Miles de migrantes provenientes de Cuba, Venezuela, Haití y Centroamérica intentan avanzar por la frontera sur de México durante la Semana Santa

 

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En plena antesala de la Semana Santa, uno de los periodos de mayor movilidad en la región, el gobierno mexicano ha intensificado las medidas de control migratorio en su frontera sur, desplegando a la Guardia Nacional y fuerzas del Ejército en puntos estratégicos para contener el avance de caravanas de migrantes que buscan cruzar el país.

El operativo se concentra principalmente en el estado de Chiapas, en zonas como Tapachula y el río Suchiate, donde miles de personas —en su mayoría provenientes de Cuba, Venezuela, Haití y Centroamérica— permanecen varadas a la espera de una oportunidad para continuar su trayecto.

De acuerdo con testimonios en el lugar, grupos de hasta 3.

000 migrantes se han organizado con la intención de avanzar en conjunto.

“Aquí estamos tras nuestro sueño, luchando, peleando… venimos desde Cuba para tener un buen futuro para nuestros hijos”, expresó uno de ellos.

La movilización coincide con la tradicional peregrinación conocida como “Viacrucis migrante”, una marcha simbólica que suele realizarse en estas fechas y que busca visibilizar la situación de quienes atraviesan la ruta migratoria.

Sin embargo, este año las autoridades han advertido que no permitirán desplazamientos masivos sin control.

 

Cientos de migrantes parten de la frontera sur mexicana en dirección a  Estados Unidos - El Diario NY

 

En carreteras como la Panamericana 190, elementos de seguridad instalaron retenes con escudos antimotines para frenar el avance.

A pesar de estos bloqueos, se han registrado momentos de tensión cuando algunos grupos intentaron superar las barreras.

Las autoridades sostienen que estas acciones buscan evitar un desbordamiento que ponga en riesgo tanto a migrantes como a comunidades locales.

“Queremos seguir, pero que nos permitan por lo menos tener un documento que nos ampare”, reclamó otro integrante de la caravana, quien señaló las dificultades para transitar sin ser detenidos por agentes migratorios.

La falta de documentos se ha convertido en uno de los principales obstáculos, especialmente para quienes llevan meses esperando una respuesta a sus solicitudes de regularización.

En Tapachula, la presión es evidente.

Miles de migrantes acumulan largos periodos de espera en trámites ante la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (COMAR), en algunos casos con más de un año sin resolución.

Esta situación ha generado protestas y un creciente desgaste emocional.

“Tapachula no es el patio trasero de los Estados Unidos… que por favor se le dé una visa humanitaria y podamos salir de acá”, manifestó uno de los afectados.

 

Migración sigue como asignatura pendiente entre Cuba y EEUU : IPS Agencia  de Noticias

 

El endurecimiento de las políticas no se limita a las rutas terrestres.

En aeropuertos internacionales, las autoridades han incrementado las revisiones a viajeros provenientes de países con alta migración, especialmente ciudadanos cubanos que ingresan con visas de turismo.

Los controles más estrictos han derivado en rechazos y deportaciones inmediatas, en un intento por cerrar todas las vías de entrada irregular.

“En mi caso somos tres, tengo dos menores de edad… sin documentos el servicio médico es muy complicado”, relató una mujer migrante, evidenciando las dificultades que enfrentan familias enteras en condiciones de vulnerabilidad.

La saturación de albergues y la falta de acceso a servicios básicos agravan la situación, mientras la demanda de empleo supera ampliamente la oferta disponible en la región.

El gobierno mexicano ha defendido estas medidas como necesarias para preservar el orden y evitar una crisis mayor durante un periodo de alta movilidad.

“Nunca vamos a poner en riesgo la soberanía del país”, afirmó una fuente oficial, subrayando que la prioridad es proteger los recursos y la seguridad nacional.

 

Migrantes de Haití, Venezuela, Cuba, Ecuador y Honduras han desistido de  caminar en caravanas desde la frontera sur de México y se han entregado a  las autoridades – STN HONDURAS

 

Paralelamente, se han intensificado las deportaciones, incluyendo vuelos hacia La Habana y otros destinos, así como traslados internos.

Estas acciones buscan reducir la concentración de migrantes en puntos críticos, aunque han generado inconformidad entre quienes consideran que no se están respetando sus derechos.

“Esto es injusto… tienen que darnos un documento”, reclamó otro migrante, mientras algunos incluso han protestado en aeropuertos para evitar ser retornados.

“No nos vamos a bajar… no queremos ir para Cuba”, se escuchó entre un grupo que resistía un traslado.

A pesar del despliegue de seguridad, activistas han anunciado nuevas movilizaciones para los próximos días, con caravanas que podrían reunir entre 4.000 y 5.000 personas.

Las autoridades, anticipándose a este escenario, mantienen el operativo activo y refuerzan la vigilancia en rutas clave.

El panorama refleja una tensión constante entre el derecho de movilidad de los migrantes y la política de control del Estado mexicano.

Mientras unos buscan avanzar hacia un futuro mejor, otros intentan contener un flujo que, en los últimos años, ha puesto a prueba la capacidad institucional y social del país.

Con la Semana Santa como telón de fondo, la frontera sur se convierte nuevamente en el epicentro de una crisis compleja, donde convergen expectativas, necesidades y decisiones que marcarán el rumbo de miles de personas en tránsito.