Dulce María Sauri presentó su renuncia al PRI tras más de 50 años de militancia acompañada de un documento con fuertes señalamientos

 

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A las 8:47 de la mañana de un martes, una carta de cuatro páginas llegó a las oficinas del Instituto Nacional Electoral (INE), marcando un momento de alto impacto en la política mexicana.

El documento formalizaba la renuncia de Dulce María Sauri Riancho al Partido Revolucionario Institucional (PRI), tras más de cinco décadas de militancia y una trayectoria que incluye haber sido gobernadora de Yucatán y dirigente nacional del partido.

La misiva no se limitaba a comunicar su salida.

Detallaba, con precisión y sustento, las razones que la llevaron a tomar la decisión.

Horas más tarde, en Mérida, Sauri ofreció una conferencia de prensa que profundizó en los señalamientos contenidos en el documento, en un tono que combinó serenidad y firmeza.

“Fui gobernadora de este sureste. Conozco lo que significa gobernar un estado en esta región del país. Conozco los recursos que tiene disponibles un gobernador”, afirmó al iniciar su intervención.

Su mensaje no se centró en declaraciones generales, sino en una exposición estructurada basada en documentos comparativos entre su administración en Yucatán y la gestión de Alejandro Moreno Cárdenas en Campeche.

 

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La presentación se desarrolló durante 45 minutos y se organizó en bloques temáticos.

El primero abordó proyectos de infraestructura educativa.

Sauri mostró contratos de renovación de escuelas en Campeche junto con reportes de supervisión que evidenciaban discrepancias entre lo contratado y lo ejecutado.

“Lo que ocurrió en Campeche durante el gobierno del señor Moreno Cárdenas no es consistente con ninguno de esos límites”, sostuvo.

Para reforzar su argumento, expuso documentos equivalentes de su gestión en Yucatán, donde las diferencias entre lo proyectado y lo ejecutado se mantenían dentro de rangos habituales en la administración pública.

La comparación directa, según explicó, permitía observar patrones que no podían atribuirse a variaciones normales.

El segundo bloque se centró en el sector salud.

La metodología fue similar: contratos para equipamiento de centros médicos en Campeche frente a reportes de verificación que mostraban inconsistencias.

Nuevamente, contrastó estos datos con registros de Yucatán, enfatizando que las diferencias no requerían interpretación adicional.

 

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La conferencia alcanzó su punto más crítico con el tercer bloque, enfocado en testimonios de exfuncionarios del gobierno de Campeche.

Se trataba de declaraciones escritas y firmadas que describían la operación interna de los procesos administrativos cuestionados.

Según Sauri, estos testimonios detallaban “las instrucciones que habían recibido” y los mecanismos mediante los cuales se ejecutaban decisiones que, en los documentos oficiales, aparecían como procedimientos regulares.

“Los documentos que voy a mostrar esta mañana hacen innecesarias las explicaciones”, afirmó, subrayando que la evidencia presentada hablaba por sí misma.

La combinación de contratos, reportes técnicos y testimonios configuró una exposición que buscaba trascender el ámbito político para situarse en el terreno de la rendición de cuentas.

Al cierre de su intervención, Sauri adoptó un tono más personal y reflexivo.

Reconoció que había pospuesto su decisión durante meses.

“Había esperado demasiado tiempo para hacer lo que estoy haciendo esta mañana”, confesó.

Explicó que la lógica política le había llevado a buscar el momento adecuado, pero concluyó que esa espera formaba parte del mismo sistema que ahora cuestionaba.

“Entendí que la lógica del timing… era parte del mismo sistema”, expresó, en lo que se interpretó como una crítica a las dinámicas internas que, a su juicio, dificultan la denuncia oportuna de irregularidades.

 

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La reacción del PRI no se hizo esperar.

Horas después, el partido emitió un comunicado en el que rechazó los señalamientos, aunque sin entrar en el detalle de los documentos presentados.

Sauri no respondió públicamente a esa postura, manteniendo la línea que había marcado durante la conferencia.

Su salida representa la ruptura de una figura histórica con una organización a la que dedicó gran parte de su vida política.

Más allá del impacto inmediato, el episodio reabre el debate sobre la transparencia en la gestión pública y las tensiones internas dentro de los partidos tradicionales en México.

En Mérida, ciudad donde construyó su carrera, la intervención de Sauri tuvo un significado particular.

No se trató únicamente de un anuncio político, sino de una exposición detallada que buscó respaldar cada afirmación con evidencia verificable.

Con ello, dejó planteado un escenario que trasciende la coyuntura y que podría tener implicaciones en el ámbito institucional y judicial.

Al finalizar, su postura quedó clara: había dicho lo necesario y lo había sustentado con documentos.

En un contexto político marcado por la confrontación discursiva, optó por una estrategia basada en datos, comparaciones y testimonios, cerrando su intervención con la convicción de que, al menos en ese momento, “era exactamente suficiente”.