Juan Bajo Ulloa critica el sistema de subvenciones del cine español por estar condicionado por la ideología

 

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El cineasta Juan Bajo Ulloa se situó nuevamente en el epicentro del debate cultural durante su intervención en el programa Horizonte, presentado por Iker Jiménez, donde criticó con contundencia el sistema de subvenciones del cine español.

“El poder necesita controlar el relato”, afirmó sin rodeos, señalando que la política condiciona qué proyectos reciben apoyo más que la calidad artística de los mismos.

Bajo Ulloa explicó que, en su opinión, el problema no es únicamente económico, sino de fondo: “Llega un momento en que lo importante no es lo que quieres contar, sino de qué lado estás”.

Durante la conversación, el director relató cómo muchos creadores terminan adaptándose a una línea marcada desde el poder político, limitando así su libertad creativa.

“Recibes ayuda si tu proyecto es ideológicamente aceptable”, aseguró, criticando un modelo que, según él, prioriza ciertos enfoques ideológicos sobre otros, dejando fuera proyectos que no encajan en la agenda vigente.

Bajo Ulloa puso como ejemplo su propia película, *El mal*, que enfrentó dificultades para estrenarse en varias ciudades importantes: “La gente veía el tráiler, pero no podía ver la película en su ciudad”, lamentó.

El cineasta también denunció que esta lógica se extiende al ámbito televisivo, donde existen filtros que condicionan qué contenidos llegan al público.

Hizo referencia al llamado cinew y a las pautas de inclusión y paridad impuestas por una agenda concreta, asegurando que respetarlas aumenta las posibilidades de recibir apoyo:

“Si tu película respeta esas pautas, tienes más posibilidades de recibir apoyo”, explicó, subrayando cómo esto condiciona la creatividad y margina otras propuestas artísticas.

 

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El debate sobre la politización del cine subvencionado se reabrió con fuerza tras sus declaraciones, dejando en evidencia un sistema que muchos consideran cada vez más alejado de la audiencia y más cercano a intereses ideológicos.

Bajo Ulloa insistió en que esta situación limita la diversidad narrativa y restringe la libertad de expresión de los cineastas españoles.

“Lo importante no es la calidad del proyecto, sino de qué lado estás”, reiteró, mostrando su preocupación por un modelo que pone la política por encima del arte.

En el mismo espacio, el director Santiago Segura expresó también su rechazo al sistema de ayudas actual, proponiendo alternativas que, a su juicio, serían más justas y sostenibles.

“Prefiero modelos como el francés, donde parte de la financiación procede directamente de lo que generan las entradas de cine”, señaló Segura.

Para él, este sistema evita que el peso recaiga sobre el dinero público y premia el respaldo del público en taquilla, fomentando así un cine más cercano a los espectadores y menos condicionado por criterios ideológicos.

Bajo Ulloa insistió en que la intervención política en la financiación limita la capacidad del cine español para reflejar una pluralidad de voces y temáticas.

Recordó que muchos proyectos se quedan fuera por no cumplir con ciertas agendas, afectando directamente a los cineastas y al público.

“Hay un control del relato y una ideologización que afecta a la cultura”, afirmó, destacando que esta tendencia no solo se observa en el cine, sino también en otros medios audiovisuales.

 

Comienza el rodaje de 'El mal', dirigida por Juanma Bajo Ulloa

 

El debate sobre el modelo de subvenciones no es nuevo, pero las palabras de Bajo Ulloa y Segura lo han puesto nuevamente en el centro de la discusión pública.

La preocupación por la ideologización y la pérdida de independencia creativa genera un llamado a revisar las políticas culturales y a garantizar que la calidad artística sea el criterio central para apoyar proyectos cinematográficos.

Con estas declaraciones, ambos directores han planteado un cuestionamiento profundo al funcionamiento del cine español, evidenciando que, a pesar de la financiación estatal, el público sigue siendo el gran afectado cuando los proyectos no logran llegar a salas o no son apoyados por no alinearse con la agenda política predominante.

La crítica de Bajo Ulloa a la influencia de la política en la cultura ha encendido un debate necesario sobre la autonomía del cine y la importancia de un ecosistema creativo que premie la diversidad y la innovación artística.

El cine español se enfrenta así a un momento de reflexión sobre sus políticas de financiación, donde las palabras de Bajo Ulloa resuenan como un llamado a defender la independencia creativa y a cuestionar la ideologización de la cultura audiovisual.

“No se trata solo de dinero, se trata de libertad para contar historias”, concluyó, dejando claro que el debate sobre las subvenciones y la libertad artística apenas comienza.

 

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