La comensal Su regresó por tercera vez al restaurante de ‘First Dates’ tras nueve años de soltería con una estricta lista de exigencias y el firme objetivo de encontrar una conexión puramente formal y espiritual

 

 

El popular restaurante de ‘First Dates’ ha vuelto a ser el escenario de un choque cultural y de estilos de vida absoluto, dejando en evidencia que los criterios de selección del programa a veces desafían toda lógica de compatibilidad.

La velada estuvo protagonizada por Su, una comensal sumamente exigente que regresaba al formato televisivo por tercera vez con las ideas muy claras tras casi una década de soltería, y Jorge, một soltero de espíritu místico y alternativo cuya carta de presentación quedó completamente arruinada por un detalle olfativo insalvable para su acompañante.

La tensión comenzó a mascarse antes de que los platos llegaran a la mesa.

Al entrar al plató, el presentador Carlos Sobera no ocultó su sorpresa al ver el rostro conocido de la soltera, quien confesó llevar un largo periodo de aislamiento sentimental.

“Llevo 9 años soltera y bueno, eh, no he tenido ni citas ni nada. La última vez fue hace mucho tiempo… en 2017”, explicó Su al conductor del espacio.

La participante se autodefinió de inmediato como una mujer de temperamento firme y nulas concesiones: “Yo soy una persona con un carácter fuerte. Yo no soy sumisa. Como llevo muchos años que no tengo ni una cita porque no me gusta nadie.”

Su dejó claro que sus objetivos en el programa no tenían nada que ver con encuentros efímeros.

“A mí no me gustan los rollitos. No, no. Yo soy muy seria y me gustan las cosas muy formales. No he hecho en falta el sexo ni nada, al revés. Yo creo que lo que necesito ahora más bien es una conexión más bien emocional y trascendental a nivel espiritual”, argumentó con firmeza, detallando además una estricta lista de “banderas rojas” que dinamitan cualquier acercamiento, tales como los celos, la posesividad y la falta de aficiones comunes.

Incluso reveló que traía un listado de temas clave impreso para evaluar a su pretendiente, que incluía desde el cine y el ajedrez hasta la existencia de extraterrestres.

 

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Por su parte, Jorge entró al restaurante confiado en un supuesto “sexto sentido” para captar la esencia de las personas desde el primer contacto visual.

Sin embargo, su percepción chocó de frente con el rechazo inmediato de Su, quien al mirarlo de reojo sentenció para sus adentros que el soltero no encajaba en absoluto con su prototipo.

Mientras Jorge intentaba conectar compartiendo sus experiencias místicas en la naturaleza —”He tenido pues eh percepciones de de energías, por ejemplo, abrazar un árbol y y notar cómo se vacía algo dentro de mí”, relataba con entusiasmo—, la mente de la soltera ya estaba en otro lugar debido a un factor determinante: el aroma que desprendía el comensal.

“Me ha venido el olor a toda que me ha echado para atrás. Tremendo”, confesó Su visiblemente incómoda ante las cámaras.

Sin rodeos, confrontó al soltero en plena cena: “¿Fumas, verdad?” Jorge, tomado por sorpresa, admitió su hábito argumentando que acababa de consumir un cigarrillo justo antes de ingresar al edificio: “Sí, sí, sí. Fumas tú, ¿no? Ah, bueno. Sí. Igual es que un cigarrillo vas a entrar, o sea, que… ¿Y no te gusta eso nada?” La respuesta de la participante fue tajante e implacable: “Yo soy antitabaco, antialcohol.”

A pesar de que Jorge explicó que consume casi una cajetilla diaria pero intenta reducirlo, la brecha entre ambos se volvió insalvable.

 

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El distanciamiento se profundizó aún más cuando el soltero reveló que tiene un hijo y que su última experiencia amorosa, ocurrida hace tres años, se encontraba en un limbo indefinido con una mujer a la que catalogó como una “amiga especial” sin etiquetas claras.

Para Su, una mujer estructurada y contraria a asumir roles de madrastra en este momento de su vida, estas revelaciones supusieron el fin definitivo de la velada.

A pesar del evidente abismo que los separaba, Jorge mantuvo una percepción sumamente positiva de su cita hasta el último instante, confiando ciegamente en su intuición.

“Según mi percepción y mi intuición, eh, es que es muy buena persona, muy inteligente y muy auténtica”, declaró el soltero con honestidad.

En el momento de la decisión final, Jorge no dudó en mostrar su interés por prolongar el encuentro.

“Sí, yo por mí sí, pues porque me pareces muy interesante y me gustaría seguir conociéndote”, afirmó con optimismo.

 

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Sin embargo, la crudeza de la realidad televisiva se impuso de inmediato cuando Su tomó la palabra para sellar el destino de la velada de forma definitiva y sin paliativos: “Pues es que no, pero porque no ha habido esa chispa quizás. Se murió.”