La Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal de la Policía Nacional ha recibido la tasación pericial definitiva que eleva a un millón trescientos mil euros el valor de las joyas ocultas del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, abriendo la vía para imputarle delitos fiscales agravados y blanqueo de capitales

 

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La actividad de los tribunales en España ha generado una profunda conmoción en el panorama institucional tras conocerse de forma simultánea dos resoluciones judiciales de enorme trascendencia que afectan directamente a la presidencia actual del Gobierno y al exjefe del Ejecutivo socialista, José Luis Rodríguez Zapatero.

Por un lado, la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal de la Policía Nacional ha recibido el informe pericial definitivo que determina el valor real de un lote de joyas incautado en el marco de las investigaciones en curso, elevando la tasación oficial hasta una cantidad muy superior a la declarada inicialmente por el entorno político del expresidente.

Por otro lado, la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo ha dictado un informe contrario a la concesión de cualquier medida de gracia o indulto para el ex fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz, una decisión que la judicatura interpreta como un aviso explícito ante los indicios delictivos que acumula el actual jefe del Ejecutivo, Pedro Sánchez.

Esta coincidencia de resoluciones ha provocado reacciones de gran intensidad en el partido del Gobierno, que ha activado una estrategia defensiva centrada en el cuestionamiento público de la imparcialidad del alto tribunal.

La primera gran novedad procede del ámbito de la investigación económica delegada en las unidades policiales especializadas en fraude y blanqueo de capitales.

La tasación pericial oficial, elaborada formalmente por la prestigiosa Joyería Ansorena en colaboración directa con los técnicos del Instituto Gemológico de España, ha determinado que el conjunto de alhajas e insignias intervenido por la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal en un despacho profesional posee un valor real de mercado que asciende a la cifra de un millón trescientos mil euros.

Este resultado científico contradice de forma drástica las versiones que se habían difundido desde los entornos próximos a José Luis Rodríguez Zapatero, que pretendían rebajar la importancia de los objetos asegurando que se trataba de piezas menores con un valor residual situado entre los treinta mil y los cincuenta mil euros.

Al acreditarse oficialmente que el valor real de los bienes bajo custodia policial supera el millón de euros sin haber sido objeto de la correspondiente declaración ante los organismos tributarios del país, la situación procesal del expresidente del Gobierno se sitúa ante un escenario penal de extrema gravedad.

 

La tasación judicial eleva a 1,3 millones de euros el valor de las joyas  halladas en la caja fuerte de Zapatero

 

Los expertos jurídicos adscritos al caso han señalado que este volumen económico desplaza las actuaciones desde una mera irregularidad administrativa hacia la presunta comisión de un delito agravado contra la Hacienda Pública, dado que la cuota supuestamente defraudada excede con creces el límite de los ciento veinte mil euros establecido en la legislación penal para la persecución de los delitos fiscales.

Asimismo, la procedencia oculta de estos bienes y su falta de registro legal abren la vía para que el juzgado de instrucción incorpore cargos adicionales relacionados con el blanqueo de capitales, el cohecho y el tráfico de influencias.

Esta línea de investigación patrimonial resulta mucho más firme para los magistrados encargados del caso que las complejas indagaciones en torno al rescate financiero de la aerolínea Plus Ultra, un asunto que también mantiene al expresidente en el foco del Juzgado Central de Instrucción debido a las conversaciones telefónicas interceptadas que muestran una mediación política continuada ante las autoridades del país de procedencia de la compañía aérea.

Ante la proximidad de su citación para declarar en la Audiencia Nacional, la representación legal de Rodríguez Zapatero ha remitido un escrito formal al juzgado solicitando la anulación inmediata de los volcados de datos telefónicos que sirven de base al proceso penal.

La estrategia del exmandatario consiste en impugnar las garantías judiciales de las copias informáticas realizadas con el objetivo de activar la doctrina constitucional de los frutos del árbol emponzoñado, argumentando que cualquier irregularidad inicial en la obtención de los mensajes de mensajería instantánea debe invalidar de manera automática el resto del sumario judicial.

En dichas comunicaciones, que constan en las actas de la Guardia Civil, aparecen instrucciones explícitas donde los directivos de la aerolínea celebraban la supuesta intervención del expresidente para consolidar las subvenciones públicas.

A pesar de los intentos de impugnación procesal, la acumulación de indicios patrimoniales por la tasación millonaria de las joyas incrementa de forma objetiva la posibilidad de que la Fiscalía solicite la adopción de medidas cautelares ante el riesgo evidente de fuga derivado de los numerosos vínculos internacionales que posee el investigado.

 

La tasación encargada por el juez estima en 1,3 millones de euros las joyas  intervenidas a Zapatero

 

De manera paralela, el Tribunal Supremo ha asestado un golpe determinante a la estructura de defensa jurídica diseñada desde el Palacio de la Moncloa al informar desfavorablemente sobre la petición de indulto formulada a favor del ex fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz.

El texto de la resolución dictada por la máxima instancia judicial subraya que la conducta que motivó la condena del anterior máximo responsable del Ministerio Público reviste una gravedad institucional extrema, al haber provocado un menoscabo severo en la credibilidad de la institución encargada de velar por la legalidad y por la estricta observancia de la independencia judicial.

Los magistrados sostienen con firmeza que no concurren razones de justicia, equidad o utilidad pública que justifiquen la alteración de la pena impuesta por los tribunales ordinarios, un pronunciamiento que cierra de manera definitiva la vía de la gracia gubernamental para uno de los principales colaboradores del actual presidente del Gobierno en el ámbito de la administración de justicia.

Esta resolución del Tribunal Supremo ha sido recibida en el entorno presidencial como una advertencia directa ante las previsibles investigaciones que el mismo tribunal deberá asumir en el futuro próximo contra Pedro Sánchez, debido a su condición de aforado.

Como respuesta a este escenario de cerco judicial, ministros y destacados portavoces del aparato gubernamental, entre los que figuran de manera visible Óscar Puente y Óscar López, han comparecido públicamente para lanzar una campaña de descalificación sin precedentes contra la cúpula judicial, llegando a afirmar que existen magistrados que incurren de forma deliberada en la prevaricación para desgastar políticamente al Gobierno de la nación.

Esta estrategia discursiva busca edificar un relato público de persecución ideológica con el fin último de justificar una futura negativa de las Cortes Generales a conceder el suplicatorio que el Tribunal Supremo necesitará tramitar de manera obligatoria para poder proceder a la imputación formal y posterior procesamiento del presidente del Gobierno, intentando así asegurar su impunidad mediante la mayoría parlamentaria que sustenta la coalición gubernamental.