El cantante rememora la influencia de sus padres, la educación que marcó su carácter y los veranos en Huelva que guarda como algunos de los recuerdos más felices de su infancia

 

David Summers: “Mi madre sigue viviendo en una casa de campo en Huelva.  Ella me enseñó a ser buena persona y mi padre, a ser buen artista”

 

Antes de convertirse en uno de los nombres más reconocidos del pop español como líder de Hombres G, David Summers creció en un ambiente profundamente marcado por el arte, la creatividad y una educación familiar que, según él mismo reconoce, definió tanto su personalidad como su carrera.

A sus 62 años, el cantante mira atrás con emoción para recordar la influencia de sus padres, los valores que le inculcaron y los veranos en Andalucía que conserva como algunos de los momentos más felices de su vida.

Hijo del cineasta y humorista Manuel Summers y de Consuelo Rodríguez, David creció en un hogar donde la creatividad era parte de la vida cotidiana.

Desde pequeño estuvo rodeado de cámaras, historias y conversaciones sobre arte, un entorno que alimentó su imaginación y que terminaría influyendo en su vocación musical.

Con el paso de los años, esa mezcla de sensibilidad artística y educación familiar se convirtió en la base del estilo que lo llevaría a liderar Hombres G, una de las bandas más populares del pop español desde los años ochenta.

 

David Summers: “Mi madre sigue viviendo en una casa de campo en Huelva.  Ella me enseñó a ser buena persona y mi padre, a ser buen artista”

 

En diversas entrevistas, el músico ha explicado cómo cada uno de sus padres dejó una huella distinta en su formación.

“Podríamos decir que mi madre me enseñó a ser buena persona y mi padre, a ser buen artista”, afirmó al reflexionar sobre la influencia de su familia.

Su madre, de origen andaluz, sigue viviendo en una finca familiar en Huelva, un lugar cargado de recuerdos para el cantante.

“Mi madre me dio una educación exquisita, austera y humilde”, ha señalado en más de una ocasión al hablar de los valores que recibió en casa.

La figura de su padre, el reconocido cineasta Manuel Summers, también marcó profundamente su infancia.

Aunque por motivos profesionales pasaba muchas horas fuera de casa, los momentos que compartía con sus hijos se convirtieron en experiencias muy especiales.

“Mi padre era un tipo absolutamente genial. Era muy, muy cariñoso”, recordó el cantante al evocar aquellos años.

David explica que, pese a las largas jornadas de trabajo, su padre encontraba la manera de involucrarse en la vida familiar y estimular la creatividad de sus hijos.

“Recuerdo mi niñez y mi padre siempre estaba trabajando, llegaba siempre tarde… pero cuando estaba con nosotros disfrutábamos muchísimo”, relató.

 

David Summers: “Mi madre sigue viviendo en una casa de campo en Huelva.  Ella me enseñó a ser buena persona y mi padre, a ser buen artista”

 

Uno de los recuerdos más entrañables que conserva es la manera en que su padre incentivaba la imaginación de los niños.

Convertía la creatividad en un juego cotidiano y premiaba cualquier idea original que surgiera de sus hijos.

“Nos organizaba juegos increíbles y nos motivaba a dibujar o escribir”, explicó.

Según recuerda, había incluso pequeños premios para quienes demostraran su talento.

“Nos decía que si cuando él llegara por la noche habíamos hecho algo propio, original, nos lo cambiaba por cinco duros o por un cochecito de juguete”.

Ese ambiente creativo dejó una huella duradera en David Summers, que con el tiempo encontraría en la música su principal forma de expresión.

Años después, canciones como “Devuélveme a mi chica”, “Te quiero” o “Venezia” se convertirían en himnos generacionales que marcaron a varias generaciones de seguidores de Hombres G.

Más allá de la música, los recuerdos familiares de Summers están profundamente ligados a los veranos en Andalucía, especialmente en Huelva.

Allí se encuentra la finca donde su madre sigue viviendo y donde su familia ha pasado largas temporadas durante generaciones.

“Mi madre, que tiene 88 años, todavía vive allí, en una finca que pertenece a la familia desde hace casi doscientos años”, explicó el cantante al recordar esos lugares que siguen siendo parte esencial de su historia personal.

 

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Los viajes hacia esa finca forman parte de las anécdotas que David recuerda con más cariño.

En una época en la que los desplazamientos eran mucho más largos que hoy, el trayecto desde Madrid hasta la costa andaluza podía convertirse en toda una aventura familiar.

“Ahora hago ese viaje en tres horas y media, pero antes tardábamos ocho”, explicó entre risas.

El coche familiar solía ir completamente lleno.

“Íbamos mi madre, mi padre, mi hermana, Manolo, la Tata y hasta el canario de la Tata”, recordó el músico.

El calor del verano y las largas horas de carretera no restaban encanto a aquellos desplazamientos.

“Todos metidos en el coche, pasando un calor de muerte”, añadió al describir esas escenas que hoy forman parte de sus recuerdos más entrañables.

En otras ocasiones viajaban en el pequeño 600 rojo de su madre, un coche que apenas podía contener a todos los pasajeros y el equipaje necesario para pasar el verano.

“Íbamos cinco personas dentro y el maletero lleno de cosas”, contó.

Una vez en Huelva, la familia pasaba largas jornadas cerca del mar, especialmente en la zona de Lepe, donde su madre todavía conserva una casa.

Summers recuerda con nostalgia cómo era aquel lugar décadas atrás, cuando la costa todavía no estaba desarrollada turísticamente.

“Cuando yo era niño aquello era una maravilla”, afirmó.

 

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La dirección de la vivienda refleja perfectamente aquel paisaje casi virgen.

“Para que te hagas una idea, la dirección de nuestra casa es Océano Atlántico número 12, porque solo había doce casas y la nuestra era la última”, explicó.

Según cuenta, su padre construyó la casa a comienzos de los años sesenta, cuando el ayuntamiento de la zona promovía la creación de viviendas junto al mar para impulsar el turismo.

En aquel momento el entorno era completamente distinto al actual.

“Aquello era una playa vacía, sin nada ni nadie”, recordó.

Para David Summers, aquellos veranos marcaron una etapa especialmente feliz de su infancia.

“Desde los diez u once años aquello fue mágico”, aseguró al describir la vida en aquella pequeña comunidad donde todos se conocían.

“La playa era pequeñita, todos nos conocíamos y el ambiente era increíble”.

Hoy, décadas después, el cantante sigue mirando esos recuerdos con gratitud.

La educación recibida, la influencia artística de su padre y la sencillez que le transmitió su madre forman parte del legado personal que, según él mismo reconoce, lo acompañó durante toda su vida y su carrera musical.

 

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