El histórico Fernando Ónega ha fallecido este martes a los 78 años dejando un dolor profundo en sus seres queridos y en colegas de profesión.

 

los reyes y fernando Ónega

 

La muerte de Fernando Ónega a los 78 años ha provocado una profunda conmoción en el ámbito político, institucional y periodístico.

Figura esencial de la Transición española y referente indiscutible de la comunicación en democracia, su fallecimiento ha generado una ola de reacciones entre compañeros, instituciones y representantes públicos.

Entre los mensajes más significativos se encuentra el de Sus Majestades los Reyes Felipe VI y Letizia, quienes han querido rendir homenaje al periodista destacando su legado y su dimensión humana.

Desde la Casa Real se difundió un comunicado cargado de reconocimiento y afecto hacia quien fue uno de los grandes cronistas de la España contemporánea.

“Fernando Ónega, gallego y escribidor, referente del mejor periodismo desde la Transición, nos ha dejado.

Maestro de periodistas, Fernando nos regaló sus crónicas, su ironía y esa mirada afilada y honesta de la realidad.

En todos los formatos ejerció como profesional destacado, pero fue en la radio donde encontró su casa”.

El mensaje concluye con una muestra de cercanía hacia los suyos: “Nuestro cariño y el mejor recuerdo para su familia”.

Las palabras de los Reyes han resonado con especial intensidad entre los allegados del periodista, no solo por el peso institucional que representan, sino también por la relación de admiración mutua que marcó el vínculo entre Ónega y la Reina Letizia.

Periodista de formación y profesión antes de su llegada a la Corona, la Reina compartía con él la vocación por el rigor informativo y el compromiso con la palabra.

Esa afinidad profesional se tradujo con los años en un respeto profundo y una sintonía evidente en los encuentros públicos que protagonizaron.

 

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La capilla ardiente se celebra este miércoles, 4 de marzo, entre las 10:00 y las 21:00 horas en la Casa de Galicia de Madrid, un espacio cargado de simbolismo para quien nunca olvidó sus raíces lucenses.

A escasos metros del parque de El Retiro, el lugar acoge a familiares, amigos y compañeros que acuden a despedir a un hombre cuya trayectoria profesional se entrelaza con la historia reciente del país.

Fernando Ónega fue jefe de prensa de la Presidencia del Gobierno durante el mandato de Adolfo Suárez y artífice del célebre “Puedo prometer y prometo”, una de las frases más emblemáticas de la Transición.

Su voz y su pluma ayudaron a narrar y explicar un proceso político complejo, acercando a la ciudadanía los pasos de una democracia naciente tras décadas de dictadura.

A lo largo de su carrera trabajó en prensa, radio y televisión, convirtiéndose en una referencia para varias generaciones de periodistas.

Las muestras de cariño no se han limitado al ámbito institucional.

Numerosos profesionales de la comunicación han expresado públicamente su tristeza y admiración.

Isabel Gemio, Mariló Montero o Pablo Motos, entre otros, han recordado su elegancia, su ironía y su compromiso con el oficio.

Las redes sociales y los espacios informativos se han llenado de mensajes que subrayan su capacidad para analizar la actualidad con lucidez y equilibrio.

 

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El impacto de su fallecimiento trasciende lo estrictamente profesional.

Ónega era considerado un maestro por muchos de quienes hoy ocupan puestos destacados en medios de comunicación.

Su estilo, caracterizado por la claridad, la ironía fina y una mirada crítica sin estridencias, marcó una forma de ejercer el periodismo que privilegiaba el análisis sereno frente al ruido.

Esa concepción del oficio es precisamente la que los Reyes han querido destacar al definirlo como “referente del mejor periodismo desde la Transición”.

En el entorno familiar, el dolor es profundo.

Sus hijas, Sonsoles y Cristina Ónega, ambas periodistas, han heredado no solo la vocación, sino también el respeto por una profesión que su padre ejerció hasta el final de sus días.

La despedida en la Casa de Galicia se desarrolla en un clima de recogimiento, donde se entrelazan el reconocimiento público y el duelo íntimo.

Con la muerte de Fernando Ónega se cierra una etapa crucial del periodismo español.

Su legado permanece en los archivos, en las hemerotecas y en la memoria colectiva de un país que aprendió a escucharse y a entenderse a través de voces como la suya.

El mensaje de los Reyes sintetiza ese sentimiento compartido: gratitud por una vida dedicada a narrar la realidad con honestidad y afecto hacia una familia que hoy recibe el abrazo de toda una nación.

 

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