La Guardia Civil investiga posibles irregularidades y modificaciones en informes técnicos relacionados con las soldaduras del tramo ferroviario donde ocurrió el accidente de Adamuz que dejó 46 fallecidos

 

La Guardia Civil ACORRALA a Óscar Puente al encontrar INFORMES MANIPULADOS  sobre Adamuz

 

La investigación sobre el accidente ferroviario ocurrido el 18 de enero en el entorno de Adamuz ha entrado en una nueva fase después de que se detectaran posibles irregularidades en documentos técnicos vinculados al estado de la infraestructura.

El siniestro, que dejó 46 víctimas mortales, continúa siendo objeto de análisis por parte de autoridades judiciales y organismos especializados mientras se intenta esclarecer con precisión las causas de la tragedia.

Según la información trasladada a la autoridad judicial, la Guardia Civil ha identificado indicios de modificaciones en algunos documentos técnicos relacionados con las soldaduras del tramo donde se produjo el choque de trenes.

Las alteraciones habrían sido detectadas en informes examinados por la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF), organismo encargado de analizar el suceso.

De acuerdo con los datos revisados por los investigadores, algunos de los documentos presentan versiones diferentes con fechas distintas.

Uno de los informes analizados fue fechado el 25 de junio de 2025, mientras que otra versión aparece con fecha del 1 de febrero de 2026, posterior al accidente.

Esta situación ha despertado interrogantes entre los investigadores sobre la trazabilidad de la documentación técnica utilizada durante el proceso de análisis.

 

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Las dudas no se limitan únicamente a la existencia de versiones distintas de los informes.

Según las observaciones trasladadas a la investigación, también se han detectado firmas cuya validez genera incertidumbre.

En algunos casos, las rúbricas incluidas en los documentos no corresponderían claramente a firmas manuscritas ni a certificaciones electrónicas verificables, lo que ha motivado que se examine con mayor detalle la autenticidad de los expedientes.

El presidente de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios, Iñaki Barrón, informó de estas irregularidades a la Unidad Orgánica de Policía Judicial de Córdoba, que a su vez ha trasladado la información a la autoridad judicial encargada del caso.

La investigación se encuentra actualmente bajo la supervisión de un juzgado en Montoro, desde donde se están recopilando los elementos necesarios para determinar si existió algún tipo de alteración documental relevante para el proceso.

El foco técnico de la investigación se sitúa en una soldadura localizada en el punto kilométrico 318+681 del tramo ferroviario donde ocurrió el accidente.

Los especialistas analizan si el estado de esa unión pudo haber influido en las circunstancias que desencadenaron la colisión.

La empresa Ayesa, encargada de la revisión y certificación de las soldaduras en el tramo afectado, figura entre las entidades cuyos informes están siendo examinados.

Según la documentación analizada, la compañía habría presentado versiones diferentes de un mismo informe técnico, lo que ha incrementado el interés de los investigadores por esclarecer el proceso de elaboración y actualización de esos documentos.

 

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Por su parte, el gestor de infraestructuras ferroviarias ADIF ha señalado que ha entregado a las autoridades toda la documentación requerida sin modificaciones.

Desde la entidad se ha insistido en que los expedientes remitidos a los investigadores se encuentran en el mismo estado en que fueron archivados originalmente, subrayando su disposición a colaborar con las autoridades en todo el proceso de esclarecimiento.

La dimensión política del caso también ha comenzado a ganar protagonismo.

El Ministerio de Transportes, dirigido por Óscar Puente, se encuentra bajo presión para ofrecer explicaciones sobre el funcionamiento del sistema de control y supervisión de la infraestructura ferroviaria.

Aunque la investigación se centra en cuestiones técnicas y administrativas, el impacto de un accidente con un elevado número de víctimas ha intensificado el escrutinio público sobre la gestión del sistema ferroviario.

Desde el entorno institucional se ha reiterado el compromiso con la transparencia y la colaboración con la justicia.

Fuentes del ámbito gubernamental han señalado que el objetivo principal es esclarecer completamente lo ocurrido y garantizar que cualquier posible irregularidad sea investigada con rigor.

 

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Mientras tanto, la investigación judicial continúa recopilando pruebas y testimonios para determinar si las modificaciones detectadas en los documentos tuvieron algún efecto en el análisis posterior al accidente.

La Guardia Civil sigue revisando expedientes técnicos, registros administrativos y procesos de certificación con el fin de reconstruir con exactitud la cadena de elaboración de los informes.

La tragedia de Adamuz sigue siendo una de las catástrofes ferroviarias más graves registradas en los últimos años en España, y el proceso de investigación se desarrolla bajo una fuerte atención pública.

La prioridad de las autoridades judiciales y técnicas es determinar las causas exactas del accidente y garantizar que se depuren responsabilidades si se confirma la existencia de irregularidades en la documentación o en los procesos de supervisión.

A medida que avanza la investigación, el caso continúa generando preguntas sobre la gestión de la seguridad ferroviaria y sobre los mecanismos de control que regulan la infraestructura.

Las conclusiones finales dependerán del análisis detallado de los informes técnicos, las pericias realizadas por especialistas y las decisiones que adopte la autoridad judicial en las próximas fases del procedimiento.

 

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