María Jesús Montero se enfrentó a un intenso cuestionamiento de la oposición durante su última sesión en el Congreso, donde diputados del PP denunciaron incumplimientos y posibles irregularidades en su gestión

 

 

En un ambiente tenso y cargado de emociones, la vicepresidenta primera del gobierno y ministra de Hacienda, María Jesús Montero, se enfrentó a una serie de críticas contundentes durante su última sesión de control en el Congreso.

La diputada del Grupo Parlamentario Popular, Ester Muñoz, no dudó en plantear un balance de la gestión de Montero al frente de Hacienda, comenzando con un ataque directo: “Usted es la mujer más soberbia de la democracia española”, enfatizó Muñoz, mientras la sala se llenaba de murmullos.

La diputada continuó su diatriba, recordando las promesas incumplidas de la ministra: “Usted ha dicho que traería presupuestos en 2024, en 2025, y ahora en 2026. Mentiras y engaños. Eso es usted, señora vicepresidenta”.

Montero, visiblemente afectada, intentó defender su legado, afirmando que su balance era “muy positivo” y que su ministerio había logrado hitos significativos, como la subida del Salario Mínimo Interprofesional y la actualización de pensiones conforme al IPC.

Sin embargo, las palabras de Muñoz resonaban en el hemiciclo: “Usted ha sido incapaz de traer un solo presupuesto esta legislatura.

¿Qué ha hecho con el poder que tiene?”.

Montero, en un intento de recuperar el control de la conversación, respondió: “Ustedes degradan la conversación pública porque saben que en el debate político, ustedes pierden”.

La tensión aumentó cuando la diputada del PP insistió en que Montero había traicionado a su tierra, Andalucía, acusándola de ser responsable de un deterioro en la sanidad pública.

 

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“Señora Montero, ¿ha tenido usted que leer el balance impostado, inventado porque no ha sido capaz de traer unos presupuestos en su gobierno?”, cuestionó Carlos Rojas, otro diputado del PP.

La respuesta de Montero fue defensiva, alegando que su gestión había sido la más efectiva en la historia reciente.

“Hemos cumplido con el objetivo de estabilidad, sin aplicar ningún recorte social”, afirmó, mientras los aplausos de sus seguidores resonaban en el fondo.

Rojas, sin embargo, no se detuvo: “Usted es del gobierno de los escándalos. La corrupción ha sido la norma en su departamento”.

Las acusaciones volaron de un lado a otro, y Montero, en un intento de desviar la atención, recordó los logros de su gestión, destacando la creación de empleo y la mejora en la recaudación fiscal.

“España es el país avanzado que más crece en el mundo”, proclamó, pero sus palabras fueron recibidas con escepticismo.

La diputada Maribel Sánchez Torrosa también se unió a la confrontación, acusando a Montero de haber “robado a los andaluces 12,000 millones de euros”.

La ministra, en su defensa, reiteró que Andalucía era la comunidad que más se beneficiaba de la financiación estatal, pero sus palabras parecían caer en oídos sordos ante la creciente presión de la oposición.

 

La despedida de María Jesús Montero en el Congreso: «Ladran, pues  cabalgamos»

 

“Usted ha traicionado a Andalucía, ha manipulado y ha vendido a su tierra”, insistió Sánchez, mientras Montero intentaba mantener la compostura.

“Mire, señora Sánchez, yo le pido al Partido Popular que hable de política, que sustancie en esta cámara debates que tengan que ver con la vida de los ciudadanos”, replicó Montero, visiblemente agotada por el asedio verbal.

La sesión culminó con una atmósfera cargada de tensión, donde las palabras de Montero, “ladran, pues cabalgamos”, resonaron como un eco en un hemiciclo donde la rivalidad política alcanzó su punto álgido.

La vicepresidenta dejó claro que su paso por el Ministerio de Hacienda había sido significativo, aunque las críticas y las acusaciones de corrupción y falta de eficacia la perseguirán en su camino hacia Andalucía.

En este último acto en el Congreso, Montero se despidió con la promesa de que las próximas elecciones autonómicas serían un referéndum sobre la sanidad pública, marcando un claro desafío a sus oponentes.

La sesión cerró con un ambiente de incertidumbre, dejando en el aire la pregunta de cómo será recordada su gestión y qué futuro le espera en la política andaluza.

 

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