Irene Montero fue recibida con abucheos y consignas en la Universidad de Granada durante un acto de campaña previo a las elecciones andaluzas

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Irene Montero, portavoz y figura destacada de Podemos, vivió ayer un episodio inesperado durante su intervención en un foro organizado en la Universidad de Granada, en el marco de la campaña previa a las elecciones autonómicas andaluzas.

La política llegó con el objetivo de acercarse a la comunidad universitaria y reforzar la presencia de su formación en la región, donde Podemos ha perdido gran parte de su influencia en los últimos años.

Sin embargo, lo que esperaba que fuera un acto académico y de debate se convirtió en un escenario de protestas sonoras y gritos que interrumpieron varias veces su intervención.

“Suelta violadores, suelta violadores”, y “Terrorista, comunista, viva España” fueron algunas de las consignas que recibieron a Montero, generando un ambiente de tensión visible en el auditorio.

A pesar de los abucheos, Montero intentó mantener la compostura y continuar su exposición sobre política y derechos sociales, aunque su sonrisa incómoda evidenciaba la sorpresa por la reacción de los asistentes.

“La democracia se defiende con debate, no con insultos”, alcanzó a decir mientras se intentaba restablecer la normalidad en la sala.

La situación reflejó un contraste con episodios anteriores, en los que los actos de figuras conservadoras habían sido objeto de boicots, y destacó la creciente polarización política que se vive en entornos universitarios.

 

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Un pequeño grupo de simpatizantes de Podemos acudió al lugar para respaldar a Montero, coreando consignas como “fascistas a la hoguera”, mientras que la mayoría de los estudiantes presentes se limitó a mostrar su rechazo mediante abucheos, sin que se produjeran incidentes físicos ni bloqueos del acceso al evento.

La tensión se percibió en cada reacción, evidenciando cómo los espacios académicos se han convertido en escenarios donde la confrontación política se vuelve visible y ruidosa.

El episodio también reabrió críticas hacia la gestión de Montero durante su etapa como ministra de Igualdad.

Diferentes voces cuestionan el impacto de sus políticas en sectores vulnerables y destacan la percepción de desprotección hacia grupos específicos de mujeres, argumentando que algunas medidas no lograron los objetivos esperados en la protección de derechos.

“Ha sido la ministra que más daño ha provocado a las mujeres más desprotegidas”, afirmó un observador cercano al debate, reflejando la intensidad de las críticas que acompañan su figura política.

 

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El recibimiento en Granada marca un punto sensible en la gira de Montero por Andalucía, donde Podemos busca recuperar terreno ante la proximidad de las elecciones regionales.

La reacción de los universitarios pone de relieve la división existente en la opinión pública sobre su gestión y el papel del partido en la comunidad autónoma, y anticipa un ambiente electoral cargado de confrontaciones y debates polarizados.

Analistas políticos señalan que los actos de campaña en entornos académicos constituyen un termómetro de la percepción social hacia los líderes, y que los abucheos recibidos reflejan tanto el descontento ciudadano como la intensidad de la confrontación política en la región.

Mientras tanto, Montero continúa con su agenda, consciente de que cada aparición pública será un desafío para su figura política en el contexto de unas elecciones marcadas por la volatilidad y la competencia entre formaciones.

La visita a la Universidad de Granada es un recordatorio de que la política contemporánea, incluso en entornos académicos, no se libra de la tensión y del escrutinio social, y que cada gesto y cada palabra pueden convertirse en foco de debate y análisis mediático.

En este contexto, la exministra enfrenta no solo la tarea de transmitir sus propuestas, sino también de gestionar la percepción pública y la reacción de una ciudadanía cada vez más crítica y vocal.

 

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