La tasación pericial ordenada por el juez de la Audiencia Nacional, Ismael Calama, ha fijado en 1,3 millones de euros el valor real del lote de alta joyería incautado en la caja fuerte del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero

 

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La Audiencia Nacional ha desatado un terremoto de consecuencias impredecibles en el mapa institucional español tras recibir el informe definitivo de los peritos judiciales encargados de evaluar los bienes intervenidos al expresidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero.

El peritaje oficial ordenado por el magistrado Ismael Calama ha arrojado un resultado demoledor que pulveriza por completo la estrategia de defensa desplegada por los entornos del Partido Socialista Obrero Español.

Las piezas que se custodiaban de manera confidencial en el interior de una caja fuerte han sido tasadas formalmente en la alarmante cantidad de 1,3 millones de euros, una cifra que contrasta de manera escandalosa con los argumentos esgrimidos inicialmente por el entorno del exlíder socialista, abriendo un escenario de extrema gravedad delictiva en los tribunales de la carrera de San Jerónimo.

 

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Esta confirmación pericial ha provocado una airada reacción en los medios de comunicación independientes, destacando el contundente alegato pronunciado por el presentador Nacho Abad en el programa televisivo En Boca de Todos.

El comunicador ha arremetido con una dureza implacable contra la figura del expresidente, acusándolo de haber orquestado una burda campaña de desinformación que ha terminado por desproteger y humillar públicamente a sus colaboradores más cercanos.

En concreto, el foco de la polémica ha salpicado de forma directa al portavoz del exmandatario, Luis Arroyo, quien en jornadas anteriores se vio obligado a emitir un comunicado asumiendo un error ajeno y pidiendo disculpas a la opinión pública por haber sostenido que las joyas poseían un valor meramente residual de entre 30.000 y 50.000 euros.

Las pesquisas demuestran que Arroyo actuó de buena fe pero condicionado por los datos falsos proporcionados directamente por Zapatero, quien ocultó la opulencia de un ajuar que ahora le sitúa a las puertas del banquillo de los acusados.

La gravedad de la situación procesal ha despojado al exmandatario de cualquier legitimidad de cara a su inminente citación ante las dependencias de la Audiencia Nacional.

En los círculos jurídicos se señala que comparecer ante una instrucción penal arrastrando un desfase patrimonial tan evidente destruye cualquier presunción de transparencia, debilitando el rol de referente ético de la izquierda que el socialismo ha pretendido mantener de cara a los procesos electorales.

Abad ironizó con dureza sobre la supuesta fortuna repentina de la familia Zapatero, censurando el cinismo de quien ha liderado los discursos de regeneración democrática y la defensa férrea del actual presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, mientras se encontraba presuntamente implicado en un ocultamiento de bienes de dimensiones millonarias.

 

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Las líneas de investigación coordinadas por el juzgado de Ismael Calama se orientan de forma indiciaria hacia la tipificación de presuntos delitos de cohecho y contrabando de mercancías de lujo.

Las autoridades fiscales y judiciales exigen el esclarecimiento inmediato sobre la identidad del emisor o de la potencia extranjera que facilitó la entrega de semejante cantidad de objetos de valor, así como el concepto exacto bajo el cual se instrumentó el traspaso de los bienes.

De igual manera, la Fiscalía rastrea los movimientos aduaneros del expresidente para comprobar si estas piezas de alta joyería fueron introducidas en territorio nacional de forma ilegal, evadiendo de manera deliberada los controles fiscales obligatorios y las declaraciones de bienes ante el Ministerio de Hacienda.

La hipótesis que genera mayor preocupación en las filas del sanchismo contempla la posibilidad de que estas joyas millonarias constituyeran regalos institucionales entregados a Zapatero durante el ejercicio formal de sus funciones como presidente del Gobierno de España.

Según el marco legal vigente, el exlíder del PSOE habría incurrido en una grave infracción al no depositar dichos obsequios en las dependencias del Patrimonio Nacional, lo que podría traducirse en un delito de malversación o apropiación ilícita de patrimonio público.

La otra alternativa manejada por los investigadores apunta a un presunto pago en especie no rastreable derivado de oscuras labores de consultoría internacional o mediación política en favor de regímenes extranjeros en años posteriores a su salida de la Moncloa, un escenario que sitúa al socialismo ante uno de sus mayores desafíos éticos y penales.