Jorge Múgica Querejeta reivindica la memoria de Fernando Múgica al cumplirse 30 años de su asesinato por ETA y denuncia la impunidad de los crímenes terroristas

 

 

La Real Casa de Correos acogió el acto de homenaje a Fernando Múgica cuando se cumplen 30 años de su asesinato a manos de ETA, en una ceremonia marcada por la memoria, la denuncia y un discurso que sacudió el ambiente político.

Jorge Múgica Querejeta, nieto del dirigente socialista, tomó la palabra ante autoridades, familiares y representantes institucionales, entre ellos la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, y lanzó un mensaje contundente contra la impunidad de los crímenes terroristas y contra los acuerdos del Gobierno con EH Bildu.

“Yo no conocía a mi abuelo, los terroristas me lo impidieron”, afirmó al inicio de su intervención, recordando que fue bautizado apenas tres días antes del asesinato.

Su voz, firme, hilvanó la historia familiar atravesada por las tragedias del siglo XX: la Guerra Civil, el nazismo que diezmó a su familia materna en Auschwitz y la dictadura franquista, hasta llegar al terrorismo de ETA que acabó con la vida de su abuelo el 6 de febrero de 1996, cuando dos pistoleros le dispararon por la espalda en San Sebastián.

 

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“No contéis con la familia de Fernando para pasar página, y mucho menos para pasarla sin haberla leído”, advirtió, en una crítica directa a quienes apelan a la reconciliación sin memoria.

Reivindicó que el homenaje no solo era un acto de recuerdo, sino también “un acto de denuncia” contra “los que empuñaron las pistolas, los que colocaron las bombas, los que justificaron y celebraron cada crimen”.

El nieto del histórico dirigente socialista defendió que aún hay casi 400 familias que desconocen quién asesinó a sus seres queridos y reclamó que el Estado agote las investigaciones para esclarecer los crímenes sin resolver.

Denunció además lo que calificó como “un manoseo repugnante, presos por presupuestos”, en referencia a la política penitenciaria y a los acuerdos parlamentarios.

“Los terroristas se cobijan en Bildu, liderada a su vez por un terrorista. Nunca se han arrepentido, nunca han pedido perdón”, sostuvo, antes de añadir: “Allá el Gobierno de Sánchez que ha optado por tenerlos como su aliado más seguro”.

 

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El acto contó también con la intervención del cineasta Jon Viar, autor del documental “Traidores”, quien evocó la historia de la familia Múgica Herzog y la resistencia frente al totalitarismo.

Recordó que Fernando Múgica decidió permanecer en el País Vasco pese a las amenazas y que, tras el asesinato del concejal del PP Gregorio Ordóñez, escribió a su viuda para trasladarle su apoyo.

“Un año después, los nazis del hacha y la serpiente lo mataron a él”, expresó.

Viar apeló a la reflexión histórica y citó a pensadores como Étienne de La Boétie y Hannah Arendt para subrayar cómo el terror puede asentarse en la pasividad social.

“¿Cómo fue posible el terror etarra?”, se preguntó, evocando los años en los que el miedo condicionó la vida pública en Euskadi.

Recordó también las palabras pronunciadas tras el asesinato por el hermano de la víctima: “Ni olvido ni perdón”, una frase que resonó en el auditorio.

En otro momento especialmente aplaudido, se evocó el comunicado leído tras el asesinato de Francisco Tomás y Valiente, ocho días después del crimen de Múgica: “Estamos aquí por la defensa de las leyes y la Constitución que garantizan nuestras libertades y nos protegen de quienes atentan contra ellas.

No se me ocurre nada más progresista en una democracia que la aplicación de la ley”.

La cita reforzó la idea central del acto: la defensa del Estado de derecho como respuesta al terrorismo.

 

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El discurso también incluyó una referencia directa al actual presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.

Jorge Múgica hizo suyas las palabras de un familiar al afirmar que alcanzar la investidura con el apoyo de quienes no han condenado la violencia “produce una náusea infinita”.

“Aceptar como aliados políticos a los que pretendían levantar una frontera étnica y mataron por ello es una ignominia que debe ser denunciada siempre”, sentenció.

La presidenta Ayuso agradeció el “testimonio libre y valiente” del nieto de Fernando Múgica y destacó la importancia de preservar la memoria frente al olvido.

El acto concluyó con un prolongado aplauso y con la reivindicación de que la democracia española no puede construirse sin memoria ni justicia.

Treinta años después del asesinato, la figura de Fernando Múgica volvió al centro del debate público, no solo como símbolo de una etapa marcada por el terror, sino como recordatorio de las tensiones políticas actuales en torno a la memoria, la justicia y los pactos parlamentarios.

En un clima político polarizado, el homenaje en Madrid se convirtió en un escenario donde el pasado y el presente se entrelazaron con intensidad.

 

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