En el actual clima político de Colombia, marcado por las elecciones y las tensiones entre fuerzas políticas, el presidente Gustavo Petro lanzó una contundente respuesta al expresidente Álvaro Uribe Vélez, en un episodio que ha generado gran controversia y debate en el país.
En un discurso público, Petro acusó a Uribe y sus seguidores de promover una campaña de miedo y violencia, señalando la presencia de “narcoparamilitares” vinculados con la extrema derecha, y criticó duramente la estrategia de “combatir” con armas y amenazas en lugar de argumentos.
La polémica comenzó cuando Álvaro Uribe utilizó un lenguaje bélico y amenazante contra el presidente Petro y sus seguidores, hablando de “combatir” y de perseguir a quienes apoyan al gobierno actual.
Uribe incluso dio indicaciones para buscar a personas que cuestionaban sus discursos en eventos públicos, lo que generó temor y preocupación por la seguridad de los ciudadanos.
Frente a esto, Petro respondió con firmeza: “Combatir con los narcoparamilitares, a mí se me derrota con argumentos, no con armas de combate.
Cambie su pensamiento y hablamos”.
Esta frase no solo humilló a Uribe, sino que también expuso la problemática de la violencia política en Colombia, donde grupos armados ilegales han sido históricamente utilizados para amedrentar y controlar a la población.
El presidente Petro alertó sobre recientes ataques y actos violentos en regiones como Norte de Santander y el Cesar, donde vehículos cargados con combustible artesanal fueron incinerados por hombres armados en las vías que conectan municipios estratégicos.
Estos hechos, según Petro, forman parte de una campaña del terror impulsada por sectores de la extrema derecha para desestabilizar el país y generar miedo entre la población.

Petro destacó que durante su gobierno se han movilizado cerca de 12,000 miembros del ejército al Catatumbo, una zona históricamente afectada por el abandono estatal y la violencia.
Además, se están realizando importantes inversiones para mejorar la infraestructura vial y social en estas regiones, algo que, según él, el uribismo nunca hizo.
El video y el discurso señalan que la derecha política en Colombia está en crisis.
Las encuestas recientes muestran una caída significativa en la popularidad de figuras como Álvaro Uribe y Paloma Valencia, candidata del Centro Democrático, que apenas alcanza un 3% en algunas mediciones.
Esto genera temor entre los sectores uribistas, quienes han recurrido a tácticas de intimidación y denuncias disciplinarias, como la presentada por María Fernanda Cabal contra Armando Benedetti, por supuestamente promover la continuidad del proyecto político de Petro.
Por su parte, Benedetti afirmó que si Petro pudiera reelegirse, ganaría con facilidad, y defendió su derecho a opinar sobre la figura de la reelección, actualmente prohibida por la Constitución.
Una de las críticas más fuertes que se hacen en el discurso es la desigualdad en los recursos destinados a las campañas políticas.
Mientras que figuras como Alejo Vergel, candidato al Senado por el Frente Amplio Unitario, llevan campañas modestas y apoyadas por voluntarios, la derecha despliega grandes recursos económicos para financiar equipos de campaña y publicidad masiva.
Esto genera desconfianza en la población, que se pregunta de dónde proviene ese dinero y cuál será el costo político posterior.

A pesar de la campaña del miedo y la violencia, el discurso refleja un fuerte apoyo popular al proyecto progresista liderado por Petro.
Según el análisis presentado, el progresismo podría alcanzar cerca del 50% de aprobación y ganar en primera vuelta las elecciones presidenciales.
Esto se traduciría en una mayor representación en el Congreso, con listas como la del Frente Amplio Unitario y el Pacto Amplio, que buscan consolidar las reformas y cambios iniciados por el actual gobierno.
Petro y sus aliados insisten en que el país no puede retroceder a modelos políticos que han perpetuado la corrupción, la desigualdad y la violencia.
Por ello, llaman a la ciudadanía a votar por opciones que representen a la mayoría del pueblo, a los trabajadores y a quienes luchan por un país más justo y democrático.
El video también denuncia la parcialidad de medios tradicionales como RCN y Caracol, que según el discurso, están abiertamente apoyando a candidatos de la derecha como Abelardo de la Prilla, a pesar de que públicamente se critican a los “petristas” y a los influenciadores progresistas en redes sociales.
Esta situación agrava la percepción de manipulación mediática y favorece la polarización política en el país.

La confrontación entre Gustavo Petro y Álvaro Uribe no solo refleja un choque de visiones políticas, sino también una lucha por el control del poder y la narrativa en Colombia.
La acusación de “narcoparamilitares” y la denuncia de campañas de terror evidencian los riesgos que enfrenta la democracia colombiana en un contexto electoral tenso y polarizado.
El llamado de Petro a derrotar las ideas con argumentos y no con armas es un mensaje claro para el país: la política debe ser un espacio de debate y construcción, no de violencia y miedo.
En las próximas elecciones, la ciudadanía tendrá la oportunidad de decidir entre continuar con un proyecto de cambio y transformación o regresar a modelos del pasado que han dejado profundas heridas en la sociedad colombiana.
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