Monjes etíopes revelan antiguos manuscritos que presentan una visión ampliada de la resurrección como un proceso de enseñanza y transformación espiritual, más allá del relato tradicional.

 

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Un manuscrito antiguo, guardado por siglos en los monasterios etíopes, ha sido revelado al mundo, desafiando las creencias establecidas sobre la resurrección.

Esta traducción, considerada prohibida por muchos, presenta una visión que va más allá de la tumba vacía y la piedra removida, adentrándose en un relato que podría cambiar la forma en que entendemos uno de los relatos más sagrados de la historia.

Durante casi 2,000 años, la narrativa tradicional ha presentado la resurrección de Jesús como un evento que culmina en silencio.

Sin embargo, los monjes etíopes han conservado una versión diferente que habla de una colección más amplia de textos, una Biblia con 81 libros, en lugar de los 66 que son comúnmente reconocidos en Occidente.

Esta tradición sostiene que, lejos de los concilios y las correcciones impuestas, estos textos han sobrevivido como secretos en una comunidad pequeña, guardados con disciplina y silencio.

Uno de los monjes, al ser preguntado sobre la importancia de estos textos, respondió: “La historia que conocemos es incompleta.

No solo se trata de lo que sucedió, sino de lo que eso significa para nosotros”.

En esta versión, la resurrección no es solo un hecho, sino un proceso que transforma nuestra comprensión de Dios, el sentido del alma y la posibilidad de acceder a la verdad.

 

Monks copying manuscripts in the Middle Ages. In 11th and 12th... News  Photo - Getty Images

 

El libro de Enoc, uno de los textos que los monjes consideran crucial, no solo describe la caída de la humanidad antes del diluvio, sino que intenta responder al porqué de esta caída.

“No se trata de un simple acto de rebeldía, sino de la transmisión de un conocimiento que la humanidad no estaba preparada para recibir”, explica uno de los monjes.

Sin embargo, lo verdaderamente desconcertante aparece en un texto atribuido a la resurrección conocido como el libro de la alianza.

Aquí, se afirma que los 40 días posteriores a la resurrección no fueron silenciosos.

“No son días de despedida, sino de enseñanza intensa”, dice el monje, enfatizando que Jesús instruía a sus seguidores sobre la naturaleza, las vibraciones y un conflicto final que no se libra con ejércitos, sino con comprensión.

“Estamos en un combate espiritual”, advierte otro monje, “y el poder del mundo no se basa en lo que vemos, sino en lo que entendemos”.

Según esta visión, el mensaje de Jesús durante esos días es claro: “No construyas templos de piedra, porque lo que realmente importa está dentro de ti”.

 

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La crítica anticipada a las instituciones religiosas también se hace evidente en estos textos.

Los monjes advierten que llegarán tiempos en que algunos usarán el nombre de Jesús para acumular riqueza y poder.

“La oscuridad llegará con un rostro familiar”, se menciona en uno de los textos, “no como un enemigo evidente, sino como algo que se disfraza de salvación”.

Además, los monjes sostienen que cada persona está atravesada por dos fuerzas: una que orienta hacia la vida y otra hacia el error.

“El verdadero enemigo no grita ni destruye, seduce y promete soluciones rápidas”, explica uno de los monjes mayores, quien ha dedicado su vida a la custodia de estos textos.

En el corazón de esta tradición etíope se encuentra la creencia en el arca de la alianza, que según ellos, no se perdió en el desierto egipcio, sino que permanece en una iglesia en Axum.

“El arca no es solo un objeto, es un símbolo de nuestra identidad nacional y espiritual”, dice un monje, recordando la historia de la reina de Saba y su hijo Menelik, quien, según la tradición, llevó el arca a Etiopía.

 

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La historia del arca, que en la tradición etíope tiene un guardián que nunca sale del recinto, plantea preguntas inquietantes.

“¿Cómo un objeto de madera puede causar tanto? Quizás no sea solo madera”, reflexiona un académico, sugiriendo que el arca podría ser una tecnología antigua o un instrumento de comunicación.

A medida que estos textos antiguos emergen en el contexto moderno, los monjes etíopes ven una oportunidad para que la humanidad reevalúe su relación con la fe y el conocimiento.

“Occidente tiene el agua, pero nosotros tenemos el pozo”, dice uno de ellos, sugiriendo que la verdadera sabiduría no se encuentra en la superficie, sino en lo profundo.

Con la llegada de traducciones no oficiales y fragmentos que circulan rápidamente en línea, la sensación es que algo que llevaba siglos cerrado se ha abierto.

“La historia que hemos guardado no es solo un relato del pasado, es una invitación a despertar”, concluye un monje, instando a la humanidad a mirar dentro de sí misma para encontrar la verdad.

Así, la revelación de estos textos etíopes no solo desafía las narrativas tradicionales, sino que invita a una reflexión más profunda sobre la espiritualidad y la conexión con lo divino.

La resurrección, en este contexto, se convierte en un proceso continuo, un llamado a vivir con mayor conciencia y a recordar quiénes somos en esencia.