La reconocida artista ha hablado en numerosas ocasiones de sus raíces flamencas, pese a vivir su vida en Barcelona

Rosalía causa furor en las redes con una foto de su infancia - Bekia  Actualidad

 

Desde Sant Esteve Sesrovires, un pequeño municipio del área metropolitana de Barcelona donde el flamenco no era parte de la vida cotidiana, Rosalía Vila Tobella ha trazado un camino insólito que la ha llevado a convertirse en una de las figuras musicales más influyentes de su generación.

A sus 33 años, esta creadora ha redefinido no solo su arte, sino también la manera en que el público contemporáneo entiende y siente el flamenco.

Rosalía nació en Sant Cugat del Vallès pero se crió en Sant Esteve Sesrovires, un pueblo que, pese a estar cerca de la gran ciudad, se caracteriza por sus espacios naturales junto a zonas industriales.

En ese entorno familiar, la música que más sonaba era la del rock y el pop clásico: desde David Bowie hasta Queen o Bruce Springsteen.

“Siempre sentí que la música era mi camino, que tenía que hacer música y no podía hacer otra cosa en la vida”, ha contado en varias entrevistas.

Su primer contacto con el flamenco, un arte profundamente ligado a Andalucía, fue mucho más que casual: tenía 13 años cuando escuchó por primera vez a Camarón de la Isla sonar a todo volumen en el coche de unos amigos.

Fue un momento decisivo.

“Era como si algo dentro de mí hiciera clic”, reflexionó años después, describiendo la conexión visceral que sintió con esa voz tan honesta y apasionada.

Esa chispa inicial la llevó a querer entender y estudiar un género del que nada sabía en su entorno familiar.

“Crecí en un pueblo donde el flamenco no formaba parte de la cultura popular, así que para mí fue algo que tuve que buscar, entender y estudiar profundamente”, confesó la artista, destacando que su enamoramiento por el cante no fue heredado, sino conquistado con disciplina.

 

Rosalía

 

La formación de Rosalía comenzó a los 10 años con clases de música, canto y guitarra, y se consolidó cuando ingresó en La Escola Superior de Música de Catalunya (ESMUC), la única institución en Cataluña que ofrecía un grado especializado en cante flamenco.

Allí compitió por la única plaza disponible en su especialidad, lo que ya de por sí habla de su excelencia y compromiso con la técnica.

Su maestro, José Miguel Vizcaya “El Chiqui de la Línea”, resultó ser una pieza clave en su evolución.

Aunque al principio dudaba de su potencial debido a la falta de conocimientos tradicionales, pronto se convenció del talento innato de su alumna y su insaciable curiosidad por investigar a fondo la historia del género.

Durante esa etapa, Rosalía no solo aprendió los cantes y palos del flamenco tradicional, sino que también se lanzó a recorrer tablaos y escenarios locales, enfrentándose a los exigentes ritmos del baile flamenco y afianzando su versatilidad como intérprete.

Esa formación rigurosa se reflejaría años más tarde en la profundidad y autenticidad de su obra.

Su primer álbum, Los Ángeles (2017), fue una declaración de intenciones: un disco desnudo de flamenco puro acompañado únicamente por la guitarra, que sorprendió por su honestidad y sensibilidad.

Pero fue con El mal querer (2018) —proyecto que también funcionó como su trabajo final de grado— que alcanzó reconocimiento internacional.

En ese álbum, Rosalía fusionó el flamenco con sonidos electrónicos y pop, creando una narrativa sonora que conectó con audiencias de todo el mundo.

 

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Más allá de su música, Rosalía ha sido capaz de asumir riesgos artísticos que pocos se atreven a tomar, combinando tradición y vanguardia.

Su impacto trasciende géneros y fronteras, incorporando elementos de R&B, hip hop y música experimental en su lenguaje creativo.

Tan intensa ha sido su proyección global que ha colaborado con artistas gigantes del pop y ha mostrado una versatilidad única en cada nuevo proyecto.

Si bien su vida personal ha sido objeto de atención mediática —como su relación con el cantante puertorriqueño Rauw Alejandro, con quien hizo pública su historia de amor y compromiso antes de separarse en 2023—, su legado artístico permanece como el foco principal de su influencia cultural.

Hoy, Rosalía sigue explorando nuevas formas de expresión, llevando el flamenco a territorios impensados y demostrando que un género arraigado en siglos de tradición puede seguir vivo, vibrante e innovador si se aborda con respeto, estudio y una visión audaz.

Su camino —desde una niña que escuchaba flamenco por curiosidad hasta convertirse en la voz de una generación global— es una historia de pasión, disciplina y transformación artística sin precedentes.

 

Rosalía