La Fiscalía Europea investiga posible malversación de fondos en el accidente ferroviario de Adamuz

 

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El trágico choque de trenes que el 18 de enero segó la vida de 46 personas en la línea de alta velocidad Madrid–Sevilla, ha dado un giro inesperado: la Fiscalía Europea ha iniciado diligencias por presunta malversación y fraude en el uso de fondos comunitarios destinados al mantenimiento del tramo ferroviario afectado, que supera los 100 millones de euros en ayudas FEDER y otros recursos de la UE.

La investigación busca esclarecer si la gestión de los contratos y la ejecución de las obras cumplió con las normas y si los fondos europeos se aplicaron correctamente a la infraestructura implicada, donde poco antes del desastre se detectaron anomalías técnicas que podrían haber influido en el siniestro.

Diversos informes técnicos señalan indicios de fallos en la vía en las horas previas al accidente, con síntomas de una caída de tensión en el circuito o posibles defectos en la soldadura que unía tramos antiguos y recientes, lo que podría haber desencadenado el descarrilamiento del tren Iryo y la consiguiente colisión con un convoy de Renfe.

 

La Fiscalía Europea abre una investigación por posible malversación de  fondos en las obras de Adamuz

 

Desde el inicio de las pesquisas europeas, el ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, ha defendido que la actuación de la Fiscalía en casos con fondos de la Unión Europea es habitual y no indica de por sí culpabilidad.

“En todos los casos en los que hay involucrados fondos europeos sucede así”, afirmó Puente en su cuenta de X, aportando documentación solicitada por los fiscales para identificar y analizar todos los contratos vinculados al tramo donde ocurrió el siniestro.

La gestión del siniestro ha estado marcada por intensos debates públicos y políticos, con críticas desde distintos sectores que exigen respuesta y transparencia.

Grupos parlamentarios de la oposición han insistido en que se clarifiquen responsabilidades políticas y técnicas, señalando que una infraestructura renovada recientemente no debería haber presentado defectos tan graves.

Por su parte, Puente ha compartido fotografías, certificados de inspección y notas de envío de material como evidencia de que los elementos de vía implicados habían pasado los controles reglamentarios antes de su instalación, aunque los expertos aún analizan si fallos en la unión de tramos pudieron causar el desastre.

 

La Fiscalía Europea abre una investigación por malversación en los fondos  para las obras en la vía de Adamuz

 

A esta situación se suman nuevos capítulos dentro de la investigación judicial en España: recientemente, la jueza Cristina Pastor, encargada de la investigación en el Juzgado de Instrucción de Montoro, ordenó la custodia judicial de 42 metros de vía ferroviaria retirados sin autorización durante las labores de investigación, tras descubrir que Adif había reemplazado segmentos de la vía sin notificar al tribunal, lo que ha generado inquietudes sobre la transparencia en el manejo de las pruebas clave del caso.

Esta combinación de procesos —la investigación penal en España y la investigación por posibles irregularidades en el uso de fondos europeos— ha aumentado la presión sobre el Gobierno y el ministerio que dirige Puente, en un momento en que también se debate sobre la seguridad de la red ferroviaria y la eficacia de su mantenimiento.

Según registros oficiales, la línea afectada había recibido inversiones millonarias en los últimos años y fue renovada parcialmente en 2025, lo que hace aún más crítica la necesidad de esclarecer qué falló y por qué.

Familiares de las víctimas y asociaciones de usuarios del ferrocarril exigen que las investigaciones avancen con rapidez y transparencia, mientras que expertos independientes apuntan a la importancia de revisar los mecanismos de supervisión de proyectos financiados con fondos europeos para evitar que fallos técnicos o administrativos pongan en riesgo vidas y recursos públicos.

En medio de este clima de exigencia de responsabilidades, España enfrenta uno de los capítulos más sensibles de su historia ferroviaria reciente: no solo el luto por la pérdida de vidas humanas, sino también la incertidumbre sobre la gestión de recursos destinados a garantizar la seguridad de los ciudadanos.

 

La Fiscalía Europea abre una investigación por malversación en los fondos  para las obras en la vía de Adamuz