Alberto Elbenado Medina, conocido como “El Venado”, fue uno de los últimos grandes ídolos del Club Deportivo Guadalajara, mejor conocido como Chivas.

Su velocidad, habilidad para el regate y explosión en la cancha lo convirtieron en una figura emblemática para la afición rojiblanca durante más de una década.

Alberto Medina - Alchetron, The Free Social Encyclopedia
Sin embargo, su carrera estuvo marcada por una lesión devastadora que casi puso fin a su trayectoria y por decisiones que limitaron su proyección internacional.

Hoy, a sus 43 años, su historia es un reflejo de talento, lucha, sacrificio y un legado imborrable en el fútbol mexicano.

 

Nacido el 29 de mayo de 1983 en Culiacán, Sinaloa, Medina no provenía de una familia futbolera ni tenía conexiones en el medio.

Desde niño, su velocidad y descaro en el campo lo distinguieron.

A los 15 años tuvo su primera gran oportunidad cuando Cruz Azul lo llamó a prueba.

Después de ocho meses de entrenamiento y competencia, estaba a punto de firmar contrato con la tercera división celeste, pero la convocatoria a la selección mexicana sub-15 cambió su destino.

 

En esa concentración, José Luis Real, leyenda y formador de talentos en Chivas, vio en él un potencial especial y lo invitó a unirse a las fuerzas básicas del Rebaño Sagrado.

Medina dejó Cruz Azul y se integró a Chivas, donde comenzó a forjar su leyenda con el apodo de “El Venado”, debido a su velocidad inalcanzable en la banda.

 

El 20 de agosto de 2000, a los 17 años, Medina debutó en primera división entrando de cambio en un partido contra León.

Aunque al principio fue suplente, pronto comenzó a destacar por su estilo explosivo, su habilidad para el uno contra uno y su capacidad para romper defensas.

Su primer gol llegó en enero de 2002 contra Cruz Azul, y a partir de ahí se convirtió en un jugador clave para el equipo.

Alberto Medina - Alchetron, The Free Social Encyclopedia

Formó una sociedad letal con Omar Bravo, con quien compartía habitación y amistad fuera del campo, y juntos lideraron a una generación dorada de Chivas que incluía a Oswaldo Sánchez, Ramón Morales, Carlos Salcido y Adolfo Bautista.

Medina no era el más técnico, pero su velocidad era su mayor arma, y en el fútbol, la velocidad es poder.

 

En 2003, Medina brilló en el prestigioso torneo juvenil Esperanzas de Toulón en Francia, donde fue elegido el mejor jugador, superando incluso a Cristiano Ronaldo, quien en ese momento comenzaba su ascenso al estrellato mundial.

Ese desempeño llamó la atención de clubes europeos, y el Olympique de Lyon hizo una oferta formal para ficharlo.

 

Sin embargo, Jorge Vergara, entonces dueño de Chivas, rechazó la oferta argumentando que Medina no tenía experiencia suficiente y que era necesario que se quedara en México.

Esa decisión cerró la puerta a Europa para “El Venado” y marcó un antes y un después en su carrera.

 

El 22 de diciembre de 2003, durante un partido contra Irapuato, Medina sufrió una entrada brutal que le destrozó la rodilla.

La lesión no solo fue una ruptura de ligamento cruzado anterior, sino que también afectó la cápsula de la rótula, el tendón del bíceps femoral y el ligamento cruzado posterior.

Fue operado en San Diego, Estados Unidos, donde recibió un tratamiento avanzado que salvó su carrera.

 

La recuperación fue dura y llena de incertidumbre.

Pasó siete meses sin jugar, con miedo a no volver a ser el mismo jugador rápido y explosivo.

Finalmente regresó en la liguilla del 2004 y aunque no volvió a su nivel máximo, logró mantenerse como titular y pieza clave del equipo.

Venado' va por el título de goleo

En 2006, Medina fue fundamental para que Chivas rompiera una sequía de nueve años sin títulos, ganando el torneo Apertura.

Fue un momento de redención para él, que había superado la terrible lesión y las dudas sobre su futuro.

También jugó para la selección nacional, participando en la Copa Confederaciones, Copa Oro y Copa América, acumulando 55 partidos con el Tri y ganando la Copa Oro en 2009.

 

A partir de 2010, el desgaste físico comenzó a pasar factura.

Medina fue convocado para el Mundial de Sudáfrica, pero no jugó ningún minuto.

Su velocidad ya no era la misma, y las lesiones menores se acumularon.

En 2012, después de más de 390 partidos con Chivas, fue transferido a Pachuca, donde tuvo poca participación.

 

Posteriormente pasó por Jaguares de Chiapas, Alebrijes de Oaxaca y Coras de Tepic, en categorías inferiores.

En 2017, a los 34 años, se retiró silenciosamente sin conferencia ni homenaje, dejando una carrera exitosa pero con el sabor amargo de lo que pudo haber sido.

 

Tras su retiro, Medina se alejó de los reflectores, sin convertirse en comentarista ni entrenador.

En 2019 participó y ganó el reality show Exatlón Estados Unidos, demostrando que su espíritu competitivo seguía intacto.

En 2023 volvió a competir en la versión de campeones, mostrando que aún mantiene buena condición física.

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Actualmente, vive dedicado a su familia y a disfrutar de una vida tranquila, aunque en ocasiones reflexiona sobre la oportunidad perdida de jugar en Europa y lo que pudo haber sido su carrera.

 

La figura de Alberto “El Venado” Medina genera opiniones divididas.

Para muchos, es un ídolo de Chivas y un símbolo de talento condicionado por decisiones empresariales y lesiones.

Para otros, no aprovechó todas sus oportunidades.

Su historia es una lección sobre la importancia de las decisiones en la carrera de un deportista y sobre cómo el talento no siempre es suficiente sin las condiciones adecuadas.

 

A pesar de todo, Medina dejó una huella imborrable en el fútbol mexicano, siendo recordado por su velocidad, entrega y corazón en la cancha.