El FC Barcelona ha publicado nuevas imágenes del Spotify Camp Nou que evidencian que el estadio está preparado para ampliar su aforo hasta más de 62.000 espectadores, a la espera únicamente de la licencia administrativa 1C.

 

thumbnail

 

El FC Barcelona ha vuelto a situar el foco mediático en las obras del Spotify Camp Nou tras la publicación de nuevas imágenes oficiales que muestran un estadio prácticamente preparado para albergar a más de 62.

000 espectadores.

Las fotografías, difundidas por el propio club, no solo evidencian el avanzado estado de la segunda gradería y de los accesos, sino que refuerzan el mensaje que desde la entidad se lanza con claridad: el problema para ampliar el aforo ya no es técnico, sino estrictamente administrativo.

Las imágenes aéreas y de detalle confirman que los asientos están completamente instalados, las escaleras y vomitorios operativos, las pantallas colocadas y los accesos terminados.

Desde el entorno azulgrana se interpreta esta publicación como un gesto inequívoco de presión institucional hacia el Ayuntamiento de Barcelona, al que se señala como el único actor pendiente de autorizar la llamada licencia 1C, imprescindible para pasar del actual aforo de unos 45.000 espectadores a más de 62.000.

En este contexto, han cobrado especial relevancia las declaraciones de Joan Sentelles, director de operaciones del Espai Barça, quien ha abordado de forma directa tanto las críticas surgidas tras las lluvias recientes como la situación administrativa que rodea la ampliación de aforo.

Sus palabras han sido interpretadas como un mensaje contundente hacia las autoridades municipales.

 

FC Barcelona presentó el estado de las obras del Spotify Camp Nou

 

Sobre las imágenes de las goteras y acumulaciones de agua que circularon tras el partido de Liga ante el Oviedo, Sentelles fue tajante al restar dramatismo a la situación: «Es normal.

En la tercera gradería lo único que se ha hecho es colocar unas gradas y aún no están impermeabilizadas, y es lógico que haya goteras».

El directivo recordó que el estadio se encuentra en una fase transitoria de las obras y que aún no están finalizadas ni la tercera gradería ni la cubierta.

Sentelles contextualizó además el impacto real de este tipo de episodios climáticos: «Estadísticamente son dos partidos y medio por temporada en los que tenemos lluvia en el Spotify Camp Nou, es decir, poquísimo».

A su juicio, la magnitud de las críticas no se corresponde con el riesgo real ni con la situación estructural del estadio en obras.

El responsable del Espai Barça insistió también en que no existió peligro para los asistentes.

«No fue peligroso.

Hay que pensar que las salidas del estadio están situadas justo debajo de la tercera gradería.

Hay otras salidas y el estadio tiene la ventaja de que es permeable, no al agua, pero sí a los recorridos de la gente», explicó.

Añadió que, si bien existe una sectorización impuesta por los bomberos para evitar acumulaciones excesivas de público, la capacidad de evacuación está plenamente garantizada.

En cuanto al estado del césped, Sentelles destacó su buen comportamiento pese a la tromba de agua, subrayando que el terreno de juego respondió de manera óptima incluso en condiciones adversas.

Este punto enlazó de forma natural con uno de los grandes debates asociados a la reforma: la cubierta del estadio.

 

Spotify Camp Nou | Espai Barça

 

El director de operaciones confirmó que la instalación del techo se realizará en el verano de 2027 y que no será necesario trasladar al equipo fuera del estadio durante ese proceso.

«Tendremos el tiempo suficiente como para subir la estructura y que no haya que parar de jugar», aseguró.

Según detalló, el sistema se basará en una estructura de cables que se elevará progresivamente.

«Nosotros subimos la estructura y después ya iremos tapando.

Y lo último son las placas solares.

Hay mucho trabajo por hacer», afirmó.

Sin embargo, el núcleo del conflicto actual se sitúa en la licencia 1C.

Sentelles fue especialmente claro al señalar que los informes técnicos clave ya están validados: «Guardia Urbana y Bomberos ya han validado evacuaciones y simulaciones.

Las salidas están acabadas y funcionan correctamente».

Acto seguido, lanzó el mensaje que ha generado mayor impacto político e institucional: «Aquí solo falta una decisión administrativa para abrir hasta 62.657 espectadores».

En el entorno del club, estas palabras se interpretan como un señalamiento directo al Ayuntamiento de Barcelona, al que se acusa de dilatar la concesión de la licencia pese a que los requisitos técnicos y de seguridad ya han sido aprobados.

La situación se vuelve aún más delicada por la figura de Ricard Font, vinculado a la oposición interna a Joan Laporta y con responsabilidades dentro del consistorio en este ámbito, lo que ha generado sospechas de un posible conflicto de intereses.

 

Atención Barcelona: así quedará el nuevo estadio Spotify Camp Nou :: Olé USA

 

Desde la óptica económica, el retraso en la licencia tiene un impacto considerable.

La diferencia entre el aforo actual y el previsto con la licencia 1C es de unos 17.000 asientos.

Incluso con un precio medio conservador de 50 euros por entrada, el club dejaría de ingresar alrededor de 850.000 euros por partido.

A lo largo de una temporada, la cifra se traduce en varios millones de euros que el Barça no puede permitirse perder en un contexto financiero todavía delicado.

Este escenario ha sido aprovechado por sectores de la oposición encabezados por Víctor Font, que han intensificado sus críticas a la actual junta directiva, especialmente en relación con el fair play financiero y la gestión de las secciones, incluido el fútbol femenino.

No obstante, estas críticas también han generado polémica, sobre todo tras difundirse un audio en el que Font es incapaz de mencionar a las defensas del Barça femenino, ni siquiera a figuras tan reconocidas como Mapi León o Irene Paredes, lo que ha debilitado su discurso ante una parte importante de la afición.

Mientras tanto, en el FC Barcelona confían en que la licencia 1C pueda concederse a mediados o finales de febrero.

La sensación en el club es que el estadio está preparado, los informes están validados y la pelota está ahora en el tejado de la administración.

El mensaje es claro: el Spotify Camp Nou avanza, el Barça cumple y la decisión final ya no depende del hormigón ni del acero, sino de un despacho.