El mosaico de Meguido, datado en el siglo III d. C., contiene una inscripción en griego que dedica el espacio “a Dios Jesucristo”, considerada una de las afirmaciones más antiguas de la divinidad de Jesús en un contexto cristiano.

 

 

En el norte de Israel, cerca de la antigua ciudad de Meguido —conocida históricamente como Armagedón—, un descubrimiento arqueológico ha reavivado el debate académico sobre las creencias del cristianismo primitivo.

Se trata de un mosaico datado a comienzos del siglo III d.C.

que contiene una inscripción en griego dedicada “a Dios Jesucristo”, considerada por numerosos especialistas como la evidencia arqueológica más antigua hallada en un espacio cristiano que atribuye explícitamente divinidad a Jesús.

El hallazgo tuvo lugar a comienzos del siglo XXI durante unas excavaciones realizadas en el interior de una prisión moderna.

Bajo capas de tierra y estructuras posteriores, los arqueólogos identificaron los restos de una sala de oración cristiana, anterior a la legalización del cristianismo en el Imperio romano.

En el suelo, cuidadosamente dispuesto, apareció un mosaico geométrico acompañado de varias inscripciones conmemorativas.

Una de ellas llamó de inmediato la atención de los investigadores.

El texto griego dice: «A Dios Jesucristo, Gaiano, también llamado Porfirio, centurión, hizo este mosaico por su propio dinero como acto de generosidad».

La fórmula no solo menciona a Jesús, sino que lo hace precedido por la palabra “Dios”, un detalle que ha sido central en el análisis histórico y teológico del descubrimiento.

 

The Megiddo Mosaic: The Oldest Christian Testimony? A Discovery That  Challenges History - Catholicus.eu English

 

El contexto del mosaico resulta tan relevante como la inscripción misma.

La sala en la que fue encontrado no corresponde a una iglesia monumental, como las que surgirían siglos después, sino a un espacio de reunión discreto, utilizado por una comunidad cristiana en un periodo en el que la fe aún no gozaba de reconocimiento oficial.

Este dato refuerza la importancia del texto, ya que demuestra que la veneración de Jesús como Dios no era una formulación tardía impuesta por concilios posteriores, sino una creencia presente en comunidades locales desde etapas tempranas.

Los arqueólogos también identificaron otras inscripciones en el mosaico que mencionan a mujeres benefactoras y a miembros de la comunidad que contribuyeron a la construcción del lugar.

Una de ellas honra a una mujer llamada Akeptous, quien, según el texto, ofreció la mesa utilizada para la celebración litúrgica.

Estas menciones reflejan una comunidad organizada, con participación activa de laicos y una estructura de culto ya definida.

 

Washington | El Mosaico de Megido continuará expuesto durante diciembre -  Evangelico Digital

 

El uso del griego en las inscripciones no es casual.

En el siglo III, el griego era la lengua franca del Mediterráneo oriental y el idioma principal del cristianismo primitivo en la región.

La expresión “Theo Iesou Christo”, traducida como “a Dios Jesucristo”, sigue una fórmula devocional clara y directa, sin ambigüedad gramatical, lo que ha llevado a los expertos a descartar interpretaciones simbólicas o metafóricas del término.

Durante años, el mosaico permaneció protegido en el lugar del hallazgo mientras se realizaban estudios de conservación y análisis epigráficos.

Posteriormente, fue trasladado y restaurado con el máximo cuidado debido a su fragilidad y valor histórico.

En la actualidad, el mosaico forma parte de una exposición permanente en el Museo de la Biblia, en Washington D.C.

, donde es presentado como una pieza clave para comprender los orígenes del cristianismo.

El recorrido del mosaico, desde una prisión israelí hasta un museo internacional, simboliza también el tránsito de un objeto olvidado a una pieza central del debate histórico.

Para los estudiosos del cristianismo antiguo, el hallazgo aporta una prueba material que dialoga directamente con los textos literarios del Nuevo Testamento y con escritos de autores cristianos de los siglos II y III.

 

Por qué el Mosaico de Megido es el descubrimiento más importante después de  los Rollos del Mar Muerto?

 

La importancia del mosaico de Meguido no reside únicamente en su antigüedad, sino en lo que revela sobre la fe de los primeros cristianos.

La inscripción no surge en un contexto doctrinal elaborado ni en un tratado teológico, sino en un acto sencillo de devoción comunitaria.

Un centurión romano, identificado como Gaiano Porfirio, decidió dedicar recursos propios para honrar a Jesucristo como Dios, dejando constancia de su fe en piedra.

Este gesto, grabado en un suelo que fue pisado por creyentes hace casi 1.

800 años, ofrece un vínculo tangible con las convicciones de una comunidad que vivía su fe de manera cotidiana, sin la protección del poder imperial.

La divinidad de Jesús no aparece aquí como una definición abstracta, sino como una verdad confesada y celebrada en un espacio de oración.

El mosaico de Meguido se ha convertido así en una referencia obligada para la arqueología bíblica y para el estudio del Jesús histórico.

Su mensaje, preservado a través de los siglos, confirma que la afirmación “Jesús es Dios” no fue una construcción tardía, sino una convicción arraigada en algunas de las comunidades cristianas más antiguas conocidas en la región de Israel.

 

Por qué el Mosaico de Megido es el descubrimiento más importante después de  los Rollos del Mar Muerto?