Hackers DESTAPAN LA FARSA de Pedro Sánchez y el Caso Pegasus con Marruecos
Hackers DESTAPAN LA FARSA de Pedro Sánchez y el Caso Pegasus con Marruecos
🔥 Una supuesta filtración vinculada al grupo Jabaroot ha vuelto a poner el foco sobre Marruecos, los servicios de inteligencia y uno de los episodios más delicados de la etapa de Pedro Sánchez.
Pero detrás de las afirmaciones más espectaculares hay una pregunta clave: ¿qué está realmente demostrado? 👀
El caso Pegasus vuelve a ocupar el centro del debate político y de seguridad en España después de que el grupo de hackers Jabaroot haya difundido una supuesta base de datos relacionada con organismos de seguridad marroquíes y haya insinuado que dispone de documentación adicional sobre el espionaje mediante el conocido programa Pegasus.
La información difundida por el grupo en canales digitales ha sido presentada como una operación de gran alcance.
Jabaroot asegura haber obtenido datos de decenas de miles de personas vinculadas a los aparatos de seguridad marroquíes y ha anunciado que podría publicar nuevos documentos relacionados con operaciones de inteligencia.
Sin embargo, la magnitud y la naturaleza exacta de esa filtración no están plenamente verificadas.
Un análisis publicado en Marruecos ha puesto precisamente en duda la versión difundida por el grupo.
Según las comprobaciones realizadas sobre los archivos atribuidos a Jabaroot, buena parte de los datos parecen corresponder a información previamente comprometida y, en su mayoría, estarían relacionados con miembros de la policía marroquí, más que con 70.
000 agentes de inteligencia.
Por ello, presentar la filtración como una revelación confirmada de 70.
000 miembros de los servicios secretos sería, a día de hoy, prematuro.
El asunto adquiere especial relevancia porque Jabaroot ha relacionado sus afirmaciones con el caso Pegasus, el sofisticado software espía desarrollado por la compañía israelí NSO Group.

En mayo de 2022, el Gobierno español confirmó que los teléfonos oficiales de Pedro Sánchez y Margarita Robles habían sido infectados con Pegasus.
Las autoridades detectaron dos infecciones en el teléfono del presidente y otra en el de la entonces ministra de Defensa.
Posteriormente también se conocieron ataques contra otros miembros del Ejecutivo.
La investigación judicial española trató de determinar quién estaba detrás de las intrusiones, pero no consiguió identificar judicialmente a los responsables.
En enero de 2026, la Audiencia Nacional archivó nuevamente el procedimiento después de que Israel no respondiera a las solicitudes de cooperación judicial.
El juez José Luis Calama consideró que esa falta de colaboración impedía avanzar hacia la identificación de los autores.
Esto introduce un matiz fundamental frente a algunas de las afirmaciones difundidas en redes sociales: que Marruecos haya sido señalado por investigaciones periodísticas y análisis técnicos no equivale a que un tribunal español haya establecido mediante sentencia firme que Rabat ordenó el espionaje contra Sánchez.
La situación, sin embargo, ha evolucionado durante 2026.
Una investigación internacional publicada en julio aportó nuevos elementos sobre el uso de Pegasus por los servicios de inteligencia marroquíes.
Entre ellos figura el testimonio de un antiguo miembro de la Dirección General de Vigilancia del Territorio (DGST), identificado bajo el seudónimo de «Safir», que describió desde dentro el funcionamiento del programa y su utilización por los servicios de seguridad marroquíes.
La investigación también presentó documentación y evidencias técnicas que apuntan a la utilización de Pegasus por Marruecos desde 2017.
Los análisis realizados por organismos franceses han encontrado coincidencias técnicas entre ataques contra objetivos franceses y otros teléfonos relacionados con intereses marroquíes.
Marruecos, por su parte, ha negado públicamente haber utilizado Pegasus.
En el caso español, las circunstancias resultan especialmente sensibles.
El teléfono de Sánchez fue atacado en 2021, en plena crisis diplomática entre Madrid y Rabat provocada, entre otros factores, por la acogida en España de Brahim Ghali, dirigente del Frente Polisario.
La crisis desembocó posteriormente en un cambio significativo de la política española respecto al Sáhara Occidental y en una nueva etapa de cooperación con Marruecos.
Esa coincidencia temporal ha alimentado durante años las sospechas sobre una posible relación entre el espionaje y las decisiones diplomáticas posteriores.
Sin embargo, no existe una prueba judicial pública que permita afirmar que el espionaje a Sánchez fue la causa de las decisiones adoptadas posteriormente por el Gobierno español respecto a Marruecos o al Sáhara Occidental.
Precisamente ahí se encuentra la principal cuestión planteada por las nuevas informaciones atribuidas a Jabaroot.
Si el grupo llegara a publicar documentación original de Pegasus y esos documentos pudieran ser sometidos a análisis forense independiente, podrían aportar nuevos elementos sobre las operaciones de vigilancia y sobre quién tuvo acceso al sistema.
Por ahora, esa publicación no se ha producido de manera que permita verificar públicamente todas las afirmaciones.
Tampoco está demostrado que Jabaroot disponga de los archivos originales del caso Pegasus.
La posibilidad anunciada por el grupo debe tratarse, por tanto, como una afirmación no verificada, y no como una revelación ya confirmada.
Lo que sí está acreditado es que los teléfonos de Sánchez y Robles fueron comprometidos mediante Pegasus, que se extrajeron datos de los dispositivos y que la investigación judicial española no consiguió identificar a los responsables antes de su nuevo archivo por falta de cooperación internacional.
Al mismo tiempo, nuevas investigaciones periodísticas de 2026 han reforzado considerablemente las evidencias sobre el uso de Pegasus por parte de los servicios de inteligencia marroquíes.
Ese desarrollo no resuelve por sí solo la cuestión jurídica española, pero vuelve a situar a Marruecos en el centro de la controversia internacional sobre el uso de este software espía.
La eventual aparición de nuevos archivos podría cambiar el panorama.
Pero hasta que esos documentos sean publicados, autenticados y examinados por investigadores independientes, cualquier afirmación sobre una «prueba definitiva» contra el Gobierno marroquí o sobre una supuesta conexión directa entre el espionaje y las decisiones políticas de Sánchez debe considerarse no confirmada.
El caso Pegasus, lejos de quedar completamente cerrado, continúa siendo uno de los episodios más delicados de la seguridad española reciente.
La incógnita sobre quién ordenó las operaciones contra los teléfonos del Gobierno permanece abierta en el terreno judicial, mientras nuevas investigaciones internacionales siguen aportando piezas a un rompecabezas que comenzó hace más de cinco años.
Descargo de responsabilidad: Este contenido puede haber sido creado por IA con fines de entretenimiento.
Cualquier parecido con personas, eventos o lugares reales es pura coincidencia.