Diputados de Vox y la ministra Mónica García protagonizaron un tenso enfrentamiento en el Congreso por el acceso a medicamentos para enfermedades raras

 

 

El Congreso de los Diputados fue escenario de un enfrentamiento político de alta intensidad entre representantes de Vox y el Ministerio de Sanidad, encabezado por Mónica García, en un debate que comenzó con la situación de los pacientes con enfermedades raras y terminó derivando en un profundo choque ideológico sobre el modelo sanitario español.

La diputada de Vox centró su intervención en la realidad de quienes padecen epidermólisis bullosa, conocida como “piel de mariposa”, una enfermedad rara que afecta aproximadamente a 200 personas en España.

Con un tono emotivo, puso rostro a la problemática a través del caso de un menor: “Estos niños viven con dolor todos los días de su vida.

Tienen que enfrentarse a curas de dos horas cada mañana”, denunció, reclamando el acceso a un fármaco aprobado a nivel europeo.

En su exposición, criticó que el medicamento —al que se refirió como “Bulevec”— no esté disponible de forma generalizada en España, pese a contar con respaldo europeo.

“¿No puede su ministerio anticiparse y poner en marcha un procedimiento para ayudar a estas familias?”, cuestionó desde la tribuna, señalando además que el coste estimado para cubrir a los pacientes rondaría los 200 millones de euros.

La diputada vinculó esta situación con lo que calificó como prioridades erróneas del Ejecutivo liderado por Pedro Sánchez.

“Hay dinero para otras partidas, pero no para aliviar el sufrimiento de estos niños”, afirmó, en una intervención que también incluyó críticas a la gestión sanitaria, las listas de espera y la organización territorial del sistema.

 

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El discurso fue escalando hacia un cuestionamiento más amplio del modelo de sanidad universal.

“Casi un millón de españoles están en listas de espera y la media supera los 120 días para ver a un especialista”, aseguró, añadiendo que “los españoles pagan más, tienen más gente por delante y reciben menos”.

La respuesta de la ministra de Sanidad fue inmediata y contundente.

Mónica García acusó a la diputada de difundir información incorrecta: “Cuando un fármaco se aprueba en Europa, la empresa debe solicitar su financiación en España. En este caso, no lo ha hecho”, afirmó.

Y fue más directa: “Si lo sabe, está mintiendo; y si no lo sabe, está desinformando”.

García defendió que el sistema sanitario cuenta con mecanismos para facilitar el acceso a medicamentos incluso antes de su financiación definitiva.

“Hay entre 30.000 y 40.000 medicamentos que se dispensan mediante uso especial”, explicó, subrayando que la gestión recae en gran medida en las comunidades autónomas.

El momento de mayor tensión llegó cuando la ministra respondió a las críticas sobre la sanidad universal con una frase que provocó reacciones inmediatas en el hemiciclo: “Por suerte, nuestra sanidad se paga con impuestos y no con cotizaciones, porque si no, el señor Santiago Abascal tendría serias dificultades para acceder al sistema”.

 

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La afirmación fue interpretada como un ataque directo al líder de Vox y elevó aún más el tono del debate.

García defendió el modelo actual como un pilar fundamental del Estado social: “Estamos orgullosos de una sanidad que no pregunta de dónde vienes, sino qué necesitas”.

La ministra también rechazó las acusaciones de colapso estructural atribuyéndolo a políticas anteriores y a procesos de privatización en algunas regiones.

“Lo que colapsa la sanidad son los recortes y la desinversión”, señaló, al tiempo que reivindicó la universalidad como un principio ético y eficiente: “No es solo una cuestión moral, también es más eficaz desde el punto de vista económico y social”.

En su réplica, la diputada de Vox insistió en sus críticas y acusó al Gobierno de priorizar a otros colectivos frente a los ciudadanos españoles.

“No son racistas por querer ser atendidos en condiciones dignas”, afirmó, reiterando que la saturación del sistema obliga a muchos a recurrir a la sanidad privada.

El intercambio finalizó con una defensa firme del modelo sanitario por parte de la ministra, quien cerró su intervención apelando a los valores fundacionales del sistema: “La sanidad pública no es un privilegio, es un derecho. Y la vamos a defender”.

El debate evidenció no solo la preocupación por el acceso a tratamientos para enfermedades raras, sino también la profunda división política sobre el presente y el futuro del sistema sanitario en España.

 

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