El velatorio de Manolo Rojas reúne a familiares, artistas y seguidores en el Gran Teatro Nacional tras su fallecimiento repentino

 

Manolo Rojas: Restos del emblemático humorista son velados en el Gran  Teatro Nacional | EL COMERCIO PERÚ

 

El Gran Teatro Nacional, en el distrito limeño de San Borja, se convirtió en escenario de despedida para Manolo Rojas, uno de los humoristas más representativos del Perú, cuya muerte repentina a los 63 años ha generado una profunda conmoción en el ámbito artístico y entre el público que lo siguió durante más de tres décadas.

Desde las primeras horas del velatorio, familiares, amigos, colegas y admiradores comenzaron a congregarse para rendirle homenaje en una ceremonia abierta que refleja el alcance de su legado.

El féretro, de color blanco, llegó desde una funeraria en San Juan de Lurigancho y fue trasladado a la sala VIP del teatro, donde se dispuso un espacio solemne rodeado de arreglos florales enviados desde distintas regiones del país.

Sobre ellos se leen mensajes como “Gracias maestro” y “Siempre te recordaremos”, palabras que resumen el sentimiento colectivo de quienes reconocen en Rojas no solo a un artista completo, sino a una figura entrañable de la cultura popular peruana.

El acceso al velatorio fue habilitado tanto para el entorno cercano como para el público en general, permitiendo que seguidores de distintas generaciones pudieran despedirse.

El horario de atención se extendió hasta las 7 de la noche, con la posibilidad de continuar al día siguiente antes del traslado final para su entierro en Huachipa.

En los exteriores del teatro, se formaron filas ordenadas de personas que aguardaban su turno para ingresar, en medio de un ambiente marcado por el respeto y la emoción.

 

Manolo Rojas: Familia, amigos y colegas despiden al artista en el Gran  Teatro Nacional [Galería] | EL COMERCIO PERÚ

 

Entre los primeros en llegar se encontraba Jaime Rojas, hermano del artista, quien expresó con serenidad el cariño que su familiar supo cultivar en vida.

“La gente lo quería mucho, era humilde, nunca decía no cuando le pedían una foto, siempre hacía un chiste y dejaba a todos contentos”, señaló.

Al referirse a sus personajes más recordados, evocó con especial afecto al “Hermano Pablo”, una de las imitaciones que definieron su carrera.

“Él decía que estaba vigente gracias a ese personaje”, añadió.

A lo largo de la jornada, diversas figuras del espectáculo se hicieron presentes.

Hernán Vidaurre, Fernando Armas, Luigi Carvajal, Mariela Zanetti y Tula Rodríguez, entre otros, acudieron para acompañar a la familia y recordar al colega con quien compartieron escenarios y proyectos durante años.

La llegada de estos artistas estuvo acompañada por testimonios que coincidieron en destacar no solo su talento, sino su calidad humana.

Luigi Carvajal, visiblemente afectado, resumió el sentir de muchos: “Se fue un gran artista, un gran amigo, un gran consejero.

Nunca era envidioso, siempre quería que los demás crezcan”.

En la misma línea, Mariela Zanetti afirmó: “No hay un artista tan completo como él.

Se está perdiendo un artista completísimo, es una pérdida irreparable para el Perú entero”.

Sus palabras reflejan la dimensión de una trayectoria que trascendió géneros y formatos, desde la televisión hasta los escenarios en vivo.

 

Manolo Rojos está siendo velado en el Gran Teatro Nacional: decenas de  fans, amigos y artistas le dan el último adiós - Infobae

 

Fernando Armas, uno de sus compañeros más cercanos, también se hizo presente en la ceremonia, recordando la complicidad que compartieron durante décadas.

En los pasillos del teatro, entre abrazos y silencios, se percibe la ausencia de quien fuera una figura habitual en la escena humorística.

Su capacidad para imitar, cantar y actuar lo convirtió en un referente que marcó a varias generaciones de artistas.

Tula Rodríguez, por su parte, relató el impacto personal que le causó la noticia.

“No lo podía creer, pensé que era una broma.

Lo voy a recordar con una sonrisa, por todas las veces que nos reímos juntos”, expresó.

Su testimonio aporta una dimensión íntima al duelo colectivo, evidenciando los lazos construidos a lo largo de una vida dedicada al entretenimiento.

Más allá de las luces del espectáculo, quienes lo conocieron coinciden en señalar su cercanía con el público como uno de sus rasgos más distintivos.

“Era una persona muy humilde, se tomaba el tiempo para saludar, para conversar”, comentaban asistentes al velatorio, muchos de los cuales llegaron desde distintas ciudades para despedirse.

 

Velorio de Manolo Rojas es en el Gran Teatro Nacional

 

El fallecimiento de Manolo Rojas, ocurrido de manera inesperada tras un episodio cardíaco según información de su familia, ha dejado una sensación de incredulidad entre quienes lo vieron activo hasta sus últimos días.

Se mantenía en actividad constante, participando en programas, presentaciones y proyectos que evidenciaban su vigencia artística.

En el interior del teatro, el ambiente combina el recogimiento con la memoria viva de su obra.

Las conversaciones giran en torno a sus personajes, sus imitaciones y las innumerables presentaciones que lo consolidaron como una figura clave del humor peruano.

Cada testimonio, cada anécdota compartida, construye una despedida que trasciende el acto formal para convertirse en un homenaje colectivo.

La despedida de Manolo Rojas no solo marca el final de una trayectoria destacada, sino también la reafirmación de un legado construido desde la risa, la cercanía y el compromiso con su público.

En cada flor, en cada palabra y en cada recuerdo, su figura permanece presente como parte esencial de la historia reciente del entretenimiento en el Perú.