El Real Madrid se clasificó a octavos tras vencer 2-1 al Benfica y cerrar la eliminatoria 3-1, pero dejó dudas por su bajo nivel de juego

El Real Madrid selló su pase a los octavos de final de la Liga de Campeones tras imponerse 2-1 al Benfica en el Santiago Bernabéu, cerrando la eliminatoria con un global de 3-1.
Sin embargo, más allá del resultado, la sensación que dejó el equipo blanco fue de fragilidad.
Clasificado, sí, pero lejos de su mejor versión.
El conjunto madrileño ya había ganado 0-1 en la ida, pero en la vuelta volvió a sufrir más de lo previsto ante un rival que, sobre el papel, representaba una exigencia media en el panorama europeo.
El propio análisis posterior resumía el sentimiento generalizado: “Cuando nos pille un equipo decente… nos van a meter un meneo”.
Una frase que refleja el temor que empieza a instalarse entre quienes observan el rendimiento reciente del equipo.
El partido comenzó con un sobresalto.
El Benfica golpeó primero y silenció por momentos al Bernabéu.
El Madrid, espeso en la circulación y con dificultades para imponerse en el centro del campo, volvió a evidenciar carencias estructurales en su juego.
Durante varios tramos, el equipo portugués manejó la pelota con comodidad, encadenando posesiones largas ante un rival incapaz de presionar con eficacia.
Las estadísticas reforzaron esa percepción.
El Benfica cerró el encuentro con 1,98 goles esperados frente a 1,11 del Madrid, además de un disparo al larguero y varias intervenciones de mérito de Thibaut Courtois.
El guardameta belga volvió a erigirse como salvador en momentos clave, sosteniendo al equipo cuando el partido se inclinaba peligrosamente hacia el lado visitante.
![]()
El empate llegó gracias a Aurélien Tchouaméni, quien firmó una actuación de peso en la medular.
Autor del 1-1, el francés combinó recuperación y despliegue físico, compensando algunos errores puntuales con una presencia constante en la contención.
Fue, posiblemente, el jugador más regular de un equipo irregular.
El segundo tanto, el de la sentencia, llevó la firma de Vinícius Júnior.
Sin la presencia de Kylian Mbappé, ausente y previsiblemente de baja durante varias semanas, el brasileño asumió el liderazgo ofensivo.
Su gol, fruto de una acción individual, volvió a confirmar que el Madrid depende en exceso de la inspiración de sus talentos diferenciales.
“Vinicius tira del carro”, se insistía tras el encuentro, subrayando la sensación de que el equipo se sostiene más por individualidades que por un engranaje colectivo sólido.
No todo fueron buenas noticias.
El defensa Asencio sufrió un fuerte golpe tras un choque fortuito y tuvo que ser atendido durante varios minutos, generando preocupación en el estadio.
La imagen del jugador tendido sobre el césped añadió dramatismo a una noche ya de por sí tensa.
Más allá de la clasificación, el debate gira en torno al nivel competitivo del equipo frente a rivales de mayor jerarquía.
En el horizonte aparecen nombres como Arsenal, Bayern Munich, Paris Saint-Germain, Manchester City o Liverpool.
Equipos con mayor capacidad de castigo que el Benfica y ante los que el actual rendimiento blanco genera inquietud.
“Si ya este es el Madrid… me da miedo el próximo rival”, se escuchaba con tono de advertencia.

En paralelo, la jornada europea ofrecía otros focos de tensión, como la prórroga entre la Juventus y el Galatasaray, reflejo de una Champions cada vez más exigente en todas sus rondas.
El técnico madridista optó en los minutos finales por dar entrada a jóvenes canteranos, una decisión arriesgada considerando que la eliminatoria aún no estaba completamente cerrada.
El equipo terminó resistiendo, pero sin disipar las dudas.
En defensa, el rendimiento fue irregular; en el centro del campo, intermitente; y en ataque, dependiente de destellos.
El balance individual dejó notas altas para Courtois y Tchouaméni, aprobados para Vinícius y Valverde, y calificaciones discretas para el resto.
La sensación global fue clara: objetivo cumplido, pero con margen amplio de mejora.
El Real Madrid está en octavos, que era la obligación mínima.
Sin embargo, el juego mostrado no invita a la euforia.
La Champions no perdona errores reiterados ni desconexiones prolongadas.
El equipo blanco avanza, pero lo hace entre sombras, consciente de que en la siguiente estación el examen será mucho más severo.

News
LO AYUDÓ EN LA CARRETERA… Y RESULTÓ SER JESÚS
Mi nombre es Ernesto Gómez, tengo 42 años y soy originario de Durango, México. Nunca he sido muy religioso,…
TAQUERO HUMILDE REGALA SUS ÚLTIMOS TACOS A JESÚS… Y ESTE HACE UN MILAGRO
En un barrio humilde de las afueras de la ciudad, donde las calles parecían siempre tener polvo en las…
UNA ABUELA BUSCABA PAN PARA SUS NIETOS… Y ENCONTRÓ A JESÚS
El mundo puede cerrar los ojos ante el dolor, pero yo nunca dejo de ver a quienes aman sin…
JESÚS HACE PAGAR A DOCTOR QUE RECHAZÓ ATENDER A UN BEBÉ POR NO PODER PAGAR… Y JAMÁS LO OLVIDARÁ
La noche había caído sobre la ciudad como un manto pesado y húmedo. Las luces del hospital parpadeaban con…
JESÚS HACE PAGAR A PASTOR QUE DESTRUYÓ EL PUESTO DE UN ANCIANO… Y LA IGLESIA NO LO PUEDE CREER
En un pequeño pueblo, justo frente a una iglesia grande de paredes blancas, cada mañana un viejito llamado Don…
TE DOY 100 MILLONES SI REPARAS MI JET PRIVADO… EL MILLONARIO SE RÍO, PERO ERA JESÚS DISFRAZADO
El millonario se rió con arrogancia mientras señalaba su jet Golfstream valorado en 65 millones de dólares. Nunca imaginó…
End of content
No more pages to load






