«Mi prototipo es literalmente lo opuesto a ti» le confesaba Rubén a Marcos

 

Marcos en 'First Dates'

 

El popular programa de citas First Dates volvió a ofrecer uno de esos encuentros que mezclan momentos emotivos, confesiones inesperadas y situaciones tan incómodas como divertidas.

En esta ocasión, los protagonistas fueron Rubén, un joven perfumista de 19 años procedente de Alcalá de Henares, y Marcos, un estudiante de 18 años de Arganda del Rey.

Aunque ambos llegaron al restaurante del programa con la esperanza de encontrar una relación seria, la velada terminó revelando diferencias que hicieron imposible una segunda cita.

Rubén llegó al programa con las ideas claras sobre lo que busca en el amor.

Apasionado por el mundo de la estética y el maquillaje desde los 13 años, aspira a dedicarse profesionalmente a ese sector.

Su forma de expresarse y su estilo reflejan esa pasión por la imagen, algo que explicó nada más encontrarse con el presentador.

“Estoy todo el día hablando con mi mejor amiga, es la mayor consejera de lo que ponerte y lo que no”, contó con naturalidad.

Para él, encontrar una pareja estable es fundamental.

“Super importante, una pareja cerrada.

No me gustan las parejas abiertas”, subrayó ante las cámaras, dejando claro que busca una relación seria y monógama.

Su cita fue Marcos, un joven que se define como una persona muy comprometida socialmente.

Nacido, según relató con humor, “en una manifestación”, se ha criado con una fuerte conciencia política.

Estudiante de ciencias políticas y economía, asegura seguir con atención la actualidad.

Sin embargo, ese interés por los asuntos políticos no encontró demasiado eco en Rubén, que reconoció con sinceridad: “Porque no sé”.

 

El momento de la decisión final

 

El primer encuentro entre ambos se produjo en la barra del restaurante, donde tuvieron la oportunidad de intercambiar sus primeras impresiones.

Curiosamente, los dos coincidieron en una valoración similar.

“Es guapo, pero no me atrae”, pensaron ambos casi al mismo tiempo, aunque decidieron darse la oportunidad de conocerse mejor durante la cena.

Una vez sentados a la mesa, la conversación comenzó a fluir con mayor naturalidad.

Descubrieron que compartían algunos puntos importantes, especialmente su deseo de encontrar una relación estable en un contexto donde, según comentaron, muchas relaciones se centran únicamente en el aspecto sexual.

Esa coincidencia generó un momento de conexión inicial.

También surgió un tema mucho más profundo y personal: las experiencias de acoso que ambos habían sufrido por su orientación sexual.

Rubén habló abiertamente sobre el rechazo que ha sentido en determinados entornos.

“El mundo homosexual se ve lleno de flores, y es todo sufrimiento.

Se sufre mucho, aguantas preguntas y comentarios innecesarios… Muchas veces prejuicios muy innecesarios.

Porque, aunque yo me maquille, no significa que sea una loca como dicen”, explicó con franqueza.

 

Un soltero de 'First Dates' comparte el doloroso episodio de bullying que  vivió por su orientación sexual

 

Marcos compartió una experiencia igualmente dolorosa.

“Recibí abuso y acoso de chico por ser gay. Me veían por la calle y me gritaban ‘maricón’, me perseguían… Se pasa muy mal.

Yo ahora tengo traumas y, por ejemplo, no puedo ir solo por la calle de noche”, relató, describiendo el impacto que esas vivencias han tenido en su vida.

A pesar de ese momento de empatía y comprensión mutua, la química romántica parecía seguir sin aparecer.

Ambos coincidían en que el aspecto físico no encajaba con sus preferencias personales.

Rubén lo expresó con humor y sinceridad: “Mi prototipo es literalmente lo opuesto a ti”.

Entre risas, los dos reconocieron que ninguno representaba el ideal del otro.

La conversación tomó entonces un giro inesperado cuando Rubén decidió hablar con naturalidad sobre sus preferencias en el terreno íntimo.

“Me gusta mucho el BDSM”, confesó.

La reacción de Marcos fue inmediata y completamente desconcertada.

“¿Eso es una droga?”, preguntó con total seriedad, provocando una carcajada espontánea de su acompañante.

Rubén, entre risas, aclaró el significado.

Con un gesto dejó claro que se refería “al sadomasoquismo y esas cosas”.

Marcos admitió entonces su sorpresa ante el término.

“Me he rayado”, reconoció, evidenciando que no estaba familiarizado con ese tipo de prácticas.

Para Rubén, esa reacción demostraba que su cita estaba “muy verde” en esos temas.

A pesar de los momentos de humor y de la conversación fluida en algunos tramos de la cena, ambos sabían que la conexión romántica no había surgido.

Cuando llegó el momento de la decisión final, los dos coincidieron en que no querían tener una segunda cita.

Rubén fue directo pero cordial al explicar su postura: “Eres lo opuesto a lo que he pedido”.

Marcos, por su parte, compartía esa misma sensación de falta de compatibilidad sentimental.

Sin embargo, el encuentro no terminó con una despedida incómoda.

Lejos de cerrar la puerta a una relación amistosa, ambos acordaron mantener el contacto y compartir algún plan en el futuro.

Incluso mencionaron la posibilidad de ir juntos a un concierto de la artista Bad Gyal, demostrando que, aunque el romance no había surgido, la experiencia había dejado una relación cordial y un recuerdo curioso dentro de la larga lista de citas inesperadas del programa.