Helena y Jorge protagonizaron una cita fallida en First Dates emitido el 6 de abril de 2026 tras evidenciar una fuerte incompatibilidad desde el inicio por sus visiones opuestas sobre la vida y las relaciones

 

Helena en 'First Dates'

 

La última entrega de First Dates, emitida el 6 de abril de 2026 en Telecinco, dejó una de esas citas que pasan del desconcierto al choque frontal en cuestión de minutos.

Los protagonistas fueron Helena, una madrileña de 29 años, actriz e improvisadora, y Jorge, de 24, presentado en el programa como coach cuántico y artista.

La producción del espacio los reunió en el restaurante de Carlos Sobera con la promesa habitual de afinidad y descubrimiento, pero lo que terminó emergiendo fue una incompatibilidad casi inmediata, marcada por visiones opuestas sobre la vida, las relaciones y, sobre todo, el feminismo.

Desde el primer instante, Helena dejó claro que la impresión inicial no había jugado a favor del encuentro.

Según relató durante la cita, al ver entrar a Jorge pensó: “Hostia, se han equivocado”, convencida de que el joven no encajaba con el perfil de hombre que esperaba encontrar.

Ella había acudido al programa con una idea bastante definida de lo que buscaba: una persona orientada a una relación estable, con sentido del humor, buena comunicación y una forma de vida saludable.

Jorge, por su parte, se presentó con un discurso mucho más envolvente, describiéndose como una persona abierta, emprendedora y sensible, una combinación que pretendía proyectar confianza, aunque pronto empezó a provocar el efecto contrario en su cita.

 

La decisión final

 

El punto de fricción apareció cuando Jorge explicó a qué se dedicaba.

Helena admitió que no entendía bien qué significaba eso de ser “coach cuántico”, y esa distancia inicial se fue agrandando a medida que avanzaba la conversación.

En la mesa comenzaron a aparecer palabras como aura, energías, arcanos, bloqueos o manifestaciones, un vocabulario que a Jorge le resultaba natural y que a Helena le sonaba artificioso.

La actriz fue especialmente dura al describir esa parte del encuentro y llegó a reducir su impresión a una caricatura muy concreta del personaje que tenía delante.

En su valoración ante el programa, dio a entender que todo lo que escuchaba le sonaba a repertorio prefabricado, a un encadenamiento de tópicos espirituales más cercano a una actuación que a una conversación honesta.

Lejos de suavizarse, la cena fue ganando tensión.

Helena intentó aterrizar la conversación en cuestiones más concretas, como qué buscaba Jorge en una relación o cómo entendía la intimidad, pero él respondió una y otra vez desde ese marco espiritual que ella percibía como evasivo.

La sensación de incompatibilidad se convirtió en fastidio.

En uno de los comentarios más duros que dejó ante las cámaras, Helena lo describió como alguien incapaz de comprometerse con nada verdaderamente tangible y reprochó que todo en él sonara a eslogan de autoayuda.

Jorge, entretanto, asumía que la conexión no estaba funcionando y lo resumió con una frase que reflejaba su frustración: “Hablo de lo que yo soy, pero si la chica no se abre no se puede hacer nada. Es como querer un limón naranja”.

El momento decisivo llegó en el reservado, cuando Helena planteó un asunto que, según dejó ver, consideraba fundamental para valorar a una posible pareja: el feminismo.

La respuesta de Jorge no solo no disipó sus dudas, sino que terminó por romper cualquier opción de entendimiento.

El joven definió el feminismo como “la separación entre el hombre y la mujer”, una formulación que Helena recibió con ironía y abierta incredulidad.

Ella misma explicó después que esperaba el clásico recurso de “ni machismo ni feminismo, igualdad”, pero que la respuesta fue todavía más desconcertante.

La escena escaló aún más cuando, sin que ella lo escuchara en ese momento, Jorge desarrolló su postura con una afirmación que resultó especialmente polémica: dijo que muchas mujeres feministas “tienen un trauma con su padre y por eso muchas son muy masculinas”.

Esa frase fue la que terminó de convertir la cita en una ruptura total antes incluso de la decisión final.

Helena reaccionó con dureza, tanto en privado como durante la valoración final.

En una de las secuencias recogidas por el programa, le recomendó directamente: “Léete algún libro”, una forma de dejar claro que, a su juicio, Jorge ni siquiera manejaba una noción básica del concepto sobre el que estaba opinando.

Ya en el tramo definitivo, cuando ambos tuvieron que responder si querían volver a verse, la negativa fue inmediata.

Helena fue especialmente clara al justificarla: “Para mí es súper importante que mi pareja sea feminista, y teniendo en cuenta que no sabes ni el concepto básico de feminismo, no entra dentro de mis planes”.

Jorge mantuvo su tono habitual, tratando de explicarse desde su propio lenguaje, pero el desencuentro ya era irreversible.

 

Helena en 'First Dates'

 

La despedida dejó incluso un último intercambio cargado de ironía.

Él aseguró sentir que “no puedo penetrar en tu energía”, y Helena respondió con una réplica que resumió el tono completo de la velada: “No vas a penetrar en ningún sitio”.

La frase, emitida en pleno cierre de la cita, sintetizó a la perfección la distancia insalvable entre ambos: dos personas sentadas a la misma mesa, pero hablando desde códigos emocionales, culturales y políticos completamente distintos.

Más allá del componente televisivo y del humor incómodo que suele alimentar el formato, la cita entre Helena y Jorge dejó al descubierto algo más reconocible y contemporáneo: la dificultad de sostener una conexión sentimental cuando aparecen de forma tan abrupta diferencias profundas en cuestiones de valores.

En esta ocasión no hizo falta llegar al final del programa para entender que el encuentro estaba condenado.

Bastó una conversación cruzada entre espiritualidad difusa, escepticismo frontal y una idea incompatible de lo que significa el feminismo para que la cena quedara dinamitada.

First Dates volvió así a encontrar una de sus fórmulas más eficaces: convertir una simple velada entre desconocidos en un retrato ácido, incómodo y muy revelador de las tensiones que atraviesan hoy las relaciones personales.

 

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