El Congreso de los Diputados vivió un tenso enfrentamiento entre la diputada de Vox Pepa Millán y el ministro Félix Bolaños durante un debate sobre la regularización de personas migrantes en situación irregular

 

 

El pleno del Congreso de los Diputados vivió una de sus sesiones más tensas del periodo reciente tras la interpelación de la diputada de Vox, Pepa Rodríguez de Millán, al ministro de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños, en torno a la política migratoria del Gobierno y la inminente regularización de personas en situación administrativa irregular.

El debate, cargado de acusaciones cruzadas, se convirtió en un choque frontal de modelos de país.

Millán abrió su intervención con un diagnóstico alarmante del sistema público español, asegurando que “España vive uno de los momentos más trascendentales de las últimas décadas” y denunciando lo que calificó como un “agotamiento de los servicios públicos” derivado de políticas migratorias del Ejecutivo.

En su discurso defendió la idea de “prioridad nacional”, afirmando que el Estado debe “garantizar en primer lugar el bienestar de quienes forman parte de ella y la sostienen con su trabajo”.

La diputada sostuvo que el Gobierno ha promovido una política de “efecto llamada” y de “puertas abiertas”, lo que, a su juicio, estaría generando presión sobre la sanidad, la vivienda y los servicios sociales.

En un tono especialmente duro, afirmó: “Literalmente este gobierno le está negando el pan a nuestros hijos para facilitárselo al que acaba de llegar”.

También acusó al Ejecutivo de favorecer una “regularización masiva de inmigrantes ilegales” que, según dijo, “no viene a pagar pensiones, viene a incrementar el colapso”.

 

Millán exige al Gobierno que adopte la 'prioridad nacional' ante la  invasión migratoria, el colapso de los servicios públicos y la crisis  social que sufren los españoles - VOX

 

En su intervención, Millán insistió en que la llegada de población extranjera estaría agravando problemas estructurales como el acceso a la vivienda y la saturación sanitaria.

“Cuando los españoles son exactamente iguales que los de fuera en su propia tierra, se les está perjudicando”, afirmó, defendiendo la introducción de criterios de arraigo y contribución en el acceso a prestaciones públicas.

El ministro Félix Bolaños respondió con firmeza, defendiendo la medida de regularización y cuestionando la base del discurso de Vox.

“La he seguido con atención, me ha costado, pero la he seguido con atención”, comenzó irónicamente, antes de enmarcar la iniciativa del Gobierno dentro de una política de derechos y crecimiento económico.

Bolaños sostuvo que el discurso de la diputada representaba “una España que ni existe ni va a existir”, defendiendo que las sociedades modernas son necesariamente diversas.

“Todas las sociedades occidentales son sociedades que se conforman con gente de diversa orientación, procedencia y nacionalidad”, afirmó.

 

Bolaños, a Pepa Millán (Vox): "Le agradezco que no salte a mi escaño y me  hable a 10 centímetros de mi cara"

 

El ministro vinculó la posición de Vox con lo que denominó una visión regresiva de los derechos sociales, y preguntó directamente a la bancada de la formación: “¿Quieren ustedes derogar las leyes de memoria? ¿Quieren ustedes prohibir que las mujeres interrumpan voluntariamente el embarazo?”.

En materia económica, Bolaños defendió la gestión del Gobierno asegurando que España crece “un 2,8% en 2025, el doble de la media de la Unión Europea” y que se han alcanzado “22 millones de afiliados a la Seguridad Social”.

Añadió que estas cifras reflejan un modelo que busca compatibilizar crecimiento y derechos laborales.

Uno de los puntos más polémicos del debate llegó cuando el ministro acusó a Vox de mantener contradicciones en su discurso económico y social, señalando que la formación defiende políticas de reducción fiscal para grandes fortunas mientras critica la protección social.

“Ustedes siempre quieren bajar los impuestos a los ricos”, afirmó.

 

Bolaños a Pepa Millán: “Le agradezco que no asalte mi escaño y me grite a  diez centímetros como hacen algunos de sus compañeros”

 

El ministro también abordó la cuestión migratoria desde una perspectiva social, defendiendo que la regularización evita situaciones de explotación laboral.

“Lo que hace es evitar que haya personas en condiciones de esclavitud porque no tienen ningún derecho”, subrayó, defendiendo que la medida busca otorgar dignidad y protección jurídica.

La sesión escaló en intensidad cuando Bolaños acusó a Vox de promover discursos de odio.

“Ha venido usted aquí a representar ese papel”, dijo, en referencia a lo que calificó como una estrategia política alineada con la ultraderecha internacional.

También criticó la expresión “invasión migratoria” utilizada por la diputada, calificándola de retórica alarmista.

En el tramo final de su intervención, el ministro elevó el tono al citar declaraciones internas de antiguos dirigentes de Vox, aludiendo a divisiones internas dentro del partido y cuestionando su coherencia organizativa.

“El problema que van a tener algunos es el día que se empiece a saber quién es quién”, afirmó.

Tras la intervención del ministro, Pepa Millán replicó rechazando las acusaciones y defendiendo la legitimidad de su planteamiento político.

“Su intervención da buena cuenta de su catadura y de su altura como ministro”, afirmó, acusando al Gobierno de no responder al fondo del debate sobre el acceso a los servicios públicos.

 

Bolaños, a Vox: "Hoy España es un país más digno gracias a la regularización"  | Público

 

La diputada insistió en que el Ejecutivo estaría priorizando intereses ajenos a la ciudadanía española: “Lo que están haciendo es perjudicarles y especialmente a los más humildes”.

Reiteró que su formación no tiene “ningún complejo” en defender lo que denomina una alternativa política basada en el “sentido común”.

En su réplica final, Bolaños cerró el debate con una defensa del enfoque del Gobierno y una crítica directa a la oposición.

Acusó a Vox de haber llegado al Congreso con “un discurso de odio contra los extranjeros” y de sostener una visión “clasista” de la sociedad.

“El culmen de la incoherencia es cuando dice que esta regularización va a beneficiar a los poderosos”, afirmó el ministro, defendiendo que los principales beneficiarios serán personas en situación vulnerable.

Además, desmintió una de las acusaciones centrales de Vox al señalar que “las personas con permiso de trabajo y residencia no tienen derecho a voto”.

El intercambio concluyó con un nuevo cruce de acusaciones sobre el tono del debate parlamentario y el papel de la oposición, dejando patente la profunda división ideológica en torno a la política migratoria, el modelo social y el futuro del sistema de bienestar en España.