El partido entre Real Madrid y Rayo Vallecano generó una enorme polémica por la actuación arbitral, con múltiples tarjetas no mostradas, un largo tiempo añadido y decisiones muy discutidas.

 

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El reciente partido entre el Real Madrid y el Rayo Vallecano ha dejado una marca oscura en la historia del fútbol.

En un encuentro que muchos ya han calificado como uno de los peores robos del año, el árbitro Díaz de Mera se convirtió en el protagonista de una polémica que ha desatado la ira de los aficionados y ha puesto en tela de juicio la integridad del deporte.

“Ocho amarillas perdonadas por piscinazos”, fue la contundente afirmación que resonó entre los seguidores del Rayo, quienes no pueden evitar sentir que su equipo fue víctima de un atraco.

El encuentro se desarrolló con un Rayo Vallecano que mostró un rendimiento admirable, mientras que el equipo del régimen, como lo llaman algunos, parecía más interesado en buscar faltas que en jugar al fútbol.

“Estamos pidiendo el tiempo y si no se pone un penalti, estamos vendidos”, expresó un aficionado visiblemente molesto.

Esta sensación de impotencia se ha apoderado de los seguidores del Rayo, quienes ven cómo su equipo lucha por no descender, enfrentándose a un gigante que parece tener el respaldo de la arbitraje.

 

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Las imágenes de los piscinazos de Vinicius y Mbappé han circulado ampliamente, evidenciando la falta de ética en el juego.

“Voy a mostrar cuántas amarillas le perdonaron, cuántas rojas le perdonaron”, prometió un comentarista en redes sociales, decidido a desenmascarar lo que considera un escándalo.

“Primera amarilla, perdonada a Vinicius por pisinazo”, comentó, subrayando el momento en que el jugador se dejó caer en el área buscando un penalti que nunca llegó.

“Es patético”, añadió, reflejando la frustración de muchos ante la actitud de algunos jugadores del Madrid.

El clima de tensión aumentó cuando, en el minuto 54, se perdonó otra amarilla a Vinicius, que nuevamente intentó engañar al árbitro.

“Debería ser roja y expulsión”, insistió el comentarista, quien no se detuvo en su crítica.

“Llevamos cuatro amarillas perdonadas.

En teoría, debería ser una expulsión y una amarilla para Vinicius y otra para Mbappé”, afirmó, mientras los aficionados se unían en un coro de desaprobación.

 

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El partido continuó y, en el minuto 71, Vinicius volvió a caer al suelo.

“Es tan patético, lo del piscinazo”, se escuchó entre el público, mientras el jugador buscaba una falta que no existía.

“La actitud ladrona y tramposa de estos jugadores del Real Trampas es evidente”, se quejó un aficionado, quien no podía creer lo que estaba presenciando.

“Dentro de ellos, esta gente se siente orgullosa de gozar con esta impunidad”, agregó, resaltando un sentimiento de frustración generalizado.

El clímax de la controversia llegó en el minuto 86, cuando Mbappé, en una jugada similar, se lanzó al suelo tras un contacto mínimo.

“Es patético. No existe justificación”, se escuchó en las gradas.

Muchos se preguntaron cómo es posible que un club con tanto prestigio recurra a estas tácticas.

“La única manera en la cual tratan de remontar un partido es a punta de intentar atracos”, concluyó un comentarista, dejando claro que la indignación es palpable.

A medida que el partido avanzaba, las críticas se intensificaron.

“El atraco no es solo la roja o el penalti. El atraco son las ocho amarillas y las dos rojas perdonadas al Madrid por piscinazos”, afirmó un aficionado, quien no se detuvo ahí.

“El que hayas llegado al minuto 99 y que se hayan agregado nueve minutos en la prórroga es un atraco”, sentenció, mientras otros seguidores asentían en acuerdo.

 

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La reacción de los jugadores del Rayo también fue notable.

Pep Chavarría, en un momento de frustración, expresó en redes sociales: “Hoy es uno de los días más tristes que me voy de un campo.

Este equipo merece respeto”.

Las palabras de Chavarría resonaron entre los seguidores, quienes sienten que su equipo ha sido víctima de un sistema que favorece al Real Madrid.

“Dios es justo y lo ve todo”, concluyó, dejando un mensaje de esperanza en medio de la indignación.

El debate sobre la actuación arbitral ha tomado un giro inesperado, con muchos cuestionando la relación entre el equipo del régimen y los árbitros.

“No, la institución más putrefacta de cualquier deporte”, se escuchó entre los aficionados, quienes sienten que la justicia no se aplica de manera equitativa.

“Ser madridista es lo más bajo que puede caer un ser humano deportivamente hablando”, afirmó un comentarista, reflejando el desdén que muchos sienten hacia el club.

A medida que las reacciones continúan, queda claro que la controversia en torno a este partido no se apagará pronto.

La indignación de los aficionados del Rayo Vallecano es palpable, y muchos se preguntan qué medidas se tomarán para garantizar que el fútbol se juegue de manera justa y transparente.

La lucha por la dignidad en el deporte sigue, y el eco de esta polémica resonará en los corazones de quienes aman el fútbol.