La tensión militar en la región del Golfo genera preocupación por la situación de Juan Carlos I en Abu Dabi mientras el cierre del espacio aéreo impide que las infantas Elena y Cristina viajen para acompañarlo

 

El rey Juan Carlos, atrapado en Abu Dabi por el conflicto con Irán: "Bien y  tranquilo" en un hotel con el espacio aéreo cerrado

 

La situación internacional ha generado preocupación en torno al rey emérito Juan Carlos I, que permanece en Abu Dabi en medio de un escenario de tensión militar que afecta a la región.

El cierre del espacio aéreo ha impedido que sus hijas, las infantas Elena y Cristina, puedan viajar hasta los Emiratos Árabes Unidos para acompañarlo, pese a los intentos realizados en los últimos días.

Según ha explicado la periodista y escritora Pilar Eyre, ambas hermanas han tratado de desplazarse hasta la capital emiratí para estar junto a su padre, pero las circunstancias lo han hecho imposible.

“Las infantas Elena y Cristina han intentado viajar a Abu Dabi, han movido cielo y tierra, pero es imposible, ya que el espacio aéreo está cerrado”, señala.

La tensión en la zona se debe a la escalada del conflicto que afecta a varios puntos estratégicos del Golfo.

Abu Dabi, donde reside el exmonarca desde 2020, se ha convertido en un enclave sensible debido a la presencia de instalaciones militares de Estados Unidos.

Esa situación ha generado preocupación entre quienes se encuentran en la ciudad, especialmente en lugares considerados potenciales objetivos.

El rey emérito vive habitualmente en la isla de Nurai, pero en estos momentos habría sido trasladado a un hotel de Abu Dabi.

El cambio responde a motivos logísticos y de seguridad, además de permitirle estar acompañado por personal y otros huéspedes durante una situación que ha generado inquietud en la región.

 

La nueva tradición de Juan Carlos I: convertir su fiesta de cumpleaños en Abu  Dabi en una exclusiva | Gente | EL PAÍS

 

Desde el lugar donde se encuentra alojado, el exjefe del Estado español puede observar el movimiento que se vive en la ciudad en medio de la tensión.

Las columnas de humo y la actividad militar forman parte de un paisaje que inevitablemente evoca recuerdos de su infancia.

Según relata Eyre, esta situación podría remitir al monarca a los primeros años de su vida durante la Segunda Guerra Mundial.

En aquella época, cuando residía en Roma, su niñera lo protegía durante los bombardeos.

“Recordará quizás sus primeros años de vida, cuando su niñera Ucsa le hacía meterse debajo de la cama para protegerlo de los bombardeos sobre Roma”, describe la periodista.

Mientras tanto, en España la preocupación se centra también en la reacción del rey Felipe VI, quien, según diversas interpretaciones, podría estar viviendo estos momentos con especial inquietud.

Juan Carlos I tiene actualmente 88 años y su estado de salud ha sido objeto de atención en los últimos años.

Para Felipe VI, la situación plantea un escenario complejo tanto desde el punto de vista personal como institucional.

La distancia geográfica, el contexto internacional y la imposibilidad de que parte de la familia viaje hasta Abu Dabi contribuyen a aumentar la incertidumbre.

Algunos observadores consideran que el monarca debe valorar distintos escenarios, especialmente ante la posibilidad de que su padre regrese a España en el futuro.

La eventual vuelta del rey emérito ha sido objeto de debate en los últimos años, tanto en el ámbito político como en el mediático.

 

El rey Juan Carlos recibe en Abu Dhabi la visita de sus dos hijas y varios  nietos

 

Una de las cuestiones que se plantean en ese escenario es dónde residiría Juan Carlos I en caso de regresar al país.

Entre las opciones mencionadas se encuentra el Palacio de la Zarzuela, lugar donde vivió durante décadas como jefe del Estado.

Sin embargo, su regreso implicaría una serie de requisitos legales y fiscales.

Para establecerse de forma permanente en España, el exmonarca tendría que regularizar su residencia fiscal, lo que supondría declarar su patrimonio y la procedencia de sus ingresos.

Ese proceso también tendría consecuencias para la herencia que eventualmente recibirían sus hijas, ya que deberían tributar en España por los bienes heredados.

En su libro de memorias, el propio Juan Carlos I ha sugerido que su situación económica personal no es especialmente sólida.

En ese relato da a entender que parte de su vida actual se sostiene gracias al apoyo de amigos y a la hospitalidad de las autoridades de Emiratos Árabes Unidos.

Si regresara a España, ese modelo de vida cambiaría.

Aun así, podría contar con algunos ingresos derivados de sus publicaciones recientes.

Según se ha señalado, su obra “Reconciliación” le habría generado alrededor de 700.000 euros.

Además, una vez regularizada su situación, podría percibir la pensión correspondiente a su condición de antiguo jefe de Estado o capitán general.

 

El Rey Juan Carlos, atrapado en Abu Dabi por el cierre del espacio aéreo:  así vive la guerra entre EE.UU, Israel e Irán - Bekia Actualidad

 

Mientras tanto, la situación en Abu Dabi sigue siendo objeto de seguimiento.

Algunas personas residentes en la ciudad han tratado de transmitir calma en redes sociales.

La exconcursante televisiva Aída Nízar, que vive en la capital emiratí, escribió recientemente que el ambiente no era alarmante.

“No pasa nada, la situación está tranquila”, afirmó, aunque añadió una frase que refleja cierta inquietud: “Vamos a encomendarnos a Dios”.

En cuanto al propio Juan Carlos I, algunas fuentes aseguran que se mantiene sereno pese al contexto.

Según quienes lo conocen, el miedo no forma parte de su carácter.

Sin embargo, en el pasado su entorno más cercano ha ofrecido versiones más matizadas sobre su reacción ante situaciones de riesgo.

Durante el funeral de Luis Carrero Blanco, cuando el entonces príncipe acompañó el féretro por las calles de Madrid en un momento de gran tensión política, él mismo aseguró posteriormente que no había sentido temor.

“Nunca he tenido miedo”, declaró en una ocasión.

La reina Sofía, sin embargo, ofreció una versión más humana de aquel episodio.

Según contó en su momento, aquel día el futuro rey, que no era fumador habitual, encendió cigarrillo tras cigarrillo.

“Él, que no es fumador, ese día se fumó ¡sesenta pitillos!”, relató.