El Rey, «indignado», exige al Estado garantizar la seguridad tras la crisis fronteriza en Ceuta y Melilla - News

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El Rey, «indignado», exige al Estado garantizar la seguridad tras la crisis fronteriza en Ceuta y Melilla

En un gesto inhabitual, la Casa Real difunde un mensaje de Felipe VI que da la medida de la gravedad de la crisis

Felipe VI.

 

La crisis migratoria sin precedentes registrada en Ceuta, provocada por la llegada masiva de decenas de miles de personas procedentes de Marruecos a través del mar y de la frontera del Tarajal, ha provocado una de las respuestas institucionales más contundentes de la Corona desde el discurso pronunciado por Felipe VI tras el desafío independentista catalán de 2017.

En un gesto extraordinario y poco habitual, la Casa del Rey hizo público un mensaje en el que el monarca expresó su «gran preocupación e indignación» por los graves acontecimientos ocurridos en Ceuta y, aunque en menor medida, también en Melilla, subrayando que el Estado tiene la obligación de garantizar la seguridad de ambas ciudades autónomas y de impedir que una situación semejante vuelva a repetirse.

Desde Palma de Mallorca, donde desarrolla su actividad institucional durante el mes de agosto, Felipe VI ha seguido de manera permanente la evolución de una crisis que ha puesto bajo una presión sin precedentes a las autoridades españolas.

La magnitud del episodio, considerado por el Gobierno como un ataque a la integridad territorial de España, obligó al despliegue extraordinario de efectivos de las Fuerzas Armadas, la Guardia Civil y la Policía Nacional para restablecer el control de la frontera y atender la emergencia humanitaria derivada de la llegada masiva de inmigrantes.

 

El Rey expresa su “indignación” por los “graves acontecimientos” de Ceuta y pide “medidas” para que no se repitan | España | EL PAÍS

 

El mensaje difundido por Zarzuela constituye una de las intervenciones públicas más firmes del jefe del Estado en los últimos años.

El Rey manifestó que resulta imprescindible adoptar «todas las medidas» necesarias para transmitir a los ciudadanos de Ceuta y Melilla el respaldo inequívoco del conjunto de España.

Asimismo, insistió en que corresponde al Estado velar por la seguridad de quienes residen en ambas ciudades y reforzar los mecanismos de protección para evitar que episodios similares puedan repetirse en el futuro.

Durante los días más críticos de la emergencia, Felipe VI mantuvo contacto permanente con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez; con el líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo; y con los presidentes de las ciudades autónomas, Juan Jesús Vivas y Juan José Imbroda.

Según informó la Casa Real, el monarca trasladó a todos ellos mensajes de apoyo, ánimo y firmeza, además de seguir de cerca las actuaciones emprendidas para recuperar el control de la situación.

La dimensión de la crisis ha tenido también un profundo impacto humano.

Decenas de miles de personas intentaron alcanzar territorio español cruzando a nado o bordeando los espigones fronterizos en condiciones extremadamente peligrosas, una tragedia que provocó numerosas víctimas mortales en el mar y obligó a desplegar un amplio dispositivo de rescate y asistencia humanitaria.

Paralelamente, las autoridades españolas aceleraron los procedimientos de retorno de la inmensa mayoría de quienes habían accedido irregularmente a Ceuta, mientras se reforzaban los sistemas de vigilancia y se instalaban nuevas barreras físicas en los puntos más vulnerables del perímetro fronterizo.

 

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La crisis ha trascendido el ámbito estrictamente nacional y ha adquirido una dimensión europea.

España solicitó la implicación inmediata de las instituciones comunitarias, al considerar que la frontera de Ceuta constituye también una frontera exterior de la Unión Europea.

Como respuesta, los ministros del Interior de los Estados miembros fueron convocados para analizar conjuntamente la situación y estudiar nuevas medidas destinadas a reforzar la cooperación en materia de control fronterizo y gestión migratoria.

Desde el punto de vista institucional, la intervención de Felipe VI posee un elevado valor político y simbólico.

Aunque la Constitución atribuye al Rey un papel representativo y moderador, sin competencias ejecutivas en materia de política migratoria o seguridad, su mensaje refleja la preocupación de la Jefatura del Estado ante una crisis que ha puesto en cuestión la estabilidad de las fronteras españolas y ha reabierto el debate sobre la capacidad de respuesta frente a fenómenos migratorios de gran escala.

El pronunciamiento del monarca ha sido interpretado como una clara muestra de respaldo a los ciudadanos de Ceuta y Melilla, dos territorios que durante décadas han desempeñado un papel estratégico como frontera meridional de España y de la Unión Europea.

Con su mensaje, Felipe VI quiso transmitir que ambas ciudades cuentan con el apoyo pleno de las instituciones del Estado y reafirmó que la protección de su seguridad y de su integridad constituye una responsabilidad irrenunciable de España.

 

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