La Cúpula de la Roca en Jerusalén es un epicentro espiritual y político donde convergen las creencias fundamentales del judaísmo y del islam, con una roca sagrada que simboliza el origen de la creación y el lugar de los antiguos templos judíos.

 

 

En el corazón de la Jerusalén antigua, donde cada piedra es testigo de siglos de fe, conflicto y devoción, se eleva la Cúpula de la Roca, uno de los monumentos religiosos más reconocibles del mundo.

Su cúpula dorada domina el horizonte, pero lo que realmente convierte a este lugar en un epicentro espiritual y político global no es solo lo visible, sino aquello que permanece oculto bajo la superficie: una roca ancestral cargada de significado para judíos, musulmanes y cristianos, y un pasado marcado por decisiones históricas que aún influyen en el presente.

El Monte del Templo —conocido por los musulmanes como Haram al-Sharif— es un espacio donde la espiritualidad convive con una tensión permanente.

Guardias israelíes, autoridades palestinas y representantes religiosos vigilan cada movimiento.

La pregunta surge inevitablemente: ¿quién controla realmente este lugar? Aunque Israel mantiene el control de seguridad desde 1967, la administración religiosa permanece en manos islámicas, una situación que refleja la fragilidad del equilibrio alcanzado tras décadas de enfrentamientos.

Para el judaísmo, este es el sitio más sagrado del mundo.

Aquí, según la tradición bíblica, Abraham estuvo dispuesto a sacrificar a su hijo Isaac, y aquí se levantaron el Primer y el Segundo Templo, el de Salomón y el reconstruido tras el exilio, ampliado posteriormente por Herodes.

Para el islam, el vínculo es igualmente profundo: se cree que Abraham llevó a Ismael, no a Isaac, y que desde este lugar el profeta Mahoma ascendió a los cielos durante el viaje nocturno.

Dos relatos, un mismo espacio, y una herencia común que se convierte en punto de fricción.

 

Cúpula de la Roca - Wikipedia, la enciclopedia libre

 

La roca que yace bajo la Cúpula de la Roca es conocida en la tradición judía como la Piedra Fundamental.

Según el judaísmo rabínico, fue desde ese punto donde Dios inició la creación del mundo.

“Esta roca conecta directamente a nuestro pueblo con Abraham, Isaac y los antiguos templos”, sostienen las fuentes tradicionales.

Sin embargo, el acceso a ella está hoy estrictamente limitado: solo los musulmanes pueden entrar libremente al recinto, mientras que judíos y cristianos lo hacen bajo severas restricciones, cuando no se les prohíbe por completo.

La historia moderna del lugar dio un giro decisivo durante la Guerra de los Seis Días en 1967.

En la madrugada del 7 de junio, los paracaidistas israelíes irrumpieron en la Ciudad Vieja de Jerusalén.

Tras intensos combates, alcanzaron la explanada del Monte del Templo.

El comandante Mordejái Gur transmitió por radio una frase que quedó grabada en la memoria colectiva: “El Monte del Templo está en nuestras manos”.

No era solo un informe militar; era el cumplimiento de un anhelo milenario.

En medio de la euforia, un soldado izó la bandera israelí sobre la Cúpula de la Roca.

Desde el Monte Scopus, el entonces ministro de Defensa, Moshe Dayan, observó la escena con binoculares y reaccionó de inmediato.

“¿Acaso quieres incendiar todo Oriente Medio?”, preguntó por radio.

La orden fue clara: la bandera debía retirarse.

Aquel gesto, visto por muchos como una muestra de moderación, marcó el inicio del statu quo actual.

Israel había ganado la guerra, pero renunciaba a ejercer soberanía religiosa plena sobre su sitio más sagrado.

 

Tugna:Islamic art Dome of the Rock.jpg - Wikipedia, tasanayt tilellit

 

Bajo la cúpula, la roca muestra cortes, hendiduras y marcas de distintas épocas.

Romanos, bizantinos, cruzados y musulmanes dejaron su huella.

Durante las cruzadas, partes de la roca fueron talladas y extraídas; se construyó un altar sobre ella y se cubrió con losas.

Tras la reconquista musulmana, Saladino ordenó revestirla con mármol.

A pesar de las alteraciones, ciertos rasgos originales permanecen, incluyendo una depresión natural que ha despertado el interés de arqueólogos y estudiosos.

Algunos investigadores han sugerido que un corte específico en la roca coincide con las dimensiones del Lugar Santísimo del Templo de Salomón.

Las medidas, calculadas en codos sagrados, encajarían con el espacio destinado al Arca de la Alianza y al rollo de la Torá.

Esta hipótesis refuerza la creencia de que el templo estuvo exactamente allí, pese a que sectores islámicos niegan su existencia histórica en ese punto.

El misterio se profundiza bajo tierra.

Debajo de la roca se encuentra una cueva conocida como el Pozo de las Almas, utilizada hoy como espacio de oración musulmán.

Antiguas tradiciones y exploradores del siglo XIX hablaron de cámaras más profundas y túneles sellados.

Se ha dicho que el rey Salomón ordenó construir pasadizos secretos para proteger los objetos sagrados ante una futura destrucción.

Según el Midrash, el rey Josías habría ocultado el Arca de la Alianza y la menorá original en uno de estos espacios subterráneos.

 

Cúpula de la Roca (LugaresBiblicos.com)

 

Instituciones religiosas judías afirman que el Arca sigue oculta, intacta, esperando el momento de su revelación.

“Algunas personas saben exactamente dónde está”, sostienen.

Cualquier intento de excavación ha provocado reacciones internacionales inmediatas, conscientes del impacto político y religioso que tendría su hallazgo.

Para las autoridades islámicas, descubrir el Arca significaría confirmar de forma irrefutable la existencia del templo judío y, con ello, reforzar el reclamo histórico de Israel sobre el lugar.

La Cúpula de la Roca, declarada patrimonio de la humanidad, es hoy mucho más que un monumento.

Es un símbolo de fe, identidad y disputa.

Destruirla no solo sería impensable por su valor religioso para más de 1.

800 millones de musulmanes, sino que desataría una condena global.

Por ello, Israel se ha comprometido incluso a protegerla frente a cualquier intento de ataque.

Así, bajo su resplandeciente cúpula dorada, la roca permanece como testigo silencioso de promesas bíblicas, decisiones políticas y misterios aún sin resolver.

Un lugar donde pasado, presente y futuro de Oriente Medio convergen en un equilibrio tan frágil como sagrado.

 

Cúpula de la Roca. – ARTECREHA