Pedro Sánchez fue duramente criticado por no asistir al funeral multitudinario de las víctimas del accidente ferroviario de Adamuz que dejó al menos 46 fallecidos

 

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La desfachatez política de Pedro Sánchez parece no tener límites.

Mientras España sigue conmocionada por la tragedia ferroviaria de Adamuz, que ha dejado al menos 46 víctimas mortales, el presidente del Gobierno ha protagonizado este viernes un gesto que muchos consideran una auténtica falta de respeto hacia los fallecidos y, sobre todo, hacia sus familias.

En un momento en que el país entero se unía en duelo, Sánchez decidió no asistir al multitudinario funeral celebrado en memoria de las víctimas, un acto en el que miles de personas se reunieron para despedirse de quienes perdieron la vida en uno de los accidentes ferroviarios más graves de los últimos años.

La ausencia del jefe del Ejecutivo en este acto tan significativo ha generado una ola de críticas.

“¿Cómo puede el presidente no estar aquí en un momento tan doloroso?”, se preguntaba una de las asistentes al funeral, visiblemente afectada.

“Es una falta de respeto hacia las víctimas y sus familias”, añadía otra mujer, quien perdió a un ser querido en el accidente.

En lugar de acompañar a los familiares en su dolor, Sánchez optó por organizar un pequeño homenaje institucional en el monasterio de la Rábida en Huelva, aprovechando su agenda política en la 36ª cumbre hispano-portuguesa.

 

Polémica por el homenaje de Pedro Sánchez a las víctimas del accidente de  Adamuz

 

El acto, que se percibió como frío y distante, consistió en la develación de una placa y la colocación de un ramo de rosas blancas, mientras un miembro del protocolo leía el poema “El recuerdo” de Juan Ramón Jiménez.

“Este homenaje debería ser un momento de conexión con las víctimas, no un evento político”, comentó un asistente que se encontraba en el monasterio.

La escena resultó profundamente simbólica del estilo político que rodea al presidente: un homenaje sin víctimas, sin familias, y rodeado únicamente de cargos políticos.

Junto a Sánchez estaban sus tres vicepresidentas, María Jesús Montero, Yolanda Díaz y Sara Aegesen, así como diversas autoridades locales y autonómicas, pero ni rastro de quienes realmente están sufriendo las consecuencias del desastre.

Las críticas no tardaron en multiplicarse en redes sociales y en distintos sectores de la sociedad.

“Sánchez se esconde de la realidad y de las víctimas”, denunciaron numerosos usuarios en Twitter.

“Este gesto es pura propaganda política, diseñado más para la fotografía institucional que para mostrar un mínimo respeto hacia los fallecidos”, afirmaba un comentario que rápidamente se hizo viral.

La indignación es aún mayor, ya que España sigue sin conocer con exactitud qué provocó el descarrilamiento del tren en Adamuz.

La investigación continúa abierta, pero las primeras informaciones apuntan a posibles deficiencias en la infraestructura ferroviaria, un ámbito que depende directamente del Ministerio de Transportes, dirigido por Óscar Puente, quien ha estado ausente durante meses.

 

Sánchez presidirá en Huelva un acto en homenaje a las víctimas de Adamuz,  pero sin invitar a las víctimas

 

“Si se confirma que el estado de la infraestructura tuvo un papel clave en el accidente, la responsabilidad política de Sánchez será imposible de esquivar”, advirtió un analista político.

Mientras tanto, el gobierno sigue sin ofrecer respuestas claras mientras intenta controlar el relato de la tragedia.

“La imagen del homenaje de hoy es bochornosa.

Pedro Sánchez rodeado de sus fieles seguidores sin una sola víctima presente”, criticaba un periodista en un programa de televisión.

“No hay un solo mensaje hacia esas personas que todavía siguen sin saber por qué realmente sus familiares han fallecido”, concluía.

La desvergüenza de Pedro Sánchez no tiene límites.

En un momento en que la empatía y la solidaridad deberían prevalecer, el presidente ha optado por una estrategia que muchos consideran insensible y alejada de la realidad.

Las familias de las víctimas merecen respuestas, y el país entero espera que el Gobierno asuma su responsabilidad en esta tragedia que ha marcado a España.

 

Pedro Sánchez preside en La Rábida un homenaje a víctimas del accidente de  Adamuz antes de la cumbre hispano-portuguesa