Marcos, de 84 años, propuso a su cita pasar la noche juntos tras conocerse en ‘First Dates’, pero María rechazó la idea desde el primer momento

 

Un soltero se molesta con su cita y hace un feo desplante a la camarera:  «Me voy ahora mismo»

 

La última entrega de ‘First Dates’ dejó uno de esos momentos que resumen la esencia imprevisible del programa: expectativas desbordadas, propuestas incómodas y un final abrupto que sorprendió tanto a la cita como al equipo del restaurante.

Marcos, empresario jubilado de 84 años y natural de Valladolid, acudía al espacio con la ilusión intacta y una idea clara de lo que buscaba: “alegre y decidida, que le guste el sexo, y que no pase de los 70”, expresó ante Carlos Sobera antes de conocer a su acompañante.

Al otro lado le esperaba María, de 76 años, cocinera jubilada de origen polaco y residente en Gran Canaria.

Se definió como “una persona divertida con ganas de bailar, viajar y aficionada al deporte”, además de reconocer en privado que ha sido “rompecorazones”, aunque prefiere mantener cierta distancia emocional.

Sobre el papel, compartían entusiasmo por la vida activa y el deseo de compañía.

Sin embargo, la química no tardó en revelar fisuras.

Marcos, que se describió como “claro y sincero”, no ocultó su entusiasmo al verla entrar en el restaurante y piropeó su belleza desde el primer momento.

María, en cambio, dejó entrever cierta decepción.

En sus declaraciones a cámara fue directa: “Es muy viejo para mí”.

A pesar de la diferencia de edad —que no cumplía el requisito solicitado por él— la conversación avanzó entre cortesía y comentarios cada vez más insistentes por parte del vallisoletano.

 

Otro momento de la cita

 

La distancia geográfica entre Valladolid y Gran Canaria se convirtió en uno de los argumentos de María para frenar el ímpetu de su cita.

Marcos, sin embargo, no solo planteó escenarios futuros de convivencia, sino que propuso un plan inmediato tras la cena.

“Cuando salgamos de aquí podemos quedarnos en Madrid y conocernos más, ya que estamos.

Cogemos un hotel esta noche a gusto, hablamos, disfrutamos… No es que vaya corriendo, es que convendría.

Luego te vas para Gran Canaria y yo para Valladolid, pero ya es distinto.

Ya hemos convivido más, ya hemos hecho el amor juntos… La felicidad es eso, entre otras cosas.

Es importante quererse”, expuso con convicción.

La propuesta no fue bien recibida.

María intentó esquivar la invitación con excusas diplomáticas, pero su incomodidad era evidente.

“Es un poco pesado”, comentó ante el equipo del programa.

Para ella, la idea de compartir hotel en una primera cita cruzaba una línea que no estaba dispuesta a traspasar.

El punto de inflexión llegó cuando, tras percibir la negativa, Marcos optó por dar por concluida la velada.

“¿Qué hacemos aquí si no quieres dar pasos?”, planteó.

En ese momento, una de las gemelas Zapata se acercó a la mesa para invitarlos al reservado del restaurante, donde tradicionalmente las parejas bailan y comparten un último espacio más íntimo antes de la decisión final.

 

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La respuesta del soltero fue tajante.

“Perdona, que a lo mejor nos vamos ya. Por eso no queremos reservados. A mí no me apetece. Si no hay, no hay ¿Para qué vamos a perder el tiempo?… Cogemos, pagamos y cada uno a lo nuestro. Nos vamos y fuera, no pasa nada”, afirmó.

María consideró el gesto un desaire innecesario hacia la camarera y hacia el propio protocolo del programa.

Ante las cámaras, Marcos reiteró su postura: “Si no nos entendemos, ¿para qué vamos a bailar? No me apetece. Yo me voy ahora mismo de aquí”.

En ese instante solo quería “la cuenta y la puerta”, dejando claro que no veía sentido en prolongar una cita sin expectativas compartidas.

En la decisión final, el desencuentro se confirmó.

Él defendió que había sido respetuoso y transparente en todo momento.

María, por su parte, zanjó la cuestión con claridad: “Quieres que yo esté contigo en un hotel. En una primera cita yo no hago eso, nunca. Estás mayor para mí y no quiero otra cita”.

La despedida fue definitiva.

Ella regresó a Canarias y él a Valladolid, cada uno con su versión de lo ocurrido.

El episodio volvió a poner de relieve cómo en ‘First Dates’ la diferencia entre ilusión y desencanto puede medirse en cuestión de minutos.

Lo que comenzó como la búsqueda de compañía terminó en un cruce de expectativas irreconciliables, dejando una escena tensa que refleja que, incluso a edades avanzadas, el amor y sus tiempos no siempre coinciden.

 

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