El Congreso vivió un duro enfrentamiento tras la desclasificación de documentos del 23F, con demandas para ampliar la medida a otros episodios históricos aún bajo secreto

 

 

La sesión de control al Gobierno en el Congreso vivió un enfrentamiento de alto voltaje político a raíz de la reciente desclasificación de documentos relativos al intento de golpe de Estado del 23F.

El debate, iniciado por una diputada de EH Bildu que reclamó ampliar esa medida a otros episodios de la historia reciente, derivó en un áspero cruce entre la diputada del Partido Popular Cayetana Álvarez de Toledo y el ministro de la Presidencia, Félix Bolaños.

Desde la tribuna, la representante abertzale valoró positivamente la decisión del Ejecutivo sobre el 23F, pero la consideró insuficiente.

“Consideramos positiva esta decisión, pero no basta”, afirmó, antes de enumerar una serie de casos que, a su juicio, siguen “bajo secreto e impunidad”, como los sucesos del 3 de marzo en Vitoria, los Sanfermines de 1978, el caso de Mikel Zabalza o los documentos relacionados con los GAL.

“Las familias tienen derecho a saber la verdad y la sociedad vasca a conocer lo que pasó”, reclamó.

El presidente del Gobierno defendió la medida como un avance democrático.

“Hoy es un gran día para la democracia. La transparencia es sinónimo de avance”, aseguró, subrayando que la desclasificación salda “una deuda con el conjunto de la ciudadanía”.

Además, recordó que el Ejecutivo aprobó en Consejo de Ministros un proyecto de ley de información clasificada que derogaría la actual ley de secretos oficiales de 1968.

“Establecería un marco claro, con criterios y plazos, y situaría a España al nivel de las democracias más avanzadas”, explicó, pidiendo a los grupos parlamentarios que faciliten su tramitación.

 

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Sin embargo, la respuesta más contundente llegó de la bancada popular.

Cayetana Álvarez de Toledo tomó la palabra para arremeter contra el Gobierno y ampliar el foco del debate.

“Qué gran día para recordar que los dos golpes de Estado contra nuestra democracia fueron indultados por el PSOE”, afirmó, en referencia a la excarcelación de implicados en el 23F y a los indultos concedidos a líderes independentistas catalanes.

La diputada popular defendió una “desclasificación integral del sanchismo” y lanzó una batería de acusaciones políticas.

“La democracia quiere saber qué ocultaba el fiscal general, qué negociaron con Delcy en Barajas, qué motivó la traición del Sáhara”, enumeró.

También interpeló directamente al entorno socialista al señalar: “Antes de exigir más papeles, desclasifique su ‘gara’ y aclare los 300 asesinatos de ETA sin resolver”.

Álvarez de Toledo elevó aún más el tono al referirse a las primarias socialistas.

“El equipo de Sánchez robó las primarias a sus propios compañeros, no una, sino dos veces”, sostuvo, citando una frase atribuida al presidente: “Son dos votos. ¿Qué quieren que les diga? Un pucherito”.

Y remató con una pregunta directa al ministro: “¿Qué hacían ustedes amañando unas elecciones?”.

La réplica de Félix Bolaños no se hizo esperar.

El ministro acusó a la diputada de difundir falsedades de forma reiterada.

“Como es tradición, no hay bulo en el que usted no se revuelque”, afirmó desde el escaño azul.

Recordó además anteriores polémicas protagonizadas por la parlamentaria y defendió la agenda legislativa del Ejecutivo en materia de transparencia y regulación de la información institucional.

 

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“Precisamente ayer aprobamos la ley de publicidad institucional”, explicó, señalando que la norma busca evitar que “acosadores disfrazados de periodistas amedrenten a políticos progresistas”.

También mencionó una ley de protección del derecho al honor y a la rectificación para impedir difamaciones contra servidores públicos.

En un tono severo, añadió: “El club del bulo del 11M, del que usted es la musa, podrá seguir emponzoñando la convivencia”.

Lejos de rebajar la tensión, Álvarez de Toledo volvió a la carga en su turno final.

Criticó la nueva normativa al considerar que “asalta los medios públicos y asfixia a los privados” y, en un movimiento inesperado, lanzó una pregunta personal: “¿Tiene el presidente del Gobierno un problema de salud? Presumen de transparencia.

Desclasifiquen su historial médico”.

La intervención provocó murmullos en el hemiciclo y dio pie a una última respuesta del ministro, quien calificó la insinuación como un nuevo exceso.

“Cuando uno piensa que la señora Álvarez de Toledo ha llegado al límite de la bajeza moral, se da cuenta de que siempre hay un escalón más abajo”, declaró.

En clave política, añadió que la diputada se ha convertido en “un activo electoral para el Partido Socialista Obrero Español”, al movilizar el voto contrario al Partido Popular.

La sesión concluyó con un clima de máxima polarización, donde la discusión sobre la memoria histórica y la transparencia institucional quedó entrelazada con acusaciones cruzadas sobre la calidad democrática, la gestión del poder y los límites del debate parlamentario.

El hemiciclo reflejó, una vez más, la intensidad de la confrontación política que marca la actual legislatura.

 

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