El Real Madrid decidió no reforzarse en el mercado pese a las lesiones y rechazó la incorporación de un central ofrecido, manteniendo su apuesta por la plantilla actual.

 

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El cierre del mercado ha dejado una sensación agridulce en el entorno del Real Madrid.

Mientras otros gigantes europeos ajustaban sus plantillas ante lesiones y bajones de rendimiento, el club blanco optó por mantener intacto su bloque.

La decisión no ha pasado inadvertida en un contexto marcado por problemas físicos, escasez de efectivos en defensa y dudas en la creación de juego.

Uno de los nombres que estuvo sobre la mesa fue el del central actualmente vinculado al Manchester City, ofrecido al club blanco en enero.

La operación no prosperó y el futbolista terminó recalando en Inglaterra por una cifra cercana a los 20 millones de libras.

En Valdebebas sostienen que la planificación ya estaba definida y que no se consideró necesario alterar el rumbo.

Sin embargo, en el entorno mediático y entre parte de la afición se instaló la crítica.

“La planificación de la plantilla ya fue cuestionada en 2022 y en 2024, y ganamos la Champions”, es el argumento que se repite desde el club cuando se les interpela por la falta de incorporaciones.

El mensaje transmite confianza en el grupo actual, pero también ha generado debate sobre si la historia reciente puede servir de garantía permanente en un curso exigente y con varias bajas sensibles.

 

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En el plano deportivo, la plantilla ha sufrido altibajos.

Las lesiones han condicionado rotaciones y el rendimiento colectivo no siempre ha sido convincente.

Aun así, el cuerpo técnico mantiene el discurso de estabilidad.

“Confiamos en los que están”, se desliza desde el vestuario.

La apuesta es clara: reforzar la cohesión interna antes que acudir al mercado invernal.

Otro foco de atención es Dani Carvajal.

El lateral, capitán y símbolo de una era, atraviesa una temporada compleja en la que ha perdido protagonismo.

Desde el entorno del club se considera que podría estar ante su último curso como madridista, una posibilidad que añade tensión a su situación deportiva.

Carvajal compite por minutos con Trent y otros perfiles, en una rotación que no siempre le ha favorecido.

“Vamos paso a paso con él”, explicó el entrenador al ser consultado por su estado físico y su rol.

Sin embargo, el jugador es consciente de que se juega más que un puesto en el once.

La renovación y su presencia en la selección española para la próxima gran cita internacional forman parte del escenario.

“Quiero sentirme importante”, habría comentado en círculos cercanos, reflejando la ambición intacta de un futbolista que ha sido decisivo en noches europeas.

Mientras tanto, el club también ha reforzado su cantera con la incorporación de un delantero sub-16 procedente del Leganés, considerado uno de los goleadores más prometedores de su categoría.

La operación se interpretó como una apuesta de futuro y también como un movimiento estratégico ante el interés de otros equipos madrileños.

La política de captar talento joven sigue siendo una prioridad institucional.

 

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En paralelo, una controversia mediática sacudió el debate futbolístico tras unas declaraciones atribuidas a John Obi Mikel sobre Toni Kroos.

El excentrocampista nigeriano afirmó que “Toni Kroos ha sido un mediocampista mediocre. Yo era mejor jugador que él. La gran diferencia fue que yo no jugué en el Real Madrid”.

Las palabras generaron sorpresa por la comparación con el alemán, considerado uno de los referentes del centro del campo blanco en la última década.

En redes sociales se difundió una supuesta respuesta irónica de Kroos: “¿Y por qué no jugaste en el Real Madrid?”.

Más allá de la autenticidad del intercambio, el contraste estadístico entre ambos futbolistas es evidente.

Kroos cerró su etapa con más de 700 partidos oficiales, 73 goles, 166 asistencias y un palmarés que incluye múltiples Champions League, mientras que la trayectoria de Obi Mikel, notable en el Chelsea, no alcanzó cifras similares en títulos ni en impacto global.

La actualidad también se trasladó a Barcelona, donde el Comité Técnico de Árbitros analizó una acción polémica en el encuentro entre el Barça y el Mallorca.

La jugada en cuestión fue una posible mano dentro del área tras un forcejeo con Lewandowski.

El organismo explicó que “el brazo está ligeramente separado, cumpliendo una función de fijación de la marca sin aumentar el volumen corporal del defensor de manera antinatural, ni hacer un movimiento adicional punible”.

Asimismo, añadió que “no será mano cuando el balón proceda de una corta distancia sin tiempo de reacción y el brazo esté en la naturalidad de la acción”.

La conclusión oficial fue que la decisión arbitral de no señalar penalti fue correcta.

 

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En el ámbito deportivo azulgrana, Raphinha continúa recuperándose de una sobrecarga muscular que ya le ha impedido participar en varios encuentros.

El club no prevé forzar su regreso inmediato y su presencia ante el Atlético de Madrid permanece en duda.

La prudencia médica prevalece en un tramo decisivo de la temporada.

A nivel institucional, Joan Laporta anunció su dimisión para presentarse a las próximas elecciones, dejando paso provisional a una nueva dirección encabezada por Rafael Yuste.

Laporta se despidió del vestuario con un mensaje de continuidad y compromiso, mientras el nuevo presidente interino mantuvo su primera reunión con la plantilla para transmitir estabilidad.

El fútbol español vive días intensos, con decisiones de mercado cuestionadas, capitanes que afrontan encrucijadas personales y polémicas arbitrales que reavivan el debate reglamentario.

En Madrid se insiste en que el proyecto no necesita retoques inmediatos y que la ambición competitiva sigue intacta.

El tiempo y los resultados dictarán sentencia sobre una estrategia que apuesta por la confianza interna en lugar de los refuerzos externos.