Dani Rovira regresa a RTVE con ‘Al margen de todo’ recordando su infancia en Málaga y la influencia decisiva de su familia en su manera de entender el humor

 

Dani Rovira participa en 'Playa de lobos"

 

Dani Rovira regresa a la televisión como presentador con ‘Al margen de todo’, el nuevo programa semanal de humor que se estrena en RTVE este 26 de febrero, y lo hace mirando hacia atrás, hacia el origen de todo: su infancia en Málaga, su familia y aquel abuelo que se convirtió, sin saberlo, en su público más exigente.

Fiel a su estilo, el actor y cómico entrelaza recuerdos personales con reflexiones sobre su vocación, demostrando que su humor no nació en un escenario, sino en el salón de casa.

Nacido el 1 de noviembre de 1980 en Málaga, Rovira creció en una barriada obrera de la zona oeste, rodeado de sus padres, Andrés y Juani, y de sus hermanos Francis, Joselito y Macarena.

Su padre trabajó como camionero, quiosquero y vigilante de seguridad; su madre se dedicó al cuidado de la familia.

Aquel entorno, sencillo y unido, marcó profundamente su manera de entender la vida.

“El humor con el que entiendo la vida viene de mi madre y mi abuela.

También de mi abuelo, que era todo lo contrario y muy serio”, confesaba en una entrevista radiofónica.

Precisamente ese abuelo materno, hombre de gesto firme y risa contenida, se convirtió en el desafío secreto de Dani y su hermano.

“Llegamos mi hermano y yo, siempre haciendo cosas, y un día se rio. Había como un pequeño reto cada vez que íbamos, a ver quién se cargaba la rigidez del abuelo. Fue mi público más complicado”, recordaba.

Aquella competición familiar, más travesura que estrategia, fue el primer laboratorio de comedia del futuro ganador del Goya.

 

Dani Rovira en la presentación de 'Ocho apellidos vascos'

 

El mar también ocupa un lugar esencial en su memoria.

Criado a pocos metros de la playa, Rovira reconoce que el olor a salitre forma parte de sus primeros recuerdos.

“He nacido prácticamente al lado del mar y de los primeros olores que reconocí sería el salitre. Mi madre ha sido muy playera y nos llevaba”, evocaba.

Durante la adolescencia, la playa fue refugio y punto de encuentro; hoy, con la perspectiva del tiempo, matiza esa relación: “He vivido tanto el mar que lo he desromantizado. Muchas veces voy a la ciudad y si no me asomo a verlo no me pasa”.

Incluso admite que, en esta etapa vital, tal vez elegiría la montaña antes que la costa.

Antes de dedicarse profesionalmente al humor, se licenció en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte en Granada.

Sin embargo, fue como cuentacuentos infantil donde descubrió su verdadera vocación.

“Había hecho de monitor de infantil pero no le di una carga artística. Lo disfrutaba tanto porque estaba descubriendo que a día de hoy tengo claro mi proyecto de vida, encontré algo con cuentos que unían cuatro cosas. Sentía un cosquilleo de ver que disfrutaban y me pagaban por ello”, explicaba.

Aquella sensación de cosquilleo fue la señal definitiva.

El salto a la popularidad masiva llegó con el fenómeno cinematográfico ‘Ocho apellidos vascos’, que se convirtió en la película española más taquillera de la historia y le valió el Premio Goya al Mejor Actor Revelación en 2015.

Desde entonces, su carrera ha alternado cine, teatro, monólogos y televisión, con una presencia constante en formatos como ‘El club de la comedia’.

Ahora, con ‘Al margen de todo’, asume un rol más amplio como “conversador y showman”, manteniendo la esencia autobiográfica que caracteriza sus intervenciones.

 

Dani Rovira en 'El club de la comedia'

 

Pero la vida de Rovira no ha estado exenta de golpes.

En octubre de 2025 falleció su padre, una pérdida que lo llevó a compartir una carta profundamente emotiva.

“Crecí de tu mano. No recuerdo ni una sola vez que me la hayas soltado. Solo soltabas para que me atreviera a volar solo”, escribió.

En otro fragmento añadía: “Soy lo que soy porque mis sueños fueron tu prioridad. Creíste en mí en todos mis aciertos y en todas mis cagadas. No hace ni dos días que decidiste marcharte y ya noto que algo falta”.

Palabras que revelan la dimensión íntima de un artista acostumbrado a transformar el dolor en aprendizaje.

Ese equilibrio entre comedia y emoción define su trayectoria.

Rovira insiste en que no es competitivo, aunque reconoce que se toma en serio “el juego del juego”.

Para él, cualquier manifestación artística que conmueva implica “vivir mucho en el mundo de las ideas”.

Quizá por eso su humor conecta: nace de experiencias reales, de una familia que lo sostuvo, de un abuelo difícil de impresionar y de un padre que creyó en él sin reservas.

Hoy, con un nuevo programa en antena y una carrera consolidada, Dani Rovira vuelve al punto de partida para explicar quién es.

No lo hace desde la nostalgia complaciente, sino desde la gratitud.

Porque, como él mismo ha demostrado, antes de los aplausos multitudinarios hubo un salón familiar, un reto silencioso y una risa conquistada que lo cambió todo.

 

Dani Rovira gana un Premio Goya en 2015