Más de 300 personas fueron detenidas en operativos coordinados en varias entidades de México, incluyendo Estado de México, Puebla y Ciudad de México, con aseguramiento de inmuebles, armas y drogas

 

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Un despliegue sin precedentes de fuerzas federales, estatales y locales ha impactado a diversos grupos delictivos en México durante las últimas semanas, dejando cientos de detenidos y la desarticulación de estructuras ligadas a extorsión, fraude y actividades ilícitas mientras gran parte del país atraviesa el periodo vacacional.

En el Estado de México, la Operación “Desconexión” culminó recientemente con la captura de 102 personas presuntamente relacionadas con redes de extorsión y fraude que operaban desde espacios tipo call center.

Los agentes realizaron 46 días de acciones coordinadas, aseguraron 192 inmuebles utilizados para actividades delictivas y desmantelaron centrales de préstamo y puntos de venta, lo que representa un golpe considerable a los esquemas conocidos como “gota a gota” y su vínculo con otros ilícitos de mayor complejidad.

Las autoridades dieron carpetazo a estas actividades tras identificar redes que se valían de llamadas telefónicas, páginas web clonadas y mensajes masivos para obtener datos personales y presionar a sus víctimas a realizar pagos o transferencias bajo amenazas.

En voz de uno de los fiscales que participó en la operación, “Esta acción permitió neutralizar los centros que operaban extensivamente la extorsión y recuperar el control sobre zonas afectadas, enviando un mensaje claro contra aquellos que lucran con el temor y la coacción”, resaltó durante una breve declaración oficial.

 

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Pero no fue el único impacto que marcó un antes y un después en las acciones de seguridad nacional.

La Secretaría de Marina (Semar) informó también los resultados de la Operación “Sable”, una estrategia intensa ejecutada entre el 23 y el 29 de marzo, que, con 147 operativos y 748 puestos de control, detonó la detención de 234 presuntas infractores de la ley en varias entidades, incluyendo Puebla, Tlaxcala, Morelos, Ciudad de México y Estado de México.

Además de las detenciones, las fuerzas navales aseguraron armas, vehículos y bienes vinculados a actividades ilícitas, así como cantidades significativas de drogas que, según los reportes oficiales, superan en conjunto la tonelada en este periodo.

Durante el desarrollo de la operación, un capitán de la Marina comentó tras un cateo: “Cada kilómetro recorrido y cada puesto de control instalado forman parte de nuestra estrategia para reducir la incidencia de actividades ilícitas en todo el territorio, no solo con golpes visibles, sino con trabajo de proximidad social y coordinación con comunidades locales”.

A su vez, elementos navales distribuyeron miles de volantes para fomentar la denuncia anónima y brindaron atenciones médicas y pláticas de seguridad en comunidades afectadas, enfatizando el enfoque integral de estas acciones.

La magnitud de estas operaciones refleja un escenario de alta actividad coordinada entre dependencias como la Fiscalía General de Justicia del Estado de México, la Guardia Nacional, la Secretaría de la Defensa Nacional, el Instituto Nacional de Migración y el Centro Nacional de Inteligencia, entre otros, para doblegar estructuras criminales complejas que no solo extorsionaban sino que también estaban implicadas en robo de identidad, lavado de dinero y narcomenudeo.

En palabras de uno de los investigadores: “No se trata de golpes aislados, sino de una estrategia sostenida que busca desarticular las bases financieras y logísticas de estas redes, cortar su flujo de recursos y reducir su capacidad operativa a largo plazo”.

 

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En el contexto de estos operativos, empresarios y asociaciones civiles han celebrado los resultados y solicitado que las autoridades mantengan este ritmo de acciones contra la extorsión y los fraudes, señalando que estos delitos no solo afectan a víctimas individuales sino también a la economía formal y la confianza empresarial.

Los representantes de diversas cámaras han expresado su apoyo, destacando la importancia de seguir avanzando en la seguridad para reforzar el Estado de derecho en todas las regiones del país.

A pesar de que algunos sectores sostienen que estos esfuerzos reflejan una respuesta más agresiva al fenómeno delictivo, también existe reconocimiento de que la extorsión y otros delitos siguen siendo desafíos persistentes que requieren trabajo interinstitucional continuo, inteligencia estratégica y participación ciudadana para ser enfrentados de manera eficaz.

Las recientes operaciones se han convertido en un punto de inflexión en las tácticas de seguridad implementadas este año, dejando claro que las autoridades están dispuestas a combinar inteligencia, fuerza y trabajo comunitario para debilitar las actividades criminales que operan en la sombra y perturban la vida cotidiana de millones de personas en México.

 

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