Bertrand Ndongo denuncia que se le impidió acceder a un acto institucional sobre el plan contra el odio al no figurar en la lista de periodistas acreditados

El lanzamiento de un plan institucional para combatir el odio y la desinformación en el ámbito público generó una escena tensa a las puertas del evento cuando el periodista Bertrand Ndongo afirmó que se le impidió el acceso al acto pese a presentarse como representante de un medio de comunicación.
El incidente, ocurrido durante la celebración de una jornada dedicada a debatir medidas contra el discurso de odio, abrió un nuevo episodio de confrontación entre profesionales de la comunicación y responsables de la organización del evento.
Ndongo, colaborador habitual en plataformas digitales y conocido por su presencia en debates políticos y redes sociales, se presentó en el lugar del acto con la intención de cubrir informativamente la presentación del plan gubernamental.
Sin embargo, en el acceso fue informado por personal de seguridad y organización de que su nombre no figuraba entre los periodistas acreditados.
“Me han dicho que no estabas en la lista”, explicó uno de los responsables en la entrada al dirigirse al periodista.
Ndongo intentó argumentar que el evento aún no había comenzado y preguntó si existía alguna posibilidad de acceder para realizar su trabajo.
La respuesta fue negativa.
“No, es que si ya no estamos acreditados… ¿De qué medio vienes?”, preguntó el personal encargado del control de acceso.
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El periodista respondió que acudía en representación de un medio digital.
La organización reiteró que no constaba acreditación previa.
“De Periodista Digital. Pero es que no lo tenemos acreditado. Para acreditar a estas horas ya no”, señaló el responsable del acceso.
Ante la negativa, Ndongo expresó su sorpresa por no poder entrar en un acto dedicado precisamente a debatir sobre el odio en la esfera pública.
“Pero si el acto todavía no ha empezado”, replicó el comunicador, antes de escuchar la explicación final de la organización: “Por seguridad, un solo medio, un solo personal. Estamos completos”.
Tras varios minutos de intercambio, el periodista terminó retirándose del acceso.
Antes de marcharse, dejó constancia de su desacuerdo con la decisión, aunque reconoció el trabajo del personal que controlaba la entrada.
“Entiendo que usted cumple su trabajo y poco más, pero como pone que es contra el odio, pensaba que había cambiado algo”, afirmó.

El episodio fue grabado y difundido posteriormente en redes sociales, donde generó un debate sobre la relación entre instituciones públicas, medios de comunicación y criterios de acreditación en actos oficiales.
Algunos usuarios defendieron la necesidad de mantener normas organizativas estrictas en eventos institucionales, mientras que otros criticaron lo que interpretaron como un trato desigual hacia determinados periodistas.
Tras el incidente en la entrada, Ndongo mantuvo una conversación con otra persona presente en el lugar acerca del plan gubernamental contra el odio.
Durante el intercambio, ambos coincidieron en que el problema afecta a diferentes sectores del debate público.
“¿Cómo lo ves?”, preguntó el periodista al referirse al plan institucional.
Su interlocutor respondió: “Muy bien, lo veo muy bien”.
Sin embargo, la conversación derivó rápidamente hacia la cuestión de la polarización política y las acusaciones cruzadas entre distintos sectores ideológicos.

“El odio está mal para todos”, afirmó el interlocutor, aunque añadió que las nuevas medidas deberían aplicarse sin distinción.
Ndongo, por su parte, expresó sus dudas sobre la coherencia con la que se aplican estas iniciativas.
“No me gusta la hipocresía”, dijo durante el diálogo.
La conversación también abordó el clima de confrontación que viven algunos comunicadores en redes sociales y en la esfera pública.
El periodista denunció haber recibido insultos racistas en diversas ocasiones, mencionando comentarios ofensivos que, según afirmó, se han difundido en internet.
“A mí me han llamado de todo”, aseguró durante el intercambio.
El debate se extendió además a la polémica que rodea a la comunicadora Sarah Santaolalla, una figura mediática que ha denunciado en varias ocasiones acoso y hostigamiento.
Ndongo criticó algunas declaraciones de la comentarista, mientras que su interlocutor defendió que también ha sido objeto de ataques.
“Es una mujer que se enfrenta día a día a acosadores”, afirmó la persona con la que conversaba el periodista.
Ndongo respondió señalando que también existen críticas hacia su comportamiento en redes sociales y en intervenciones públicas.
“También controla lo que dice, porque insulta a todo el mundo”, sostuvo.

Más allá del incidente puntual, el episodio volvió a poner de relieve el intenso clima de polarización que rodea el debate político y mediático en España.
La confrontación entre periodistas, comunicadores y representantes políticos se ha trasladado cada vez más al espacio público y a las redes sociales, donde las acusaciones de acoso, censura o discriminación son cada vez más frecuentes.
Durante el propio acto institucional, algunos participantes insistieron en la necesidad de abordar el fenómeno del odio desde una perspectiva amplia.
En uno de los discursos se subrayó que el odio no surge de forma espontánea, sino que suele ser el resultado de procesos de deshumanización del adversario político o social.
“El odio no nace de manera espontánea; se cultiva y se promueve”, se afirmó durante la intervención.
El discurso también advertía sobre la utilización del odio como herramienta política para desacreditar o silenciar a quienes sostienen posiciones distintas.
El episodio protagonizado por Ndongo, unido al propio debate que se desarrollaba dentro del acto, reflejó precisamente la complejidad del fenómeno que se pretende combatir: un clima de confrontación en el que la discusión política, mediática y social se entrelaza cada vez más con acusaciones de exclusión, hostilidad y falta de diálogo.
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