Irene Rosales habló en televisión sobre los momentos más difíciles de su matrimonio con Kiko Rivera y reveló infidelidades que marcaron su relación durante años

 

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La entrevista de Irene Rosales en el programa televisivo *De Viernes* ha reabierto uno de los capítulos más comentados de la crónica social española.

Durante una conversación extensa y cargada de emoción, la sevillana habló con franqueza sobre su matrimonio con Kiko Rivera, una relación que comenzó en 2014 y que terminó más de una década después marcada por dificultades, crisis personales y profundas heridas emocionales.

Rosales, visiblemente serena pero firme en sus palabras, explicó cómo se desarrolló una historia que empezó de manera inesperada durante la romería de El Rocío.

En aquel momento ella era una joven de 22 años de Castilleja de la Cuesta que llevaba una vida completamente alejada del foco mediático.

Fue allí donde conoció al DJ y músico Kiko Rivera, hijo de la cantante Isabel Pantoja.

Recordando ese primer encuentro, Irene aseguró que al principio la relación avanzó con cautela.

“Se me llevó un año de amistad con él por todo el miedo que yo tenía a que de repente, de ser una persona totalmente anónima, toda mi vida fuese pública”, confesó durante la entrevista.

Con el paso del tiempo, sin embargo, el vínculo se consolidó.

“De repente me di cuenta de que estaba dentro”, dijo al recordar cómo terminó enamorándose.

 

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Poco después llegó una noticia que cambiaría completamente el rumbo de su vida: el embarazo de su primera hija.

En aquel momento la relación aún era reciente y la situación coincidió con uno de los episodios más difíciles para la familia Rivera Pantoja.

En noviembre de 2014, Isabel Pantoja ingresó en prisión para cumplir condena por blanqueo de capitales, lo que generó una profunda crisis emocional en su hijo.

Irene explicó que durante ese periodo asumió un papel de apoyo constante.

“Fueron unos meses muy malos”, relató al recordar las visitas de Kiko a su madre en la cárcel.

Según contó, él regresaba emocionalmente destrozado y ella se convirtió en su principal sostén.

“Cada vez que volvía estaba hundido y yo intentaba que saliera adelante”, afirmó.

Con el paso de los años la pareja formó una familia con dos hijas y mantuvo una imagen de estabilidad pública.

Sin embargo, según relató Rosales, la realidad dentro del matrimonio era mucho más compleja.

Durante la entrevista habló abiertamente de infidelidades que marcaron profundamente su relación.

“Me ha llegado a decir que ha metido la pata, pero no me ha dicho ni dos, ni tres, ni una”, explicó al referirse a las confesiones de su entonces marido.

La colaboradora televisiva reconoció que durante mucho tiempo optó por perdonar y seguir adelante con la esperanza de reconstruir la relación.

“Yo perdonaba, perdonaba con todas las de la ley”, afirmó, dejando claro que intentó mantener el matrimonio a pesar de las dificultades.

 

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Uno de los momentos más dolorosos que recordó coincidió con la enfermedad y posterior fallecimiento de su madre.

Según relató, en ese periodo descubrió una nueva traición que la afectó profundamente.

“La infidelidad que más me dolió coincidió con la enfermedad y muerte de mi madre”, confesó con la voz entrecortada.

Aquella situación, aseguró, dejó una herida difícil de cerrar.

Rosales también habló de otro problema que afectó seriamente a la relación: los problemas personales que atravesaba Rivera, incluidos episodios relacionados con adicciones.

Según explicó, durante años trató de ayudarlo a superar esa etapa.

“Intenté apoyarlo para que saliera de todo eso”, dijo, recordando que él llegó a recibir tratamiento profesional.

A pesar de esos esfuerzos, con el tiempo la convivencia comenzó a deteriorarse.

Según relató, la relación terminó convirtiéndose en una convivencia sin conexión emocional.

En palabras del propio Kiko Rivera, recordadas durante la entrevista, la situación llegó a un punto en el que “es muy difícil convivir con tu mujer y verla más como una compañera de piso que como tu mujer”.

La separación se hizo pública en 2025, cuando ambos anunciaron de manera conjunta que habían decidido seguir caminos diferentes.

En aquel momento presentaron la decisión como amistosa y basada en el respeto mutuo.

Sin embargo, Rosales explicó ahora que la ruptura fue el resultado de un desgaste prolongado.

 

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El momento definitivo llegó tras una conversación inesperada.

“Él me dijo: ‘A lo mejor nos tendríamos que separar’.

Y dije yo que sí, sin pensar”, relató durante la entrevista.

Aquella respuesta marcó el final de una etapa que había durado más de once años.

Tras la ruptura, la relación entre ambos ha atravesado momentos de tensión, especialmente en lo relacionado con la organización familiar y la crianza de sus hijas.

Rosales expresó su deseo de mantener una relación cordial por el bienestar de las niñas, aunque reconoció que la comunicación entre ambos se ha vuelto muy limitada.

Actualmente, la sevillana intenta reconstruir su vida personal lejos de los conflictos del pasado.

Según explicó, su prioridad es ofrecer estabilidad a sus hijas y continuar adelante con serenidad.

En su testimonio dejó claro que el proceso no ha sido sencillo, pero también que ha sido necesario para recuperar su equilibrio emocional.

“Me he sentido muy humillada y me siento muy humillada”, afirmó en uno de los momentos más sinceros de la entrevista.

Sus palabras reflejan la carga emocional acumulada durante años y también el deseo de cerrar definitivamente una etapa de su vida marcada por dificultades personales y mediáticas.