El Real Madrid se clasificó a octavos tras vencer 2-1 al Benfica y cerrar la eliminatoria 3-1, pero dejó dudas por su bajo nivel de juego

 

Real Madrid venció 2-1 a Benfica y quedó en Octavos de Final | T13

 

El Real Madrid selló su pase a los octavos de final de la Liga de Campeones tras imponerse 2-1 al Benfica en el Santiago Bernabéu, cerrando la eliminatoria con un global de 3-1.

Sin embargo, más allá del resultado, la sensación que dejó el equipo blanco fue de fragilidad.

Clasificado, sí, pero lejos de su mejor versión.

El conjunto madrileño ya había ganado 0-1 en la ida, pero en la vuelta volvió a sufrir más de lo previsto ante un rival que, sobre el papel, representaba una exigencia media en el panorama europeo.

El propio análisis posterior resumía el sentimiento generalizado: “Cuando nos pille un equipo decente… nos van a meter un meneo”.

Una frase que refleja el temor que empieza a instalarse entre quienes observan el rendimiento reciente del equipo.

El partido comenzó con un sobresalto.

El Benfica golpeó primero y silenció por momentos al Bernabéu.

El Madrid, espeso en la circulación y con dificultades para imponerse en el centro del campo, volvió a evidenciar carencias estructurales en su juego.

Durante varios tramos, el equipo portugués manejó la pelota con comodidad, encadenando posesiones largas ante un rival incapaz de presionar con eficacia.

Las estadísticas reforzaron esa percepción.

El Benfica cerró el encuentro con 1,98 goles esperados frente a 1,11 del Madrid, además de un disparo al larguero y varias intervenciones de mérito de Thibaut Courtois.

El guardameta belga volvió a erigirse como salvador en momentos clave, sosteniendo al equipo cuando el partido se inclinaba peligrosamente hacia el lado visitante.

 

El Real Madrid pasa a octavos de final de Champions tras vencer 2-1 al Benfica  en un partido disputado y el susto de Asencio

 

El empate llegó gracias a Aurélien Tchouaméni, quien firmó una actuación de peso en la medular.

Autor del 1-1, el francés combinó recuperación y despliegue físico, compensando algunos errores puntuales con una presencia constante en la contención.

Fue, posiblemente, el jugador más regular de un equipo irregular.

El segundo tanto, el de la sentencia, llevó la firma de Vinícius Júnior.

Sin la presencia de Kylian Mbappé, ausente y previsiblemente de baja durante varias semanas, el brasileño asumió el liderazgo ofensivo.

Su gol, fruto de una acción individual, volvió a confirmar que el Madrid depende en exceso de la inspiración de sus talentos diferenciales.

“Vinicius tira del carro”, se insistía tras el encuentro, subrayando la sensación de que el equipo se sostiene más por individualidades que por un engranaje colectivo sólido.

No todo fueron buenas noticias.

El defensa Asencio sufrió un fuerte golpe tras un choque fortuito y tuvo que ser atendido durante varios minutos, generando preocupación en el estadio.

La imagen del jugador tendido sobre el césped añadió dramatismo a una noche ya de por sí tensa.

Más allá de la clasificación, el debate gira en torno al nivel competitivo del equipo frente a rivales de mayor jerarquía.

En el horizonte aparecen nombres como Arsenal, Bayern Munich, Paris Saint-Germain, Manchester City o Liverpool.

Equipos con mayor capacidad de castigo que el Benfica y ante los que el actual rendimiento blanco genera inquietud.

“Si ya este es el Madrid… me da miedo el próximo rival”, se escuchaba con tono de advertencia.

 

Real Madrid 2-1 Benfica: El Madrid elimina al Benfica y clasifica a octavos  | OneFootball

 

En paralelo, la jornada europea ofrecía otros focos de tensión, como la prórroga entre la Juventus y el Galatasaray, reflejo de una Champions cada vez más exigente en todas sus rondas.

El técnico madridista optó en los minutos finales por dar entrada a jóvenes canteranos, una decisión arriesgada considerando que la eliminatoria aún no estaba completamente cerrada.

El equipo terminó resistiendo, pero sin disipar las dudas.

En defensa, el rendimiento fue irregular; en el centro del campo, intermitente; y en ataque, dependiente de destellos.

El balance individual dejó notas altas para Courtois y Tchouaméni, aprobados para Vinícius y Valverde, y calificaciones discretas para el resto.

La sensación global fue clara: objetivo cumplido, pero con margen amplio de mejora.

El Real Madrid está en octavos, que era la obligación mínima.

Sin embargo, el juego mostrado no invita a la euforia.

La Champions no perdona errores reiterados ni desconexiones prolongadas.

El equipo blanco avanza, pero lo hace entre sombras, consciente de que en la siguiente estación el examen será mucho más severo.

 

Revisa la victoria de Real Madrid sobre Benfica que los clasifica a octavos  de final de Champions League - La Tercera