Rubén comparte en First Dates una experiencia de acoso que sufrió durante su adolescencia y que le dejó una cicatriz en la mano

La última emisión del programa de citas First Dates dejó uno de los momentos más emotivos de la temporada cuando uno de sus participantes decidió compartir una experiencia personal que marcó profundamente su juventud.
Rubén, un joven de 19 años que trabaja como perfumista, acudió al popular espacio televisivo con la ilusión de encontrar una relación seria, pero durante su conversación con su cita terminó recordando un episodio de acoso que sufrió en el pasado y que aún permanece en su memoria.
El joven llegó al restaurante del programa mostrando una personalidad abierta y espontánea.
Nada más presentarse, explicó algunos detalles sobre su trabajo y sus gustos personales.
“Me encanta oler a fruta porque se puede comer muy fácilmente”, comentaba entre risas al hablar de su pasión por el mundo de los perfumes y los aromas.
Sin embargo, más allá de ese tono desenfadado, Rubén dejó claro desde el principio que su objetivo al participar en el programa era encontrar una relación estable.
Su cita fue Marcos, un estudiante de 18 años que cursa ciencias políticas y economía.
Desde los primeros minutos de conversación, ambos coincidieron en que compartían una idea similar sobre lo que esperaban del encuentro.
Rubén fue directo al explicar lo que buscaba.
“Todo el mundo busca sexo. Solo saben mirarte el cuerpo”, afirmó, dejando claro que él quería algo más serio.

Durante la conversación inicial, el joven también habló de algunas dificultades que ha experimentado a la hora de encontrar pareja.
Rubén suele maquillarse y reconoció que ese detalle ha provocado que algunas personas no lo tomen en serio cuando se trata de iniciar una relación sentimental.
“Que me maquille no significa que sea femenino”, explicó con naturalidad, reivindicando su forma de expresarse sin que eso determine su identidad.
La cita continuó con un ambiente relajado y algunos comentarios sinceros.
Rubén fue claro al describir el tipo de chico que suele atraerle.
Le explicó a Marcos que normalmente se siente más atraído por hombres con una apariencia más masculina y llegó a decirle con franqueza que su prototipo era “literalmente lo opuesto a él”.
Marcos reaccionó con humor ante la sinceridad de su cita.
“A mí también me gustan masculinos”, respondió.
Rubén siguió la broma entre risas: “Y nosotros sin ser nada de eso”.
Conforme avanzaba la conversación, el diálogo se volvió más personal.
Rubén le preguntó a Marcos si se consideraba una persona extrovertida.
El estudiante respondió que sí, aunque reconoció que arrastra algunas experiencias difíciles de su etapa escolar.
“Lo pasé bastante mal en la ESO. Me veían por la calle, me perseguían y me llamaban maricón. Tengo traumas. No puedo ir por la calle de noche solo en un callejón”, confesó con sinceridad.
Las palabras de Marcos llevaron a Rubén a compartir también una experiencia dolorosa que vivió durante su juventud.
El joven recordó un episodio de violencia que sufrió en aquella etapa y que le dejó una marca física en la mano.
“Me cogieron entre dos”, explicó al relatar cómo se produjo el incidente.
Rubén contó que tras aquel momento llegó a casa con una herida importante y decidió no contar lo que realmente había ocurrido para evitar preocupar a su familia.
“Llegué con una herida enorme a casa y dije que me había caído en un clavo”, recordó durante la cita.
El joven reconoció que fue una etapa muy difícil para él.
“Lo pasé muy mal”, añadió.
Con el paso del tiempo, Rubén decidió transformar esa cicatriz en algo simbólico.
Según explicó, optó por hacerse un tatuaje en la zona para cubrir la marca que le había quedado.
“Me hice un tatuaje para esconder la cicatriz”, relató.
Después de ese momento de confesiones, la conversación volvió a un tono más ligero cuando ambos comenzaron a hablar sobre sus preferencias en el terreno sentimental.
En ese punto, Rubén mencionó que tenía intereses específicos dentro de la intimidad, algo que sorprendió a Marcos.
“¿Eso qué es, una droga?”, preguntó con curiosidad.

La reacción llevó a Rubén a pensar que entre ambos existía una diferencia importante en cuanto a experiencias y expectativas.
“No soy compatible, busco otro tipo de hombre y de actitud”, comentó al reflexionar sobre la cita.
Finalmente llegó el momento decisivo del programa, cuando ambos debían decidir si querían tener una segunda cita fuera del restaurante.
Rubén fue el primero en responder con sinceridad.
“No tendría una segunda cita porque eres lo opuesto a lo que he pedido”, explicó.
Marcos también dio su opinión con tranquilidad.
“La verdad que no, tampoco eres lo que he pedido. Creo que no hemos conectado más allá que una amistad”, concluyó.
Aunque la cita no terminó con una nueva oportunidad para ambos, la conversación dejó uno de los momentos más impactantes de la noche.
El intercambio entre Rubén y Marcos puso sobre la mesa las consecuencias que pueden tener las experiencias de acoso durante la juventud y mostró cómo esos recuerdos pueden seguir influyendo en la vida de quienes los han vivido incluso años después.
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