El estricto control de acceso impuesto por la dirección del PSOE en la sede de la calle Ferraz dejó a decenas de periodistas aislados y arrinconados en la calle tras la marcha de Pedro Sánchez

 

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El férreo cordón de seguridad e informativos en la sede de la calle Ferraz deja a decenas de reporteros de medios afines arrinconados en la calle y desata un profundo malestar en la profesión.

Las inmediaciones de la sede central del Partido Socialista Obrero Español en la calle Ferraz han sido escenario de una imagen insólita que evidencia la deriva de la relación entre el Ejecutivo de Pedro Sánchez y los profesionales de la información.

Tras la finalización del comité interno y la posterior marcha del presidente del Gobierno, decenas de reporteros han vivido una situación de absoluto aislamiento, siendo relegados a zonas secundarias de la vía pública y desprovistos de cualquier acceso directo a las explicaciones oficiales.

El malestar entre los profesionales congregados a las puertas del recinto ha sido calificado de monumental.

El dispositivo desplegado por la formación socialista impuso un filtro sumamente restrictivo que bloqueó por completo el derecho a la cobertura informativa libre, obligando a los periodistas a aguardar en la calle bajo unas condiciones deplorables mientras se les denegaba el paso hacia el interior de la sede.

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Un cordón de exclusión para la prensa afín

Lo verdaderamente llamativo de la jornada ha sido comprobar la identidad de los profesionales que se encontraban atrapados tras el cordón policial y de seguridad.

Entre los informadores arrinconados que buscaban la sombra de las aceras se encontraban redactores de los principales holdings de comunicación que tradicionalmente han mantenido una línea editorial benévola con las tesis del sanchismo:

Reporteros de la Cadena SER marginados en los accesos exteriores.

Equipos de La Sexta imposibilitados para realizar preguntas o acercarse a los líderes políticos.

Filtros severos y control de acreditaciones con el objetivo de evitar cualquier interacción incómoda para Pedro Sánchez.

Ante este panorama, diversos analistas y ciudadanos a través de las redes sociales han ironizado con la contundente expresión de que estos profesionales “están disfrutando de lo votado”.

La crítica alude a que los mismos medios que presuntamente contribuyeron a encumbrar y normalizar el actual modelo de gestión del Ejecutivo se encuentran ahora sufriendo en primera persona el nulo respeto de Moncloa hacia el ejercicio del periodismo independiente y la pluralidad de opiniones.

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La exigencia de una regeneración institucional

La gravedad de la escena, donde entrar a la sede socialista se convirtió en una misión prácticamente imposible por orden directa de la dirección del partido, ha provocado reacciones inmediatas en el arco parlamentario.

Desde la formación liderada por Santiago Abascal han manifestado que este nuevo atropello a la libertad de prensa ratifica la necesidad urgente de un cambio estructural profundo en España.

Representantes de Vox han insistido en que la solución del país no pasa únicamente por la convocatoria de nuevos procesos electorales, sino por acometer una limpieza profunda e institucional de las estructuras del Estado que devuelva la dignidad, el respeto mutuo y la transparencia democrática a la esfera pública.