Jacobo Winograd comparte cómo la ludopatía transformó su vida y sus finanzas de manera extrema

 

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Jacobo Winograd, un nombre que resuena en el ámbito del entretenimiento argentino, ha vivido una vida marcada por los altibajos del juego.

En una reciente entrevista, Winograd abrió su corazón sobre su relación con la ludopatía, revelando cómo este vicio transformó su vida de una forma que nunca imaginó.

“El juego es como una droga, es muy fuerte, era un placer que no me lo daba ni una mujer, nadie. Era como 50 orgasmos”, confesó con una mezcla de nostalgia y tristeza.

Desde joven, Winograd se sintió atraído por el mundo del juego.

“Cuando era muy joven, me di cuenta que entraba a jugar a las tres de la tarde y me iba a las tres de la mañana”, recordó.

Su historia se torna más dramática cuando comparte cómo, en su época dorada, ganó fortunas en casinos, pero también perdió mucho más.

“Yo creo que perdí más de lo que gané”, admitió, reflexionando sobre los años de apuestas y la adicción que lo consumió.

Una de sus anécdotas más impactantes es la vez que logró hacer saltar la banca en un casino de Mar del Plata.

“Jugué con 40 personas. Yo había ganado 40 días con cinco o seis personas. Dije, ‘Mañana vamos a una bola’. Y vino el 32. Yo soy fanático de la tercera”, relató con emoción.

Sin embargo, este triunfo fue efímero, ya que la adicción lo llevó a un ciclo de pérdidas y deudas.

“Perdí fortuna. O pagabas con plata o pagabas con la vida”, explicó, enfatizando el costo personal de su afición al juego.

 

Jacobo Winograd abre su corazón en Solo por hoy: “Mi hija Nazarena me salvó, porque si seguía jugando me arruinaba la vida” - Infobae

 

La vida de Winograd no solo estuvo marcada por el juego, sino también por su familia.

“Cuando nació mi hija Nazarena, ahí paré. Juego socialmente, de vez en cuando”, confesó, reconociendo el impacto que su paternidad tuvo en su vida.

Su hija se convirtió en su razón para cambiar, un “ángel guardián” que lo ayudó a encontrar el camino de regreso a la normalidad.

“Ella me sanó el alma, el corazón”, dijo, con gratitud en su voz.

Sin embargo, Winograd no oculta el daño que la ludopatía puede causar.

“He visto cosas muy fuertes, todo por las deudas. Hay gente que se ha matado, gente que se ha tirado al mar. Es muy difícil”, advirtió, haciendo eco de las tragedias que ha presenciado en su entorno.

Su experiencia lo llevó a reflexionar sobre el impacto del juego en la vida de las personas, especialmente en los jubilados que buscan recuperar lo perdido.

“Le digo a la gente que cuando veo a los jubilados que van al casino a buscar la diaria, que es una locura”, afirmó, instando a otros a evitar la trampa del juego.

 

Jacobo Winograd abre su corazón en Solo por hoy: “Mi hija Nazarena me salvó, porque si seguía jugando me arruinaba la vida” - Infobae

 

A lo largo de su vida, Winograd ha enfrentado desafíos que van más allá de las apuestas.

Su infancia estuvo marcada por la pérdida de su madre, quien lo abandonó cuando era un niño.

“Yo tendría que pedirle perdón a ella, no ella a mí”, reflexionó, mostrando una vulnerabilidad que contrasta con su imagen pública.

“Mi mamá sufrió mucho, y los responsables fueron los nazis”, añadió, recordando el dolor que ha llevado consigo.

Hoy, Winograd mira hacia el futuro con esperanza.

“Me encantaría que la Argentina despegue, que la gente esté bien, que se acabe la inseguridad”, expresó, con un deseo de ver un cambio positivo en su país.

A pesar de sus luchas, ha encontrado un propósito en compartir su historia y advertir a los jóvenes sobre los peligros del juego.

“No tomen el juego como un trabajo, como que van a asegurar su futuro. Es imposible”, concluyó, dejando un mensaje claro sobre la realidad de la ludopatía.

Jacobo Winograd, un hombre que ha recorrido un camino lleno de luces y sombras, continúa siendo una voz importante en la lucha contra la adicción al juego, recordando a todos que la vida puede ofrecer segundas oportunidades, siempre que se esté dispuesto a luchar por ellas.

 

Jacobo Winograd abre su corazón en Solo por hoy: “Mi hija Nazarena me salvó, porque si seguía jugando me arruinaba la vida” - Lobos News