MONUMENTAL ENFADO del Rey con Sánchez por vetarlo en el Consejo de Seguridad Nacional
MONUMENTAL ENFADO del Rey con Sánchez por vetarlo en el Consejo de Seguridad Nacional
🇪🇸 La decisión de Moncloa ha abierto un nuevo debate institucional en plena crisis de Ceuta.
Felipe VI ha seguido de cerca la situación y mantiene pendiente su visita a la ciudad, mientras el Gobierno ha optado por abordar la emergencia sin la presencia del jefe del Estado.
¿Qué hay realmente detrás de esta decisión? 👀

La crisis migratoria de Ceuta ha abierto un nuevo frente político e institucional después de que el Gobierno de Pedro Sánchez convocara un Consejo de Seguridad Nacional extraordinario sin contar con la presencia de Felipe VI.
La reunión se celebró este martes, 25 de agosto, casi cuatro semanas después de la entrada masiva de personas procedentes de Marruecos registrada los días 30 y 31 de julio.
La ausencia del monarca ha generado críticas entre sectores de la oposición y medios de comunicación, que han interpretado la decisión como un nuevo distanciamiento entre el Ejecutivo y la Corona.
Sin embargo, conviene distinguir entre una decisión política discutible y un supuesto «veto» institucional: la legislación española no establece que el Rey deba asistir a las reuniones del Consejo de Seguridad Nacional.
La normativa sí contempla expresamente su participación.
El Real Decreto que regula actualmente el Consejo establece que el presidente del Gobierno lo preside «excepto cuando S.
M.
el Rey asista a sus reuniones, en cuyo caso le corresponderá presidirlo».
Es decir, Felipe VI puede participar, pero su presencia no es obligatoria.
En la reunión extraordinaria dedicada a Ceuta, el Gobierno decidió que fuera Sánchez quien ejerciera la presidencia y no cursó una invitación al jefe del Estado.
El encuentro tuvo lugar en el Palacio de la Moncloa y contó con responsables de las áreas directamente relacionadas con la crisis y la seguridad nacional.
El presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, participó por videoconferencia.
La reunión pretendía analizar la situación generada por la llegada masiva de migrantes y reforzar la coordinación de las distintas administraciones.

La convocatoria llegó después de varias reuniones celebradas durante agosto para realizar el seguimiento de la situación.
Según la información oficial conocida, Sánchez había mantenido previamente encuentros por videoconferencia los días 7 y 17 de agosto con varios miembros de su gabinete para coordinar la respuesta.
El papel de Felipe VI durante la crisis también ha sido objeto de atención.
El monarca recibió el pasado 6 de agosto a Juan Jesús Vivas en el Palacio de Marivent.
Tras aquel encuentro, el presidente ceutí aseguró que el Rey estaba comprometido con realizar una visita a la ciudad autónoma, aunque no se había establecido una fecha concreta.
«El rey está comprometido con la visita a Ceuta y la hará porque el rey cumple sus compromisos», afirmó entonces Vivas, quien añadió que el monarca apoyaría a Ceuta «manteniendo el papel constitucional que le corresponde».
Estas declaraciones contradicen parcialmente la idea de que exista una decisión definitiva para impedir que Felipe VI viaje a Ceuta.
Lo que sí está acreditado es que la visita todavía no se había producido y que su realización depende de las circunstancias y de la coordinación institucional correspondiente.
La cuestión adquirió además una dimensión diplomática especialmente delicada debido a la sensibilidad de las relaciones con Marruecos.
La entrada masiva de personas registrada a finales de julio provocó una situación excepcional en la ciudad y obligó al Ejecutivo a estudiar medidas extraordinarias.
En este contexto, una visita del jefe del Estado a Ceuta tiene una evidente dimensión política y diplomática, aunque la Casa del Rey mantiene el asunto dentro del marco constitucional.
De hecho, el Gobierno llegó a consultar a la Casa Real sobre la conveniencia de que Felipe VI contactara con el rey Mohamed VI para abordar la crisis, aunque esa conversación no se había producido hasta las últimas informaciones disponibles.
La eventual intervención del monarca se considera especialmente sensible debido a la reclamación marroquí sobre Ceuta y Melilla.
Por ello, tampoco resulta exacto afirmar que Felipe VI haya sido completamente apartado de la gestión institucional de la crisis.
El Rey ha recibido al presidente ceutí, ha mantenido contacto con representantes políticos y ha expresado su preocupación por la situación.
Al mismo tiempo, el Gobierno ha mantenido el control operativo y político de la respuesta, dentro de sus competencias constitucionales.
La decisión de no convocar al monarca al Consejo de Seguridad Nacional sí constituye, no obstante, un elemento políticamente relevante.
El antecedente de otras reuniones extraordinarias en las que Felipe VI ha participado ha alimentado las comparaciones y las críticas de quienes consideran que su presencia habría reforzado la imagen de unidad institucional ante una crisis de seguridad nacional.
En cualquier caso, no existe confirmación pública de que Felipe VI haya expresado un «monumental enfado» con Pedro Sánchez por no haber sido invitado.
Tampoco consta una declaración oficial de la Casa Real que califique la decisión como un «veto».
Presentar como hecho probado un enfrentamiento personal entre el Rey y el presidente del Gobierno iría más allá de la información disponible.
Lo que sí está confirmado es que Sánchez presidió el Consejo de Seguridad Nacional sobre Ceuta sin Felipe VI, que la normativa permite que el presidente del Gobierno lo presida cuando el monarca no participa y que la futura visita del Rey a la ciudad continúa pendiente.
En una crisis que combina migración, seguridad, relaciones con Marruecos y una fuerte tensión política interna, cualquier movimiento de la Corona y del Ejecutivo está siendo observado con especial atención.