Carlos Costanzia protagonizó un tenso enfrentamiento televisivo al desmentir públicamente a Alejandra Rubio y generar dudas sobre una supuesta grabación de una conversación con Laura Matamoros

 

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La crónica social española vivió este 1 de marzo una jornada marcada por la confrontación en directo, las acusaciones cruzadas y el anuncio de posibles acciones judiciales.

En el centro de la polémica se situaron Alejandra Rubio y Carlo Costanzia, cuya intervención televisiva terminó generando más dudas que certezas.

A ello se sumó la firme advertencia de Makoke contra Luis Pliego, en un nuevo capítulo de enfrentamientos dentro del universo mediático.

La participación de Costanzia en el programa presentado por Santi Acosta y Beatriz Archidona estuvo lejos de apaciguar los ánimos.

Durante la emisión, el actor defendió que la conversación mantenida con su prima se produjo “con mucha educación, prudencia y sosiego”.

Sin embargo, sus palabras fueron rápidamente cuestionadas en el plató.

Una de las frases que más resonó fue la réplica que recibió cuando intentó desacreditar a una colaboradora: “Tampoco estuve en la muerte de Hitler y sé que ha muerto”.

El comentario, pronunciado en tono irónico, evidenció la tensión y dejó al invitado visiblemente incómodo.

El momento más delicado llegó cuando se abordó la supuesta discusión con Laura Matamoros.

Según se expuso en directo, existía la sospecha de que aquella conversación habría sido grabada.

La polémica se avivó al recordarse una intervención de Terelu Campos, quien afirmó haber tomado apuntes de lo que Carlo decía durante la llamada.

“He estado cogiendo apuntes de lo que me dice Carlos”, reconoció.

La declaración provocó suspicacias inmediatas.

“Una de dos, o me ha grabado o me ha grabado”, llegó a deslizar Laura en el debate televisivo, alimentando la controversia.

 

Alejandra Rubio desmiente que estuviese en llamada con Carlo Costanzia  durante su discusión con Laura Matamoros

 

En paralelo, el relato público de Alejandra Rubio también quedó bajo escrutinio.

Algunos colaboradores señalaron contradicciones en su versión y pusieron el foco en el papel que desempeña en los programas de corazón.

La percepción de cierta superioridad moral fue criticada por voces del propio entorno mediático, que recordaron que la exposición pública implica aceptar el debate y la opinión ajena.

En ese contexto, también se mencionó la evolución profesional de Laura Matamoros, destacando que lleva años generando ingresos fuera del foco televisivo, consolidando una comunidad propia en redes sociales.

El clima de confrontación no se limitó a este frente.

En el programa “Fiesta” se produjo otro episodio significativo cuando Makoke anunció que emprenderá acciones legales tras sentirse “atropellada” por determinadas informaciones publicadas recientemente.

“Yo creo que conmigo se ha cometido un atropello y por supuesto tomaré las medidas legales oportunas que crea conveniente mi abogado”, declaró con firmeza.

La colaboradora explicó que algunas noticias difundidas sobre su situación económica y su pareja no se ajustan a la realidad.

El conflicto tiene un trasfondo claro: la decisión de Makoke de no conceder a la revista dirigida por Luis Pliego la exclusiva de su futura boda.

Desde entonces, según su versión, se han sucedido titulares que aluden a supuestas deudas con Hacienda y cuestionan la honorabilidad de su entorno.

En el programa, la propia Makoke relató que ya superó una derivación fiscal vinculada a su exmarido y que existe una resolución favorable.

“Una vez que hubo una resolución y ya me quitaron la derivación, yo lo dije”, afirmó, subrayando que no podía hablar antes porque el asunto estaba judicializado.

 

Alejandra Rubio desmiente que estuviese en llamada con Carlo Costanzia  durante su discusión con Laura Matamoros

 

La colaboradora también explicó por qué evita coincidir en plató con el periodista.

“Con una persona contra la que voy a tomar medidas judiciales, evidentemente no es plato de gusto tenerlo al lado”, expresó.

Aun así, recalcó que no se esconde y que da la cara cuando es convocada: “Yo no me escondo, claro que voy”.

El debate se amplió con referencias a precedentes mediáticos en los que se anunciaron supuestas consecuencias judiciales que finalmente no se materializaron.

En ese sentido, se recordó el caso de Antonio David Flores, sobre quien circularon afirmaciones contundentes que no terminaron en condena.

En medio de este entramado de declaraciones, rectificaciones y amenazas legales, la audiencia asistió a un retrato crudo de las dinámicas internas de la prensa del corazón.

Las intervenciones dejaron claro que la frontera entre la información, la opinión y el interés comercial sigue siendo objeto de disputa.

Mientras unos defienden su derecho a contar su versión, otros reclaman rigor y respeto.

La jornada concluyó sin reconciliaciones ni rectificaciones públicas, pero con un mensaje inequívoco: la batalla mediática continúa y podría trasladarse a los tribunales.

En un escenario donde cada palabra se analiza al detalle, las próximas semanas prometen nuevos capítulos de un enfrentamiento que ya ha marcado la actualidad televisiva.

 

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