran parte de estas versiones no han sido verificadas judicialmente y, hasta el momento, no existen pruebas públicas concluyentes que permitan confirmarlas.
La teoría más controvertida sostiene que el crimen podría estar relacionado con un supuesto ajuste de cuentas vinculado al narcotráfico.
Según esta versión, difundida por sectores relacionados con las defensas de los imputados por encubrimiento, Barreliar habría mantenido deudas derivadas del narcomenudeo y se habría visto involucrado en conflictos con terceros.
Dentro de esa hipótesis, aún no acreditada por la Justicia, se plantea incluso que Agostina habría sido utilizada como víctima indirecta de una venganza dirigida originalmente contra el propio Barreliar.

Esta línea de interpretación ganó notoriedad a partir de algunos testimonios y de un mensaje desesperado pronunciado por la madre de la adolescente durante los primeros días de búsqueda.
“Claudio, por favor, tenle piedad a mi hija.
No te hicimos nada, Claudio, nosotras.
No sé a quién la tenga, a quién se la diste.
No sé, Claudio, decile que me la devuelvan”, expresó entre lágrimas.
Aquellas palabras continúan siendo objeto de análisis por parte de quienes consideran que podrían sugerir la participación de más personas en los hechos.
Algunos representantes legales y ex integrantes del entorno investigado han señalado que determinadas declaraciones realizadas por los propios acusados podrían apuntar hacia una trama más amplia.
“Ellos solos están empezando a quebrarse y a decir cosas que llevan a pensar que no se trata solamente de un femicidio, sino que hay una trama más grande”, afirmó uno de los abogados consultados durante el desarrollo de la causa.
No obstante, la Fiscalía mantiene una postura diferente.
La principal hipótesis oficial continúa señalando a Barreliar como autor del crimen y sostiene que el asesinato se produjo después de un ataque sexual contra la adolescente.
Esa interpretación fue reforzada recientemente con el agravamiento de la imputación.
El acusado fue notificado por homicidio triplemente calificado por alevosía, femicidio y criminis causa.
Esta última figura implica que el asesinato habría sido cometido para ocultar otro delito previo, en este caso un presunto abuso sexual.
Según los investigadores, las pruebas acumuladas durante las últimas semanas respaldan esa línea de trabajo.

Durante su última comparecencia judicial, Barreliar negó las acusaciones.
“Soy inocente”, sostuvo antes de abstenerse de continuar declarando.
La estrategia marcó un cambio significativo respecto de sus primeras intervenciones públicas, cuando ofrecía explicaciones y formulaba hipótesis alternativas sobre la desaparición de la joven.
Los investigadores recuerdan que inicialmente llegó a sostener que una de las imágenes de video que mostraban a una adolescente ingresando a una vivienda correspondía a su propia hija y no a Agostina.
Sin embargo, posteriormente reconoció que la persona registrada era efectivamente la víctima.
Para la acusación, esas contradicciones afectan seriamente la credibilidad de sus declaraciones.
“No hay ninguna duda desde el momento en que existe un registro fílmico, el reconocimiento de los padres e incluso la admisión del propio imputado”, señaló una fuente cercana a la querella.
El silencio también fue adoptado por Osvaldo Faceta, acusado de encubrimiento agravado.
Después de haber declarado en varias oportunidades como testigo y de haber realizado manifestaciones públicas, decidió no responder preguntas al ser formalmente imputado.
Su defensa sostiene que la acusación carece de fundamentos suficientes y que la investigación intentó encontrar responsables secundarios ante la presión pública generada por el caso.
“Es una persona inocente”, afirmó uno de sus abogados, quien además cuestionó la actuación inicial de la investigación.
La situación de Soledad, también imputada por encubrimiento agravado, sigue una línea similar.
La mujer negó los cargos y optó por no declarar.
La Fiscalía sostiene que facilitó un vehículo que posteriormente habría sido utilizado para trasladar y descartar restos de la víctima.
La defensa rechaza esa interpretación y asegura que ella desconocía completamente el uso que se le daría al automóvil.
Sin embargo, familiares y representantes de la querella sostienen que existen elementos que comprometen seriamente a la acusada.
Según esa postura, Soledad habría participado en diversas acciones posteriores al crimen, incluyendo la provisión del vehículo y otras actividades logísticas que forman parte de la investigación.
Mientras las distintas hipótesis continúan enfrentándose dentro y fuera de los tribunales, la causa avanza hacia una etapa decisiva.
La Justicia busca determinar si el asesinato respondió exclusivamente a la conducta de un depredador sexual que aprovechó una relación de confianza con la víctima o si existieron otras personas con un grado de participación más amplio del que hasta ahora se ha podido demostrar.
Por el momento, la única teoría respaldada formalmente por la acusación es la que ubica a Claudio Barreliar como principal responsable del femicidio de Agostina.
Las demás versiones continúan bajo análisis y carecen, hasta ahora, de confirmación judicial definitiva.
El desafío para los investigadores será separar las especulaciones de los hechos probados y reconstruir con precisión qué ocurrió aquella noche que terminó con la vida de la adolescente.