Terence Hill recuerda con profunda emoción la muerte de Bud Spencer en 2016, destacando que falleció en paz rodeado de su familia y sin ningún misterio oculto

 

La muerte de Bud Spencer sorprendió a Terence Hill localizando en Almería

 

A sus 86 años, Terence Hill ha vuelto a pronunciarse públicamente sobre uno de los momentos más dolorosos de su vida: la muerte de su inseparable compañero de pantalla y amigo, Bud Spencer, ocurrida el 27 de junio de 2016 en Roma.

Sus palabras, cargadas de emoción y serenidad, no revelan un misterio oculto, sino algo más profundo: el peso de una amistad que trascendió el cine y marcó generaciones.

“Estoy en shock, perdí a mi mejor amigo”, confesó Hill en aquel entonces, una frase breve que sintetizaba casi medio siglo de historia compartida.

Lejos de los rumores que circularon tras el fallecimiento, la realidad fue más sencilla y humana.

Bud Spencer, cuyo nombre real era Carlo Pedersoli, murió en un hospital acompañado por su familia, tras complicaciones relacionadas con la edad y problemas cardiovasculares.

Sus hijos confirmaron que sus últimas palabras fueron claras y conmovedoras: “Gracias”.

Un adiós sobrio, sin dramatismos, que reflejaba la personalidad de un hombre que vivió intensamente y sin escándalos.

Durante días, algunos medios especularon sobre causas ocultas o vínculos con episodios pasados de su vida pública, incluyendo su breve incursión en la política italiana.

Sin embargo, nunca existió evidencia que respaldara tales versiones.

La familia optó por la discreción, una decisión que, lejos de alimentar teorías, protegía la intimidad de sus últimos momentos.

 

Terence Hill, el actor inseparable de Bud Spencer que cambió los puños por  la sotana | Celebrities

 

El funeral, celebrado en la Iglesia de los Artistas en Roma, fue multitudinario y profundamente emotivo.

Cuando el féretro salió del templo, la multitud comenzó a cantar espontáneamente “Dune Buggy”, tema emblemático de la película Dos superpolicías en Miami.

La escena, entre lágrimas y sonrisas, parecía sacada de una de sus propias comedias, como si el cine y la realidad se fundieran por última vez.

Para Hill, la noticia tuvo un matiz casi simbólico.

La recibió en Almería, el mismo lugar donde ambos se conocieron en 1967 durante el rodaje de Dios perdona… yo no.

“Es como si el círculo se hubiera cerrado donde todo comenzó”, comentaría tiempo después, evocando ese instante cargado de destino.

Más allá de su faceta como actor, Bud Spencer fue un hombre de múltiples talentos.

Antes de conquistar la pantalla, fue nadador olímpico y el primer italiano en bajar del minuto en los 100 metros libres.

Estudió derecho y química, fue piloto, inventor, compositor y empresario.

Su vida parecía contener varias vidas en una sola.

 

Qué fue de Terence Hill, el inseparable compañero de Bud Spencer - AS.com

 

Pero fue junto a Terence Hill donde alcanzó la inmortalidad cinematográfica.

Juntos redefinieron el western europeo con un estilo único, combinando acción y comedia física en películas como Me llaman Trinity.

Sus escenas de peleas coreografiadas, llenas de humor, se convirtieron en su sello distintivo, alejándose de la violencia cruda para ofrecer entretenimiento familiar.

Hill lo explicó con claridad en una entrevista: “Nunca hubo envidia entre nosotros. Cada uno sabía exactamente cuál era su papel”.

Bud aportaba la fuerza imponente; Hill, la agilidad y la ironía.

Esa química, imposible de replicar, fue la base de su éxito mundial.

A diferencia de muchas estrellas de su época, su relación estuvo libre de rivalidades públicas o escándalos.

Aunque trabajaron por separado en distintas etapas, siempre mantuvieron un vínculo sólido.

La industria intentó en varias ocasiones fabricar conflictos, pero la realidad era otra: una amistad genuina construida sobre el respeto y la complicidad.

Esa conexión se profundizó aún más en los momentos difíciles.

Hill atravesó una tragedia personal devastadora en 1990 con la pérdida de su hijo adoptivo, un hecho que transformó su vida y fortaleció su relación con Spencer.

No era solo una dupla artística, sino un apoyo mutuo en la vida real.

 

Bud Spencer murió: Terence Hill llora la pérdida de su inseparable amigo y  pareja cinematográfica – HOMOCINEFILUS by Fernando Bañuelos, Crítico de Cine

 

Tras la muerte de Bud Spencer, el dúo dejó de existir físicamente, pero su legado permanece intacto.

Sus películas continúan siendo emitidas, descubiertas por nuevas generaciones y celebradas por quienes crecieron con ellas.

Hoy, Terence Hill lleva una vida más tranquila, alejado del ritmo frenético del cine, pero siempre dispuesto a recordar a su amigo.

“Lo recuerdo con una sonrisa”, ha dicho en más de una ocasión, dejando claro que el dolor ha dado paso a la gratitud.

Con el paso del tiempo, las especulaciones se desvanecieron, y lo que quedó fue una verdad simple pero poderosa: Bud Spencer se despidió en paz, rodeado de su familia, tras una vida plena.

No hubo conspiraciones ni secretos ocultos, solo el cierre natural de una historia extraordinaria.

Lo que permanece es algo más fuerte que cualquier rumor: el legado de dos hombres que transformaron la comedia de acción en un lenguaje universal.

Su cine, basado en la justicia sencilla, el humor limpio y la lealtad, sigue siendo un puente entre generaciones.

Y mientras sus películas sigan provocando risas, la historia de Terence Hill y Bud Spencer continuará viva, como una de las amistades más auténticas y queridas que ha conocido la historia del cine.